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Información general: Japón



septiembre de 2004

Bandera de Japón

 

 

RESEÑA

Nombre oficial
Japón (el)

Geografía
Superficie: 377.864 km2; un poco más pequeño que el Estado de California.
Ciudades: Capital--Tokio. Otras ciudades --Yokohama, Osaka, Nagoya, Saporo, Kobe, Kyoto y Fukuoka.
Relieve: Islas montañosas de terreno accidentado.
Clima: Varía de subtropical a templado.

Demografía
Nacionalidad: Gentilicio y adjetivo --Japonés.
Población (estimada en el 2004): 127,7 millones.
Tasa de crecimiento demográfico (estimada en el 2003): 0,11%.
Grupos étnicos: Japoneses; coreanos (0,6%).
Religiones: Sintoísta y Budista; Cristianos (alrededor del 0,7%).
Lengua: Japonés.
Educación: Adultos alfabetizados--99%.
Salud (2003): Tasa de mortalidad infantil—3,3/1.000. Esperanza de vida --hombres 77 años, mujeres 84 años.
Población activa (67 millones, 2003): servicios-- 42%; comercio, industria manufacturera, minería y construcción-- 46%; agricultura, silvicultura, pesquería-- 5%; administración pública--3%.

Gobierno
Tipo: Monarquía constitucional con un gobierno parlamentario.
Constitución: 3 de mayo de 1947.
Poderes: Ejecutivo—primer ministro (jefe de gobierno). Legislativo—Dieta con dos cámaras (Cámara de Representantes y Cámara de Concejales). Judicial—sistema de derecho civil basado en el modelo del derecho romano.
Circunscripciones: 47 prefecturas.
Partidos políticos: Partido Liberal Democrático (PLD), Partido Democrático de Japón (PDJ), Nuevo Partido de Gobierno Limpio (Nuevo Komeito), Nuevo Partido Conservador (NPC), Partido Comunista de Japón (PCJ), Partido Socialdemócrata (PSD).
Sufragio: Universal a los 20 años de edad.

Economía
PIB (estimado para el ejercicio 2003): US$4.200 billones ($3.570 billones sobre una base de paridad de poder adquisitivo-PPA).
Tasa de crecimiento real (estimada para el ejercicio 2003): 2,4%; PIB por habitante (estimado para el ejercicio 2003): US$32.859 (PPA - $28.100).
Recursos naturales: Recursos minerales escasos, pesca.
Agricultura: Productos—arroz, hortalizas, frutas, leche, carne, seda.
Industria: Tipos—maquinaria y equipo, metales y productos metálicos, textiles, automóviles, productos químicos, equipo eléctrico y electrónico.

GEOGRAFÍA
El Japón es un estado insular que se extiende por la costa oriental de Asia sobre el Pacífico. Las cuatro islas principales, que se extienden de norte a sur, son Hokkaido (o Yeso), Honshu (o Hondo, que es la masa territorial principal), Shikoku y Kiusiu. La Isla de Okinawa se encuentra a unos 611 kilómetros al sudoeste de Kiusiu. El archipiélago incluye también unas 3.000 islas más pequeñas. La superficie total del Japón es un poco más pequeña que el Estado de California. Alrededor del 73% del país es montañoso, con una cordillera que atraviesa cada una de las islas principales. La montaña más alta del Japón es el mundialmente famoso Monte Fuji con una altitud de 3.775 metros. Como existe tan poca superficie llana, muchas colinas y laderas de montañas se cultivan hasta la cima. Debido a su localización en una zona volcánica a lo largo de la depresión del Pacífico, frecuentemente se registran temblores de tierra de baja intensidad y actividad volcánica ocasional por todas las islas. Varias veces cada siglo se producen terremotos destructivos. Las fuentes termales son numerosas y se han convertido en balnearios.

