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Se desata la política en Iraq

Zalmay Khalilzad, Embajador de los EE.UU. en Iraq
Página de opinión
The Washington Post
4 de septiembre de 2005

El proyecto de Constitución de Iraq debe evaluarse según dos parámetros: su sustancia en el terreno de la democracia, los derechos humanos y la estructura política propuesta; y su potencial de ser un pacto nacional que reúna a los iraquíes y socave la sublevación. Pasa la primera prueba. Con respecto a la segunda, el jurado lo decidirá en el referéndum del 15 de octubre.

El proyecto consagra valores y estructuras que deberían ayudar a la democratización de Iraq, así como su estabilidad, libertad y prosperidad duraderas. Contiene una síntesis progresista de valores universales y tradiciones iraquíes. Declara que no podrá promulgarse ninguna ley que contradiga "las disposiciones establecidas del Islam", "los principios de la democracia" y "los derechos y las libertades básicas estipulados en esta Constitución", todos derechos de gran alcance. Esta fórmula exige que se interprete el Islam como una religión coherente con la democracia y los derechos humanos.

El proyecto declara que todos los iraquíes son iguales ante la ley sin distinción de "sexo, raza, identidad étnica, origen, color, religión, secta, creencia u opinión, o condición económica y social". Protege los derechos de privacidad personal; la santidad del hogar; los juicios públicos para los acusados en causas penales; y la libertad de movimiento, la libertad de palabra, la libertad de asociarse con fines útiles y la libertad de organizarse políticamente. Declara que todos los acusados son inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad. Prohíbe los castigos extrajudiciales, los castigos colectivos, las confiscaciones de bienes sin indemnización y la coacción intelectual, política o religiosa.

El proyecto garantiza que las mujeres tengan derecho a la plena participación en la vida pública. De hecho, exige que las leyes electorales garanticen que las mujeres ocupen como mínimo el 25 por ciento de los escaños en la asamblea legislativa. Prohíbe toda "forma de violencia y abuso en la familia" y "las tradiciones tribales que contradigan los derechos humanos". Confiere la ciudadanía iraquí a todos los hijos de madres iraquíes, una disposición revolucionaria en esta región.

En cuanto al asunto controvertido de la ley de condición personal, el proyecto declara que la Asamblea Nacional debe promulgar una ley que otorgue a los iraquíes la opción de escoger entre la ley religiosa o la civil. Ésta es la misma opción disponible en Israel.

Si bien algunos dirigentes deseaban que el Islam fuera la fuente de la legislación, el proyecto lo convierte en una fuente fundamental de la legislación. Al mismo tiempo, el proyecto garantiza "la libertad de creencia y práctica religiosa" y sostiene que "cada persona tendrá libertad de pensamiento, de conciencia y de fe".

La estructura del Gobierno en la Constitución apoya la transición democrática de Iraq. También puede ayudar a salvar las diferencias fundamentales que existen entre las tres comunidades de Iraq. Le confiere a la asamblea legislativa la facultad de establecer frenos y equilibrios al poder ejecutivo y establece un poder legislativo independiente para garantizar que se le impongan al Estado limitaciones constitucionales. Con el fin de brindar protecciones estructurales a las facciones minoritarias y amplia propiedad en cuanto a la legislación fundamental, el proyecto exige que haya una mayoría de dos tercios para su aprobación.

El proyecto pospone toda decisión de crear regiones federales más allá de la región kurda hasta la reunión de la siguiente Asamblea, una exigencia fundamental de los árabes sunitas. Dado que los árabes sunitas participarán en las elecciones de diciembre, tomarán parte en la decisión de este asunto.

El proyecto dispone también una solución equilibrada sobre el control de los recursos en el contexto del federalismo. Declara que los recursos de petróleo y de gas pertenecen al pueblo; que el Gobierno federal, con los Gobiernos regionales y provinciales, administrarán los recursos actuales y compartirán los ingresos en forma equitativa; y que juntos formularán una estrategia para administrar los descubrimientos futuros basándose en los principios del mercado, y estimularán las inversiones.

Predominan las facciones étnicas y sectarias en vez de las fuerzas verdaderamente nacionales. Los dirigentes iraquíes difieren en cuanto a los objetivos fundamentales y hay entre ellos una profunda desconfianza. Con el proceso de redacción del proyecto de Constitución se hicieron progresos en salvar las diferencias entre dichos dirigentes cuando éstos colaboraban para hallar un camino común hacia el futuro.

Los dirigentes kurdos y árabes chiítas –que dominan la Asamblea y gobiernan Iraq en una coalición– primero acordaron redactar un proyecto de Constitución. Posteriormente, incorporaron a los árabes sunitas y tuvieron en cuenta sus opiniones, lo que llevó a una serie de ajustes al texto chiíta y kurdo. Incluso con el tema delicado de la des-Baatificación, los dirigentes kurdos y árabes chiítas dieron cabida parcialmente a las exigencias de los árabes sunitas al reducir el margen necesario en la Asamblea para disolver la comisión de des-Baatificación de dos tercios a una mayoría absoluta.

A la larga, los iraquíes deberán llegar a un pacto nacional. Algunos dirigentes árabes sunitas han rechazado hasta ahora este proyecto de Constitución, si bien extraoficialmente muchos tienen una actitud más positiva, y afirman que debido a la intimidación por parte de los insurgentes es demasiado peligroso expresar abiertamente el apoyo al proyecto. Si los votantes iraquíes ratifican el proyecto de Constitución por mayoría abrumadora, pasará a ser un pacto nacional. Si lo rechazan, la siguiente Asamblea lo negociará de nuevo. Cualquiera que sea la situación, los Estados Unidos seguirán instando a los dirigentes y a las comunidades iraquíes a llegar a un acuerdo. Un logro central de este proceso es que el proyecto de Constitución se llevó a cabo por medio de la negociación y sin recurrir a la violencia. En esencia, podemos decir que se ha desatado la política en Iraq.

  
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