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Información general: Hungría



mayo de 2004

Flag of Hungary is three equal horizontal bands of red (top), white, and green. 2004.

RESEÑA

Nombre oficial:
República de Hungría

Geografía
Superficie: 93.030 km2 (35,910 mi2), alrededor del tamaño del estado de Indiana.
Ciudades: Capital: Budapest (población estimada: 2 millones de habitantes). Otras ciudades principales: Debrecen (220.000), Miskolc (208.000), Szeged (189.000) y Pecs (183.000).
Relieve: Predominantemente llano, con pequeñas elevaciones al norte del país, y en las regiones norte y nordeste del lago Balatón.
Clima: Templado.

Población
Nacionalidad: Gentilicio y adjetivo: húngaro.
Habitantes (estimación): 10,1 millones.
Grupos étnicos: Magiares, 92%; romaníes, 4% (estimación); alemanes, 2%; eslovacos, 1%; y otros, 1%.
Religiones: Católica romana, 68%; calvinista, 21%; luterana, 4%; judía, 1%; bautista adventista, pentecostal, unitaria y otras, 3%.
Lenguas: Húngaro, 98%, y otras, 2%.
Educación: Obligatoria hasta los 16 años de edad. Matrícula: 96%. Alfabetizados: 99%.
Salud: Tasa de mortalidad infantil: 15 por 1.000 nacidos vivos. Esperanza de vida: 66 años para los hombres y 75 años para las mujeres.
Población activa (4 millones de habitantes): Agricultura, 8%; industria y comercio, 42%; servicios, 32%; y gobierno, 7%.

Gobierno
Tipo: República.
Constitución: Promulgada el 20 de agosto de 1949, sujeta a grandes modificaciones en 1989 y enmendada en 1990.
Poderes: Ejecutivo: Presidente de la República (Jefe de Estado), Primer Ministro (Jefe de Gobierno) y Consejo de Ministros. Legislativo: Asamblea Nacional (386 miembros, con un mandato de cuatro años). Judicial: Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional.
Circunscripciones administrativas: 19 provincias más la región de la capital de Budapest.
Partidos políticos: Fidesz-Partido Cívico Húngaro de centro derecha; Partido Socialista Húngaro (MSZP) de centro izquierda; Alianza de Demócratas Libres (SZDSZ) de centro izquierda; Partido Húngaro por la Justicia y la Vida (MIEP) de extrema derecha, y Foro Democrático Húngaro (MDF) de centro derecha.

Economía
Producto interno bruto (PIB) (estimación para 2003): US$72.800 millones.
Tasa de crecimiento anual: (2002) 3,3% (con una estimación de 3,5% para 2003).
PIB por habitante (estimación para 2003): US$7.280.
Recursos naturales: Bauxita, carbón, gas natural, tierras fértiles y tierra arable.
Agricultura/silvicultura (2002, 4% del PIB): Productos: carne, maíz, trigo, semillas de girasol, papa, remolacha azucarera, verduras y frutas.
Industria y construcción (1999, 24% del PIB): Tipos: maquinaria, vehículos, productos químicos, equipo de medidas y precisión, productos de informática, instrumentos médicos y productos farmacéuticos.
Comercio (estimación para 2003): Exportaciones (US$40.600 millones): maquinaria, vehículos, instrumentos médicos, alimentos y bebidas, y productos agrícolas. Importaciones (US$46.300 millones): maquinaria, vehículos, manufacturas de consumo, energía, alimentos y bebidas. Mercados principales: Unión Europea (Alemania, Austria e Italia), Acuerdo Centroeuropeo de Libre Comercio (ACELC), Comunidad de Estados Independientes (CEI) y Estados Unidos. Principales proveedores: Unión Europea (Alemania, Austria, Italia y Francia), ACELC, CEI y los EE.UU.

HISTORIA Y POBLACIÓN
Los grupos étnicos de Hungría incluyen, entre otros, magiares (más de 90%), romaníes, alemanes y eslovacos. La mayoría de la población húngara es católica romana; también hay calvinistas, luteranos, judíos, bautistas adventistas, pentecostales y unitarios. El principal idioma es el húngaro.