Las temperaturas extremas son menos pronunciadas que en los Estados Unidos, ya que ninguna parte del interior se encuentra a más de 160 kilómetros de la costa. A su vez, como las islas se extienden casi directamente de norte a sur, el clima varía considerablemente. La ciudad de Saporo, situada en la parte septentrional de la isla principal, tiene veranos templados e inviernos fríos y largos con fuertes nevadas. Tokio, Nagoya, Kyoto, Osaka y Kobe, que se encuentran en las partes central y occidental de la isla mayor de Honshu, tienen inviernos relativamente benignos con poca o ninguna nevada y veranos húmedos calurosos. La ciudad de Fukuoka, que se encuentra en la isla de Kiusiu, tiene un clima similar al de Washington, DC, con inviernos templados y veranos cortos. El clima de Okinawa es subtropical.

POBLACIÓN
La población del Japón, actualmente de unos 128 millones de habitantes, ha experimentado una tasa de crecimiento extraordinaria en el curso de los últimos 100 años como resultado de los cambios científicos, industriales y sociológicos registrados, pero este crecimiento ha disminuido recientemente debido al descenso de las tasas de natalidad. Los altos niveles de saneamiento y salud han producido una esperanza de vida que sobrepasa la de los Estados Unidos.

El Japón es una sociedad urbana con sólo un 6%, aproximadamente, de la fuerza de trabajo dedicada a la agricultura. Muchos agricultores complementan sus ingresos con trabajos a tiempo parcial en los pueblos y ciudades próximos. Alrededor de 80 millones de habitantes urbanos están densamente concentrados en la costa del Pacífico de Honshu y en el norte de Kiusiu. Los centros principales de población son: la Zona Metropolitana de Tokio con aproximadamente 14 millones; Yokohama con 3,3 millones; Osaka con 2,6 millones; Nagoya con 2,1 millones; Kyoto con 1,5 millones; Saporo con 1,6 millones; Kobe con 1,4 millones, y Kitakyushu, Kawasaki y Fukuoka con 1,2 millones cada una. El Japón enfrenta los mismos problemas que las sociedades industrializadas urbanas de todo el mundo: ciudades hacinadas, carreteras congestionadas, contaminación atmosférica y aumento de la delincuencia juvenil.

El sintoísmo y el budismo son las dos religiones principales del Japón. El Sintoísmo se basa en mitos y leyendas provenientes del antiguo culto animista de las fuerzas de la naturaleza. Como el sintoísmo no se ocupa de los problemas de la vida después de la muerte, que dominan la filosofía budista, y como el budismo se acomoda fácilmente a las creencias locales, las dos religiones coexisten cómodamente y los santuarios sintoístas y los monasterios budistas suelen con frecuencia estar unidos administrativamente. Hoy día muchos japoneses son seguidores de ambas religiones. El sintoísmo floreció desde el siglo XVI hasta el siglo XIX.

El sintoísmo, adoptado por los dirigentes de la Restauración Meiji, fue apoyado por el estado y cultivado como un medio para promover el patriotismo y el nacionalismo. Después de la Segunda Guerra Mundial, el apoyo estatal se suspendió y el emperador renegó a su divinidad. Hoy día el sintoísmo desempeña un papel más secundario en la vida de la población japonesa. Los numerosos santuarios son visitados regularmente por un número reducido de creyentes y, si son históricamente famosos o renombrados por su belleza natural, por numerosos turistas. Muchos casamientos se celebran en los santuarios y los niños son llevados allá después de su nacimiento y en ciertos aniversarios. Existen días especiales en los santuarios para ciertas ocasiones y durante el año se celebran numerosas festividades. Muchos hogares tienen pequeños altares en donde se pueden hacer ofrendas a las divinidades sintoístas.

El budismo se introdujo por primera vez en el Japón en el siglo VI y en los diez siglos que siguieron ejerció una profunda influencia en su vida intelectual, artística, social y política. Casi todos los funerales son celebrados por monjes budistas y los cementerios anexos a los templos son utilizados por creyentes tanto budistas como sintoístas.

El confucionismo llegó al Japón con la primera gran oleada de influencia china entre los siglos VI y IX. Eclipsado por el budismo, sobrevivió como una filosofía organizada hasta finales del siglo XIX y continúa ejerciendo hoy día una importante influencia en el pensamiento y los valores japoneses.

El cristianismo, que fue introducido por primera vez en el Japón en 1549, fue prácticamente erradicado por el gobierno un siglo más tarde. Volvió a ser introducido a finales de la década de 1800 y se ha propagado lentamente. Hoy día tiene 1,4 millones de seguidores, incluido un porcentaje relativamente elevado de importantes personajes en los círculos de la educación y la vida pública.

Aparte de las tres religiones tradicionales, muchos japoneses se están volcando a toda una gran variedad de movimientos religiosos populares normalmente agrupados bajo el nombre de "religiones nuevas". Estas religiones se basan en los principios del sintoísmo y el budismo y en la superstición popular y han aparecido en parte para satisfacer las necesidades sociales de sectores de la población. El número de nuevas religiones oficialmente reconocidas asciende a varios centenares y el número de seguidores, según se informa, es de decenas de millones.

HISTORIA
Según una leyenda japonesa, el Japón fue fundado en el año 600 a. de C. por el Emperador Jimmu, un descendiente directo de la diosa del sol y antepasado de la familia imperial regente actual. Alrededor del 405 d. de C., la corte japonesa adoptó oficialmente el sistema de escritura china. Juntamente con la introducción del budismo en el siglo VI, estos dos acontecimientos revolucionaron la cultura japonesa y marcaron el comienzo de un largo período de influencia cultural china. Desde el establecimiento de la primera capital fija en Nara en el año 710 hasta 1867, los emperadores de la dinastía Yamato fueron los gobernantes nominales, pero el poder real fue normalmente ejercido por poderosos nobles cortesanos, regentes o "shogunes" (gobernadores militares).

Contacto con Occidente
El primer contacto con Occidente de que se tiene constancia tuvo lugar alrededor de 1542, en que un barco portugués, desviado por el viento de su ruta a China, arribó al Japón. En el siglo que siguió, llegaron comerciantes portugueses, holandeses, ingleses y españoles, así como misioneros jesuitas, dominicanos y franciscanos. En la primera parte del siglo XVII, el shogunato del Japón sospechó que los comerciantes y misioneros estaban realmente preparando el terreno para una conquista militar por las potencias europeas. Esto hizo que el shogunato pusiera a los extranjeros bajo restricciones cada vez mayores. Por último, el Japón obligó a todos los extranjeros a marcharse y prohibió todas las relaciones con el mundo exterior, salvo por ciertos contactos comerciales muy limitados con comerciantes holandeses y chinos en Nagasaki. Este aislamiento duró 200 años, hasta que el Comodoro Matthew Perry de la Marina estadounidense logró la apertura del Japón a Occidente con la Convención de Kanagawa en 1854.

En un plazo de varios años, el renovado contacto con Occidente alteró profundamente la sociedad japonesa. El shogunato dimitió y el emperador fue restablecido en el poder. La Restauración Meiji en 1868 trajo consigo numerosas reformas. El sistema feudal fue abolido y se adoptaron numerosas instituciones occidentales, entre ellas, un sistema jurídico occidental y un gobierno constitucional de tipo cuasi parlamentario.

En 1898 el último de los "tratados desiguales" con las potencias occidentales fue suspendido, lo que significó una nueva posición del Japón entre las naciones del mundo. En unos decenios, mediante la creación de modernos sistemas sociales, educativos, económicos, militares e industriales, la "revolución dirigida" del Emperador Meiji había transformado un estado feudal y aislado en una potencia mundial.