Hungría ha sido por largo tiempo parte integrante de Europa. Se convirtió al cristianismo occidental antes del año 1000. Aunque fue una monarquía durante cerca de 1.000 años, su régimen constitucional precedió en varios siglos al establecimiento de los gobiernos de estilo occidental en otros países europeos. Tras la derrota de la doble monarquía austro-húngara (1867-1918) al final de la Primera Guerra Mundial, Hungría perdió dos tercios de su territorio y casi otro tanto de su población. Atravesó un breve, pero sangriento período de dictadura comunista y contrarrevolución en 1919, al que siguieron 25 años de regencia del Almirante Miklos Horthy. Aunque Hungría luchó en la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial como aliada de Alemania, fue ocupada por este país después de un infructuoso intento de cambio de campo el 15 de octubre de 1944. En enero de 1945, un Gobierno provisional concertó un armisticio con la Unión Soviética y estableció la Comisión Aliada de Control, bajo la cual representantes soviéticos, británicos y estadounidenses ostentaban la soberanía total sobre el país. El Presidente de la Comisión era miembro del círculo íntimo de Stalin y ejerció control absoluto.

La toma del poder por los comunistas

El Gobierno provisional, controlado por el Partido Comunista Húngaro (MKP), fue reemplazado en noviembre de 1945, después de unas elecciones que dieron el control mayoritario de un gobierno de coalición al Partido Independiente de Pequeños Propietarios. El Gobierno emprendió una reforma agraria radical y gradualmente nacionalizó las minas, las centrales eléctricas, la industria pesada y algunos grandes bancos. Los comunistas acabaron por socavar el régimen de coalición al desacreditar a los dirigentes de partidos rivales y mediante el terror, la extorsión y los juicios amañados. En unas elecciones fraudulentas, en 1947, el bloque de izquierda logró el control del Gobierno. Se desvaneció la cooperación de la posguerra entre el Occidente y la URSS, situación que dio lugar al comienzo de la guerra fría. Con el apoyo soviético, Matyas Rakosi, educado en Moscú, comenzó a establecer una dictadura comunista.

Para febrero de 1949, todos los partidos de oposición habían sido forzados a fusionarse con el Partido Comunista Húngaro para formar el Partido de los Trabajadores Húngaros. En 1949, los comunistas celebraron elecciones a las que concurrieron los candidatos incluidos en una lista electoral única y aprobaron una Constitución de corte soviético por la que se establecía la República Popular Húngara. En 1952, Rakosi pasó a ocupar el cargo de Primer Ministro. Entre 1948 y 1953, la economía húngara se reorganizó según el modelo soviético. En 1949, el país se incorporó al Consejo de Asistencia Económica Mutua (Comecon), organización económica del bloque soviético. Todas las empresas privadas con más de 10 empleados se nacionalizaron. Se restringió estrictamente la libertad de prensa, culto y reunión. El Cardenal Jozsef Mindszenty, la más alta jerarquía de la Iglesia Católica, fue condenado a cadena perpetua.

La política de industrialización forzosa y colectivización de la tierra condujo pronto a graves dificultades económicas, que alcanzaron proporciones críticas para mediados de 1953, año en que murió Stalin. Los nuevos dirigentes culparon a Rakosi de la situación económica de Hungría y adoptaron una política más flexible, a la que llamaron "el nuevo curso". En 1953, Imre Nagy sucedió a Rakosi como Primer Ministro y repudió gran parte de su programa económico de colectivización forzosa e insistencia en la industria pesada. También puso fin a las purgas políticas y excarceló a miles de presos políticos. No obstante, la situación económica siguió empeorando y Rakosi consiguió entorpecer las reformas y derrocar a Nagy en 1955 por "revisionismo de derecha". Ese mismo año, Hungría se incorporó a la Organización del Tratado del Pacto de Varsovia dirigida por los soviéticos. El intento de Rakosi de restaurar la ortodoxia estalinista fracasó, al aumentar la oposición dentro del mismo partido y entre los estudiantes y otras organizaciones después de las denuncias de Khrushchev contra Stalin en 1956. El temor a una revolución llevó a Moscú a sustituir a Rakosi por Erno Gero, Primer Ministro Adjunto, con el fin de contener el creciente fermento ideológico y político.

La revolución de 1956

La presión por el cambio llegó a un punto crítico el 23 de octubre de 1956, cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra una manifestación de estudiantes de Budapest en apoyo de la confrontación polaca con la Unión Soviética. La batalla que siguió se convirtió rápidamente en un ingente levantamiento popular. El 24 de octubre, Gero solicitó la ayuda de tropas soviéticas para restablecer el orden. La lucha no amainó hasta que el Comité Central nombró a Imre Nagy Primer Ministro el 25 de octubre, y al día siguiente Janos Kadar sustituyó a Gero como Primer Secretario del partido. Nagy disolvió la policía de seguridad del Estado, abolió el régimen unipartidista, prometió elecciones libres y negoció con la Unión Soviética la retirada de las tropas.