Guerras con China y Rusia
Los dirigentes japoneses de finales del siglo XIX consideraron que la Península de Corea era una "daga que apuntaba al corazón del Japón". Ésta fue la razón de que el Japón entrara en una guerra sobre Corea con el Imperio Chino en 1894-95 y con Rusia en 1904-05. La guerra con China estableció el dominio del Japón sobre Corea, al mismo tiempo que le fueron cedidas las Islas Pescadores y Formosa (actualmente Taiwán). Después de derrotar a Rusia en 1905, el Tratado de Portsmouth resultante concedió al Japón ciertos derechos en Manchuria y en el sur de Sajalín, que Rusia había recibido en 1875 a cambio de las Islas Kuriles. Ambas guerras dieron al Japón plena libertad de acción en Corea, que se anexó oficialmente en 1910.

Primera Guerra Mundial hasta 1952
La Primera Guerra Mundial permitió al Japón, que luchó del lado de los vencedores aliados, ampliar su influencia en Asia y sus posesiones territoriales en el Pacífico. El período de la posguerra brindó al Japón una prosperidad sin precedentes. El Japón participó en la Conferencia de Paz de Versalles en 1919 como una de las grandes potencias militares y económicas del mundo y fue reconocido oficialmente como una de las "Cinco Grandes" del nuevo orden internacional. Ingresó en la Liga de las Naciones y recibió un mandato sobre las islas del Pacífico al norte del Ecuador anteriormente ocupadas por Alemania.

En la década de 1920, el Japón hizo progresos hacia la adopción de un sistema de gobierno democrático. El gobierno parlamentario, sin embargo, no estaba lo suficientemente arraigado como para soportar las presiones económicas y políticas de la década de 1930, en la que los líderes militares llegaron a ser cada vez más influyentes.

El Japón invadió Manchuria en 1931 y estableció el estado títere de Manchukuo. En 1933 el Japón abandonó la Liga de las Naciones. La invasión japonesa de China en 1937 siguió al "Pacto Anti-Comintern" (el Pacto Anticomunista) que había firmado con la Alemania Nazi el año anterior, y fue parte de una cadena de acontecimientos que culminó con el ataque de Japón contra los Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawai, el 7 de diciembre de 1941.

Después de casi 4 años de guerra, que causó la pérdida de 3 millones de vidas japonesas y los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, Japón firmó un instrumento de capitulación en el buque estadounidense U.S.S. Missouri en el Puerto de Tokio el 2 de septiembre de 1945. Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, Japón perdió todas sus posesiones de ultramar y retuvo solamente sus territorios nacionales. El estado de Manchukuo fue disuelto y Manchuria fue devuelta a China; Japón renunció a todos sus reclamos sobre Formosa, y Corea fue ocupada y dividida por los Estados Unidos y la URSS; el sur de Sajalín y las Kuriles fueron ocupadas por la URSS, y Estados Unidos llegó a ser la autoridad administradora exclusiva de las Islas Riukiu, Bonin y Volcano. La devolución de Okinawa en 1972 consumó el restablecimiento por parte de los Estados Unidos del control de esas islas a Japón.

Después de la guerra, Japón fue puesto bajo el control internacional de los Aliados bajo la autoridad del Comandante Supremo General Douglas MacArthur. Los objetivos norteamericanos fueron asegurar que Japón fuera una nación pacífica y establecer un autogobierno democrático apoyado por la voluntad libremente expresada de la población. Se introdujeron reformas políticas, económicas y sociales, tales como una Dieta (legislatura) japonesa libremente elegida, y el sufragio universal para las personas adultas. La constitución del país entró en vigor el 3 de mayo de 1947. Los Estados Unidos y otras 45 naciones aliadas firmaron el Tratado de Paz con el Japón en septiembre de 1951. El Senado norteamericano ratificó el tratado en marzo de 1952 y, de conformidad con las estipulaciones del tratado, el Japón recuperó su plena soberanía el 28 de abril de 1952.

GOBIERNO Y SITUACIÓN POLÍTICA
El Japón es una monarquía constitucional con un gobierno parlamentario. Existe sufragio universal para la población adulta con votación secreta para todos los cargos electivos. El poder ejecutivo rinde cuentas a la Dieta y el poder judicial es independiente. La soberanía, que correspondía anteriormente al emperador, recae ahora en el pueblo japonés y el Emperador se define como el símbolo del estado.