Ante las noticias de la llegada de nuevas tropas soviéticas a Hungría, pese a las garantías del Embajador soviético Andropov en sentido contrario, Nagy anunció la neutralidad de Hungría y su retiro del Pacto de Varsovia el 1º de noviembre. Apeló a las Naciones Unidas y a las potencias occidentales a que protegieran su neutralidad. Preocupados por la crisis del Canal de Suez, las Naciones Unidas y el Occidente no respondieron, y el 3 de noviembre la Unión Soviética lanzó un ataque militar en gran escala contra Hungría. Cerca de 200.000 húngaros huyeron al Occidente. Nagy y sus colegas se refugiaron en la Embajada de Yugoslavia. Kadar, tras difundir una apasionada proclama por radio el 1º de noviembre en apoyo de "nuestra gloriosa revolución" y jurar que lucharía contra los rusos con sus propias manos si llegaran a atacar a Hungría, desertó del Gobierno de Nagy, huyó a la Unión Soviética y, el 4 de noviembre, anunció la formación de un nuevo Gobierno. Regresó a Budapest y, con el respaldo soviético, inició una campaña de terribles represalias; miles de personas fueron ejecutadas o encarceladas. Pese a una garantía de salvoconducto, Nagy fue arrestado y deportado a Rumania. En junio de 1958, el Gobierno anunció que Nagy y otros ex funcionarios habían sido ejecutados.

La reforma bajo Kadar
En los primeros años sesenta, Kadar anunció una nueva política bajo el lema "Quien no está con nosotros está contra nosotros". Proclamó una amnistía general, refrenó poco a poco algunos de los excesos de la policía secreta y adoptó medidas culturales y económicas relativamente liberales, dirigidas a neutralizar la hostilidad de que, después de 1956, eran blanco tanto él como su régimen. En 1966, el Comité Central aprobó el Nuevo Mecanismo Económico, mediante el cual se trató de poner remedio a las deficiencias de la planificación central, aumentar la productividad, hacer a Hungría más competitiva en los mercados mundiales y generar prosperidad para asegurar la estabilidad política. No obstante, la reforma no fue tan lejos como se había previsto y algunos fallos básicos de la planificación central provocaron un estancamiento económico.

Durante los 20 años siguientes de relativa tranquilidad interna, el Gobierno de Kadar respondió a las presiones a favor de la reforma política y económica y a las que, en sentido contrario, ejercían los detractores. Para comienzos del decenio de 1980, había logrado establecer algunas reformas económicas duraderas y una liberalización política limitada y había emprendido una política exterior que alentaba la intensificación del comercio con el Occidente. Pese a ello, el Nuevo Mecanismo Económico condujo a una acumulación de deuda externa, contraída en un intento de apoyar a las industrias improductivas.

La transición a la democracia
La transición de Hungría a una democracia parlamentaria de estilo occidental fue la primera y la las más suave del antiguo bloque soviético, inspirada por un nacionalismo que, durante largos años, había alentado a los húngaros a controlar su propio destino. Ya para 1987, militantes del partido, la burocracia e intelectuales de Budapest estaban intensificando la presión a favor del cambio. Algunos de ellos se convirtieron en socialistas de la reforma, mientras que otros pusieron en marcha movimientos que más tarde llegaron a ser partidos. Un grupo de liberales jóvenes formó la Federación de Jóvenes Demócratas (Fidesz); un núcleo de la llamada Oposición Democrática estableció la Asociación de Demócratas Libres (SZDSZ), y la oposición neopopulista nacional creó el Foro Democrático Húngaro (MDF). La militancia cívica se intensificó hasta un grado que no se había visto desde la revolución de 1956.

En 1988, Kadar fue sustituido como Secretario General del Partido Comunista Húngaro, y el dirigente comunista de la reforma Imre Pozsgay ingresó al Politburó. Ese mismo año, el Parlamento aprobó un "conjunto de medidas democráticas" que incluían, entre otros, el pluralismo sindical; la libertad de asociación, reunión y prensa; una nueva ley electoral y una reforma radical de la Constitución. En febrero de 1989, el Comité Central en sesión plenaria respaldó, en principio, el régimen político multipartidista y la definición de la revolución de octubre de 1956 de "levantamiento popular", como la calificó Pozsgay, cuyo movimiento de reforma había cobrado fuerza, mientras las filas del Partido Comunista disminuían de manera espectacular. Los principales rivales políticos de Kadar cooperaron para llevar al país gradualmente a la democracia. La Unión Soviética redujo su intervención con la firma de un acuerdo, en abril de 1989, en virtud del cual se comprometía a retirar sus fuerzas para junio de 1991.

La unidad nacional culminó en junio de 1989, cuando el país enterró a Imre Nagy, a sus asociados y, de manera simbólica, a todas las demás víctimas de la revolución de 1956. A finales del verano de 1989 se celebró una reunión de una mesa redonda nacional, integrada por representantes de los nuevos partidos y algunos antiguos reconstituidos (como el Partido Independiente de Pequeños Propietarios y el Partido Social Demócrata), el Partido Comunista y diversos grupos sociales para tratar de las principales enmiendas de la Constitución húngara, en preparación de la convocatoria de elecciones libres y la transición a un régimen político totalmente libre y democrático.

En octubre de 1989, el Partido Comunista convocó su último congreso y se constituyó en el Partido Socialista Húngaro (MSZP). En una sesión histórica, del 16 al 20 de octubre de 1989, el Parlamento aprobó leyes que preveían la celebración de elecciones parlamentarias con participación multipartidista y una elección presidencial directa. La legislación transformó a Hungría de una república popular en la República de Hungría; garantizó los derechos civiles y humanos y estableció una estructura institucional que garantizaba la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del Estado. Pero, dado que el acuerdo de la mesa redonda nacional era el resultado de una avenencia entre los partidos comunistas y otros y las fuerzas sociales, la Constitución enmendada todavía conservaba vestigios del antiguo orden. Propugnaba los "valores de la democracia burguesa y del socialismo democrático" y otorgaba la misma categoría a la propiedad pública y privada. Estas disposiciones se abolieron en 1990, cuando la necesidad de llegar a una transacción quedó obviada por el deslucido desempeño del MSZP en las primeras elecciones libres.

Elecciones libres y una Hungría democrática
En cierto modo, las primeras elecciones parlamentarias libres, celebradas en mayo de 1990, fueron un plebiscito sobre el pasado comunista. Los comunistas revitalizados y reformados tuvieron resultados muy decepcionantes, pese a haber tenido más ventajas que las habituales de un partido en el poder. Los partidos populistas, de centro derecha y liberales tuvieron mejores resultados: el Foro Democrático (MDF) obtuvo 43% de los votos y los Demócratas Libres (SZDSZ) captaron 24%. Bajo la dirección del Primer Ministro Jozsef Antall, el MDF formó una coalición de gobierno de centro derecha con el Partido Independiente de Pequeños Propietarios (FKGP) y el Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP) que le dio una mayoría de 60% en el Parlamento. Los partidos de oposición parlamentaria incluían el SZDSZ, los socialistas (MSZP) y la Alianza de Jóvenes Demócratas (Fidesz). Al morir Antall, en diciembre de 1993, le sucedió como Primer Ministro Peter Boross. Los gobiernos de coalición Antall/Boross consiguieron mantener una democracia parlamentaria que funcionó razonablemente bien y sentaron las bases de una economía de mercado libre.

En mayo de 1994, los socialistas volvieron a la brega y obtuvieron una pluralidad de votos y 54% de los escaños, tras una campaña electoral en la que se habían concentrado sobre todo en cuestiones económicas y el considerable descenso del nivel de vida desde 1990. Una gran afluencia de votantes dio la espalda a la coalición de centro derecha, pero también rechazó a los extremistas tanto de derecha como de izquierda. Pese a su historial neocomunista, el MSZP continuó las reformas económicas y la privatización, y adoptó una política de austeridad fiscal penosa, pero necesaria (el "plan Bokros") en 1995. El gobierno siguió una política exterior de integración en las instituciones euro-atlánticas y reconciliación con sus países vecinos. Sin embargo, ni la invitación a ingresar en la OTAN ni la mejora de los indicadores económicos garantizaron la reelección del MSZP; la desilusión con el ritmo de la recuperación económica, el aumento de la delincuencia y los casos de corrupción del gobierno convencieron a los electores de la necesidad de llevar al poder a los partidos de centro derecha después de las elecciones de mayo de 1998. La Federación de Jóvenes Demócratas (que cambió su nombre a Fidesz-Partido Cívico Húngaro (MPP) en 1995) captó una pluralidad de escaños en el Parlamento y formó una coalición con el Partido Independiente de Pequeños Propietarios y el Foro Democrático. El nuevo gobierno, dirigido por el Primer Ministro Viktor Orban, de 35 años de edad, prometió acelerar el crecimiento, frenar la inflación y reducir los impuestos. Aunque el Gobierno de Orban también prometió mantener la continuidad en política exterior y siguió tratando de lograr la integración euro-atlántica como cuestión de urgencia, defendió con más vigor los derechos de las minorías húngaras étnicas en el extranjero que el gobierno anterior. En abril de 2002, el país votó para llevar de nuevo al poder a la coalición MSZP-Demócratas Libres. El nuevo gobierno, encabezado por el Primer Ministro Peter Medgyessy, tiene una tenue mayoría en el Parlamento después de las elecciones más reñidas de la era poscomunista.