El Gobierno del Japón es una democracia parlamentaria con una Cámara de Representantes y una Cámara de Concejales. El poder ejecutivo reside en un gabinete compuesto de un primer ministro y ministros de estado, que deben ser todos civiles. El primer ministro tiene que ser miembro de la Dieta (Legislatura) y es nombrado por sus colegas. El primer ministro tiene poder para nombrar y destituir ministros, que en su mayor parte deben ser miembros de la Dieta.

Los seis partidos políticos principales representados en la Dieta Nacional son el Partido Liberal Democrático (PLD), el Partido Democrático de Japón (PDJ), el Nuevo Partido de Gobierno Limpio (Nuevo Komeito), el Partido Comunista de Japón (PCJ), el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Nuevo Partido Conservador (NPC).

El sistema judicial japonés, que se basa en el derecho consuetudinario, el derecho codificado y el derecho consuetudinario angloamericano, consiste en varios grados de tribunales, con el Tribunal Supremo como la última autoridad judicial. La constitución japonesa contiene una declaración de derechos similar a la Declaración de Derechos de los Estados Unidos, y el Tribunal Supremo tiene el poder de dictaminar sobre la constitucionalidad de las leyes aprobadas por la legislatura. Los tribunales japoneses no utilizan el sistema de juicios por jurado y no existen tribunales de lo contencioso-administrativo ni tribunales de reclamaciones. Debido a la base del sistema, las resoluciones judiciales se toman por código. Únicamente las resoluciones del Tribunal Supremo tienen alguna influencia directa en la interpretación posterior de la ley.

El Japón no tiene un sistema federal y sus 47 prefecturas no son entidades autónomas en el sentido de los estados norteamericanos. La mayoría depende de las subvenciones del gobierno central. Los gobernadores de prefecturas, los alcaldes de municipios y los miembros de las asambleas de prefecturas y municipales son elegidos por votación popular para mandatos de 4 años.

Acontecimientos políticos recientes
El período que siguió a la Segunda Guerra Mundial representó un enorme crecimiento económico para el Japón, en el que el sistema político estuvo dominado por el Partido Democrático Liberal (PDL). Esta total dominación duró hasta las elecciones para la Cámara Baja de la Dieta del 18 de julio de 1993, fecha en que el PDL por primera vez no obtuvo una mayoría de votos. Una coalición de nuevos partidos y de partidos de la oposición existentes formó una mayoría gobernante y eligieron un nuevo primer ministro, Morihiro Hosokawa, en agosto de 1993. El principal objetivo legislativo de su gobierno fue introducir una reforma política, consistente en un conjunto de nuevas restricciones financieras políticas e importantes cambios del sistema electoral. La coalición logró aprobar una legislación de reforma política que marcó rumbos en enero de 1994.

En abril de 1994, el Primer Ministro Hosokawa dimitió. El Primer Ministro Tsutomu Hata formó el gobierno de coalición sucesor, que fue el primer gobierno minoritario del Japón en casi 40 años. El Primer Ministro Hata dimitió menos de 2 meses más tarde. El Primer Ministro Tomiichi Murayama formó el próximo gobierno en junio de 1994, que fue una coalición de su Partido Socialista de Japón (PSJ), el PDL y el pequeño Partido Sakigake. La coalición del Partido Socialista de Japón y el PDL fue una sorpresa para muchos observadores por su fuerte rivalidad tradicional. El Primer Ministro Murayama ejerció su cargo hasta enero de 1996, en que fue sucedido por el Primer Ministro Ryutaro Hashimoto. Hashimoto dirigió una coalición bastante flexible de tres partidos políticos hasta julio de 1998, en que dimitió debido a los pobres resultados electorales del PDL en las elecciones para la Cámara Alta. Keizo Obuchi sucedió a Hashimoto como Presidente del PDL y Primer Ministro, tomando posesión de su cargo el 30 de julio de 1998.