El Gobierno de Medgyessy se ha preocupado sobre todo por solidificar el curso euro-atlántico de Hungría, que culminó con el ingreso del país en la Unión Europea el 1º de mayo de 2004. Hungría ha prestado su apoyo a la guerra contra el terrorismo dirigida por los EE.UU. Una victoria arrolladora en las elecciones municipales de 2002 reafirmó la posición política de la coalición de gobierno.

GOBIERNO Y SITUACIÓN POLÍTICA
El Presidente de la República, elegido por la Asamblea Nacional cada cinco años, tiene una función predominantemente ceremonial, pero una de sus atribuciones es el nombramiento del Primer Ministro. El Primer Ministro selecciona a los miembros del Consejo de Ministros y tiene el derecho exclusivo de destituirlos. Todos los miembros del Consejo de Ministros comparecen, al menos, ante un comité parlamentario en audiencias consultivas a puerta abierta y tienen que recibir aprobación oficial del Presidente. La Asamblea Nacional unicameral, de 386 miembros, es el órgano supremo del Estado e inicia y aprueba legislación propuesta por el Primer Ministro. Un partido tiene que conseguir al menos 5% de los votos nacionales para formar una facción parlamentaria. Cada cuatro años se celebran elecciones parlamentarias nacionales (la última tuvo lugar en abril de 2002). Un Tribunal Constitucional de 15 miembros tiene jurisdicción para impugnar la constitucionalidad de las leyes.

Altos cargos públicos

Presidente: Ferenc Madl
Primer Ministro: Peter Medgyessy (MSZP)
Ministro de Relaciones Exteriores: Laszlo Kovacs (MSZP)
Embajador en los Estados Unidos: Andras Simonyi
Embajador ante las Naciones Unidas: Laszlo Molnár

La Embajada de Hungría está situada en 3910 Shoemaker St. NW, Washington, DC 20008 (teléfono: 202-362-6730). Hungría tiene consulados en Nueva York y Los Ángeles.

ECONOMÍA

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la economía húngara dependía sobre todo de la agricultura y las manufacturas en pequeña escala. La situación estratégica de Hungría en Europa y su relativa falta de recursos naturales también han dictado una dependencia tradicional del comercio exterior. A comienzos del decenio de 1950, el gobierno comunista impuso una rápida industrialización con arreglo a la norma estalinista, en un intento de impulsar una economía más autosuficiente. La mayor parte de la actividad económica provino de las empresas estatales o de cooperativas y granjas estatales. En 1968, la autosuficiencia estalinista se sustituyó por el Nuevo Mecanismo Económico, que abrió de nuevo a Hungría al comercio exterior, dio una libertad limitada al funcionamiento del mercado y permitió el establecimiento de un limitado número de pequeñas empresas en el sector de servicios.

Aunque Hungría disfrutaba de una de las economías más liberales y avanzadas del antiguo bloque soviético, tanto la agricultura como la industria empezaron a acusar los efectos de la falta de inversiones en el decenio de 1970, y la deuda externa neta del país aumentó considerablemente—de US$1.000 millones en 1973 a US$15.000 millones en 1993—debido, en gran parte, a los subsidios al consumidor y a empresas estatales no lucrativas. Frente al estancamiento económico, Hungría optó por intentar una mayor liberalización y, a tal fin, aprobó una ley sobre empresas conjuntas, estableció un impuesto sobre la renta y se unió al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial. Para 1988, Hungría había establecido un sistema bancario de dos niveles y promulgado importante legislación empresarial que sentaba las bases de las ambiciosas reformas hacia una economía de mercado en los años siguientes a la era comunista.

El Gobierno de Antall de 1990-1994 emprendió reformas de mercado con medidas tendientes a la liberalización de precios y del comercio, un nuevo régimen tributario y un incipiente sistema bancario basado en el mercado. No obstante, para 1994, los costos del exceso del gasto público y una titubeante privatización eran claramente visibles. Los recortes de los subsidios al consumidor condujeron al alza de precios de los alimentos, los servicios de transporte, los medicamentos y la energía. La reducción de las exportaciones al antiguo bloque soviético y la baja de la producción industrial contribuyeron a un brusco descenso del PIB, que cayó 18% de 1990 a 1993.

El desempleo aumentó rápidamente hasta acercarse al 12% en 1993. El peso de la deuda externa, una de las más altas de Europa, alcanzó 250% de los ingresos anuales por concepto de exportaciones, mientras que los déficit presupuestarios y en cuenta corriente se situaban alrededor del 10% del PIB. En marzo de 1995, el Gobierno del Primer Ministro Gyula Horn puso en marcha un programa de austeridad, junto con una radical privatización de empresas estatales y un régimen cambiario de promoción de exportaciones para reducir la deuda, recortar el déficit en cuenta corriente y limitar el gasto público. Para finales de 1997 el déficit consolidado del sector público descendió a 4,6% del PIB (el gasto del sector público bajó de 62% a menos de 50% del PIB), el déficit en cuenta corriente disminuyó al 2% el PIB, y la deuda pública se redujo a 94% de los ingresos anuales por concepto de exportaciones.

Estas reformas y una ingente afluencia de inversión extranjera directa permitieron a Hungría alcanzar un elevado crecimiento y reducir la inflación y el desempleo. El crecimiento ha sido de un promedio de 4,5% desde 1996; la inflación cayó de 28% a menos de 7% y el desempleo a menos 6%, lo que es motivo de envidia de muchos países de la Unión Europea. El sector privado produce ahora 80% del PIB y varias empresas extranjeras controlan 70% de las instituciones financieras, 66% de la industria, 90% de las telecomunicaciones y 50% del sector comercial. Hungría es ahora una de las economías de crecimiento más rápido y más abiertas de Europa, profundamente integrada a la economía europea, relación que se realzó con el ingreso de Hungría en la Unión Europea el 1º de mayo de 2004.

El Gobierno de Orban, elegido en 1998, mantuvo las amplias reformas macroeconómicas de su predecesor. Sin embargo, no se esforzó por poner remedio a las deficiencias estructurales de la agricultura, la atención de salud y el régimen tributario. Bajo el lema "patriotismo económico", el Gobierno adoptó medidas para intensificar su papel en la economía y transformar la economía impulsada por la exportación en una impulsada por la demanda interna. En 2002, el déficit fiscal consolidado se duplicó hasta alcanzar el 9,9% del PIB, en parte debido al gasto excesivo del gobierno anterior antes de las últimas elecciones nacionales y del nuevo gobierno después de las elecciones. Desde entonces, el gobierno ha tratado de reducir el déficit y, al mismo tiempo, crear un clima favorable a la empresa. No obstante, importantes aumentos salariales y una fuerte valorización de la divisa nacional en 2002-2003, han restado un cierto grado de competitividad al país. Hungría tendrá que recorrer un largo y arduo camino si quiere integrarse en la zona del euro para 2010, como está previsto.

En 1995 la moneda húngara, el forint, se hizo convertible para todas las transacciones de la cuenta corriente y, después del ingreso del país en la OCDE, en 1996, para casi todas las transacciones de la cuenta de capital. En 2001, el Gobierno de Orban eliminó los controles cambiarios restantes y amplió la banda en torno al tipo de cambio, lo que permitió una valorización del forint de más de 12% en un año. Una política monetaria y fiscal conflictiva causó confusión brevemente en el mercado, en el verano de 2002, cuando el forint subió frente al euro durante varios meses. El Gobierno, en un intento de tranquilizar al mercado, ha dicho repetidas veces que el país se unirá al mecanismo de tipos de cambio (MTC II) tan pronto como sea posible, con la esperanza de adoptar el euro para 2008. Con anterioridad al cambio de régimen en 1989, 65% del comercio de Hungría se realizaba con países del Comecon. Para finales de 1997, Hungría había orientado la mayor parte de su comercio al Occidente. El comercio con los países de la Unión Europea y la OCDE ahora da cuenta de más de 75% y 85% del total, respectivamente. Alemania es el principal socio comercial de Hungría. Los Estados Unidos son ahora el sexto mercado de exportación de Hungría, por volumen, mientras que Hungría ocupa el 72º lugar en importancia en la escala de mercados de exportación de los Estados Unidos. El comercio bilateral entre los dos países aumentó 46% en 1997 a más de US$1.000 millones. Los Estados Unidos han otorgado a Hungría la condición de país más favorecido, el seguro de la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero y el acceso al Banco de Exportación e Importación.