El Partido Democrático Liberal (PDL) formó una coalición gobernante con el Partido Liberal en enero de 1999 y Keizo Obuchi permaneció en el cargo de primer ministro. Esta coalición se amplió con la unión del Partido Komeito en octubre de 1999. El Primer Ministro Obuchi sufrió un derrame cerebral en abril del 2000 y fue reemplazado por Yoshiro Mori. Después de que el Partido Liberal abandonara la coalición en abril del 2000, el Primer Ministro Mori invitó a un grupo disidente del Partido Liberal, el Nuevo Partido Conservador, para formar parte de la coalición gobernante. La coalición tripartita, constituida por el PDL, el Partido Komeito y el Nuevo Partido Conservador, mantuvo su mayoría en la Dieta después de las elecciones para la Cámara Baja de junio del 2000.

Después de un año turbulento en el poder, el Primer Ministro Mori aceptó celebrar elecciones anticipadas para la presidencia del PDL, con el fin de mejorar las posibilidades de su partido en las elecciones decisivas para la Cámara Alta de julio del 2001. Apoyado por un deseo popular general de cambio, el inconformista Junichiro Koizumi ganó una victoria inesperada el 24 de abril de 2001 contra el ex Primer Ministro Hashimoto y otros incondicionales del partido, basado en una plataforma de reforma económica y política. Koizumi fue elegido 87º Primer Ministro del Japón el 26 de abril de 2001. El Nuevo Partido Conservador se disolvió en diciembre de 2002 y miembros de éste y desertores del opositor Partido Democrático de Japón (PDJ) formaron el Nuevo Partido Conservador (NPC). El NPC se unió a la coalición con el PDL y el Partido Komeito desde su comienzo. El Primer Ministro Koizumi fue reelegido Presidente del PDL el 20 de septiembre de 2003, asegurando así un segundo mandato de 3 años como Primer Ministro. En el otoño del 2003, el Partido Liberal se fusionó con el Partido Democrático de Japón, combinando la identificación del partido bajo el nombre del PDJ. En las elecciones parlamentarias que se celebraron en noviembre del 2003, el PDJ ganó 40 escaños, lo que aumentó a 177 el número total de escaños retenidos por el partido. Con estos resultados, Japón se colocó más cerca que nunca de un sistema político de dos partidos.

Altos cargos públicos
Jefe de Estado—El Emperador Akihito
Primer Ministro (Jefe de Gobierno)--Junichiro Koizumi
Embajador ante los Estados Unidos--Ryozo Kato
Representante Permanente ante las Naciones Unidas--Koichi Haraguchi

Japón mantiene una embajada en los Estados Unidos en: 2520 Massachusetts Avenue NW, Washington, DC 20008 (teléf: 202-238-6700; fax: 202-328-2187).

ECONOMÍA
La economía industrializada de mercado libre del Japón es la segunda más grande del mundo. Su economía es muy eficiente y competitiva en sectores relacionados con el comercio internacional, pero la productividad es mucho más baja en sectores como la agricultura, la distribución y los servicios. Después de lograr una de las tasas de crecimiento económico más altas del mundo entre las décadas de 1960 y 1980, el crecimiento de la economía japonesa disminuyó espectacularmente a principios de la década de 1990, cuando se desplomó la "burbuja económica".

La reserva de líderes y técnicos industriales, la fuerza de trabajo bien educada e industriosa, las altas tasas de ahorro e inversión y la promoción intensiva del desarrollo industrial y el comercio exterior han producido una economía industrial desarrollada. Japón posee escasos recursos naturales y el comercio le ayuda a obtener las divisas que necesita para comprar materias primas para su economía.

Si bien las perspectivas a largo plazo de la economía japonesa se consideran buenas, el Japón atraviesa actualmente por su peor período de crecimiento económico desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial. El derrumbe de los precios de la bolsa y los bienes raíces a principios de la década de 1990 señalaron el fin de la "burbuja económica". El impacto de la crisis financiera asiática de 1997-98 fue igualmente considerable. El PIB real del Japón creció a un promedio aproximado de un 1% anual en la década de 1990, en comparación con el crecimiento de la década de 1980, que fue de alrededor de un 4% anual. El crecimiento real en 2003 fue de un 2,7%.