La inversión extranjera fue la clave del éxito de Hungría. Con US$23.000 millones en inversión extranjera directa desde 1989, Hungría ha sido un destino principal de estas corrientes de fondos en Europa Central y Oriental, incluida la antigua Unión Soviética. De este total, más de US$7.000 millones han procedido de empresas estadounidenses. Entre los principales inversionistas de los Estados Unidos se cuentan GE, General Motors, Coca-Cola, Ford, IBM y Pepsico. Las empresas extranjeras modernizaron el sector industrial de Hungría y generaron miles de trabajos nuevos, muy especializados y excelentemente remunerados. Las empresas extranjeras representan más de 70% de las exportaciones, 33% del PIB y alrededor de la cuarta parte de los nuevos empleos de Hungría.

SEGURIDAD NACIONAL

El principal objetivo de seguridad nacional de Hungría desde su ingreso en la OTAN en 1999 ha sido contribuir a la estabilidad de la región, mientras integraba sus fuerzas armadas en la estructura militar de la OTAN. Como "isla de la OTAN" en una zona de inestabilidad, Hungría tiene un vivo interés en la expansión de la OTAN y en el vínculo transatlántico. Tiene un sentido más agudo de la amenaza que muchos otros países europeos y sigue con gran atención la transición en los Balcanes, Ucrania y Rusia. Los húngaros opinan que la seguridad de su propio país y la de sus minorías étnicas en los países vecinos están mejor servidas por una región pacífica y unificada, que se logrará cuando todos los países de la región sean miembros de la Unión Europea y la OTAN.

Hungría ha estado modernizando y reduciendo gradualmente sus fuerzas armadas desde que se retiró del Pacto de Varsovia en 1990. La transición de una fuerza pesada y de lento movimiento del Pacto de Varsovia, a una fuerza de la OTAN más ligera y adaptable ha sido un largo proceso, en el que han intervenido desde el principio varios asesores de los Estados Unidos. La fuerza ha pasado de 130.000 efectivos en 1989 a 45.000 en 2001 y se han cerrado docenas de bases. Se han implantado nuevos sistemas de adiestramiento, logística y mando y los húngaros que han participado en misiones de paz (alrededor de 1.000 en determinado momento) han adquirido considerable experiencia práctica en su trabajo con la OTAN y otras fuerzas. La ayuda de Hungría fue especialmente valiosa durante la crisis de Kosovo en 1995, cuando la aviación de la coalición usó su base aérea de Taszar. El personal militar húngaro también estuvo en Afganistán e Iraq. Hungría gasta 1,61% de su PIB en defensa, ligeramente más que el promedio de la OTAN, pero menos que los otros nuevos miembros.

RELACIONES EXTERIORES

Con excepción del breve período de neutralidad declarado por Imre Nagy en noviembre de 1956, la política exterior de Hungría siguió, en general, la pauta de la Unión Soviética de 1947 a 1989. Durante la época comunista, Hungría mantuvo tratados de amistad, cooperación y asistencia mutua con la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia, la República Democrática de Alemania, Rumania y Bulgaria. Fue uno de los miembros fundadores de Comecon y de la Organización del Pacto de Varsovia dirigidos por la Unión Soviética, y el primer país de Europa Central en retirarse de esas organizaciones, hoy desaparecidas.

Al igual que en cualquier otro país, las actitud húngara en materia de seguridad está determinada, en gran parte, por la historia y la geografía. En el caso de Hungría, ésta es una historia de más de 400 años bajo el yugo de grandes potencias: los otomanos, los habsburgos, los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y los soviéticos durante la guerra fría, y una espacio geográfico caracterizado por inestabilidad regional y separación de las minorías húngaras que viven en países vecinos. Los principales objetivos de política exterior de Hungría, en su mayor parte constantes desde 1990, representan una respuesta directa a estos factores.

A partir de 1990, el principal objetivo de política exterior de Hungría ha sido lograr la integración en las organizaciones económicas y de seguridad del mundo occidental. Para tal fin, Hungría se incorporó en la OTAN en 1999 y en la Unión Europea en mayo de 2004. Hungría también ha mejorado las relaciones, a menudo tirantes, con sus vecinos, con la firma de tratados básicos con Rumania, Eslovaquia y Ucrania. En virtud de ellos, se renuncia a todas las reivindicaciones territoriales pendientes y se sientan las bases de relaciones constructivas. No obstante, los derechos de las minorías húngaras en Eslovaquia y Rumania periódicamente provocan la afloración de tensiones bilaterales.

Hungría fue uno de los signatarios del Acta Final de Helsinki en 1975, ha firmado los documentos subsiguientes de la OSCE desde 1989 y ejerció la presidencia de turno de esa organización en 1997. El historial de Hungría en cuanto a cumplimiento de las disposiciones del Acta Final de Helsinki de la OSCE, en particular de las referentes a la reunificación de las familias separadas, sigue siendo uno de los mejores de Europa Oriental. Hungría ha sido miembro de las Naciones Unidas desde diciembre de 1955.

RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y HUNGRÍA

La relaciones entre los Estados Unidos y Hungría después de la Segunda Guerra Mundial estuvieron afectadas por la ocupación de Hungría por las fuerzas armadas soviéticas. El 12 de octubre de 1945 se establecieron relaciones diplomáticas plenas a nivel de legación, antes de la firma del tratado de paz húngaro del 10 de febrero de 1947. Después de la toma del poder por los comunistas en 1947-1948, las relaciones con Hungría fueron cada vez más tensas, a causa de la nacionalización de bienes de propiedad estadounidense, el trato inaceptable que recibían los ciudadanos y personal de los Estados Unidos y las restricciones impuestas a las actividades de la legación de los Estados Unidos. Pese al deterioro de las relaciones después de la supresión del levantamiento nacional húngaro en 1956, un intercambio de embajadores en 1966 dio paso a una era de mejora de las relaciones. En 1972, se firmó un convenio consular para ofrecer protección consular a ciudadanos estadounidenses en Hungría.

En 1973, se llegó a un acuerdo bilateral, mediante el cual Hungría liquidaba las reclamaciones por la nacionalización de bienes de ciudadanos estadounidenses. En enero de 1978, los Estados Unidos devolvieron al pueblo húngaro la histórica corona de San Esteban, que había tenido en custodia desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. De una manera simbólica y real, este acontecimiento marcó el comienzo de excelentes relaciones entre los dos países. Un acuerdo bilateral de comercio, de 1978, incluía la concesión a Hungría de la condición de país más favorecido. Se ampliaron los intercambios científicos y culturales. Cuando Hungría empezó a distanciarse de la órbita soviética, los Estados Unidos le ofrecieron asistencia y asesoramiento para ayudarla a establecer una Constitución, un régimen político democrático y un plan para una economía de mercado.

Entre 1989 y 1993, mediante la Ley de Apoyo a la Democracia de Europa Oriental (SEED) se concedieron más de US$136 millones para la reestructuración económica y el fomento del sector privado. El Fondo Empresarial Húngaro-Estadounidense ha concedido préstamos, capital social y asistencia técnica para impulsar al sector privado. El Gobierno de los EE.UU. ha prestado asistencia financiera y especializada para el establecimiento de instituciones modernas y occidentales en muchos sectores de política, en particular, seguridad nacional, ejecución de la ley, medios de información libres, reglamentación del medio ambiente, educación y atención de salud. La inversión directa de empresas estadounidenses en Hungría ha aumentado rápidamente. El ingreso de Hungría en la OTAN, en abril de 1999, hizo de este país un aliado oficial de los Estados Unidos. Este acontecimiento ha contado con el firme respaldo del millón y medio de miembros de la comunidad húngaro-estadounidense.

Altos cargos de la Embajada de los Estados Unidos

Embajador: George Herbert Walker III
Ministra Consejera: Janet E. Garvey
Consejero de Asuntos Políticos: Robert Patterson
Consejero de Asuntos Económicos: Jeffrey Miotke
Consejero de Asuntos Comerciales: Scott Bozek
Consejero de Asuntos Públicos: César Beltrán
Agregada de Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología: Karyn Posner-Mullen
Consejero de Asuntos Administrativos: John M. Kuschner
Cónsul: Debra Heien
Agregado de Defensa: Coronel Thomas B. Sweeney
Directora de la USAID: Hilda Arellano

La Embajada de los EE.UU. U.S. Embassy en Hungría está situada en Szabadsag Ter 12, Budapest 1054 (teléfono: (36) 1-475-4400).

  
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