Agricultura, energía y minerales
Tan sólo el 15% de las tierras del Japón son cultivables. La economía agrícola está muy subvencionada y protegida. Con unas tasas de rendimiento agrícola por hectárea entre las más altas del mundo, el Japón mantiene una tasa global de autosuficiencia agrícola de alrededor del 50% en menos de 5,6 millones de hectáreas cultivadas (14 millones de acres). El Japón produce normalmente un pequeño excedente de arroz, pero importa grandes cantidades de trigo, sorgo y soya, principalmente de los Estados Unidos. El Japón es el mayor mercado para las exportaciones agrícolas norteamericanas.

Dada su gran dependencia de la energía importada, Japón ha tratado de diversificar sus fuentes energéticas. Desde la crisis petrolera de la década de 1970, el Japón ha reducido su dependencia del petróleo como fuente de energía desde más del 75% en 1973 a alrededor del 57% en el momento actual. Otras importantes fuentes de energía son el carbón, el gas natural licuado, la energía nuclear y la energía hidroeléctrica.

Los depósitos de oro, magnesio y plata satisfacen las demandas industriales actuales, pero el Japón depende de fuentes exteriores para muchos de los minerales esenciales para su moderna industria. El mineral de hierro, el coque, el cobre y la bauxita tienen que importarse, así como otros muchos productos forestales.

Fuerza de trabajo
La fuerza de trabajo japonesa asciende a unos 67 millones de trabajadores, de los cuales el 40% son mujeres. La afiliación a sindicatos obreros representa unos 12 millones de miembros. La tasa de desempleo es actualmente de alrededor del 5%, todavía cerca de la tasa máxima del período de posguerra. En 1989 la confederación sindical predominantemente pública SOHYO (Consejo General de Sindicatos Japoneses) se fusionó con la RENGO (Confederación Japonesa de Sindicatos del Sector Privado) para formar la Confederación Japonesa de Sindicatos.

RELACIONES EXTERIORES
A pesar de su lento crecimiento económico actual, Japón continúa siendo una gran potencia económica tanto en Asia como a nivel mundial. Japón mantiene relaciones diplomáticas con casi todas las naciones independientes y ha sido miembro activo de las Naciones Unidas desde 1956. El objetivo de la política exterior japonesa ha sido promover la paz y prosperidad para la población japonesa, trabajando en estrecha colaboración con Occidente y apoyando a las Naciones Unidas.

En estos últimos años, el público japonés ha mostrado una conciencia muchísimo mayor sobre las cuestiones de seguridad y está prestando más apoyo a las Fuerzas de Autodefensa. Esto se debe en parte al éxito de las Fuerzas de Autodefensa en las operaciones nacionales de socorro en casos de desastre y en su participación en las operaciones de mantenimiento de la paz como, por ejemplo, en Camboya a principios de la década de 1990. Con todo, existen todavía importantes restricciones políticas y psicológicas sobre el fortalecimiento del papel del Japón en materia de seguridad. Aunque el papel militar del Japón en los asuntos internacionales está muy restringido por su constitución y la política del gobierno, la cooperación del Japón con los Estados Unidos por el Tratado de Seguridad de 1960 entre los EE.UU. y el Japón ha sido importante para la paz y la estabilidad del Asia Oriental. Actualmente, se está debatiendo a nivel nacional la posible reinterpretación o revisión del Artículo 9 de la constitución japonesa. Todos los gobiernos japoneses de la posguerra se han basado en unas estrechas relaciones con los Estados Unidos como fundamento de su política exterior y han dependido del Tratado de Seguridad Mutua para su protección estratégica.

Al mismo tiempo que mantiene sus relaciones con los Estados Unidos, el Japón ha diversificado y ampliado sus relaciones con otros países. Unas buenas relaciones con sus países vecinos continúan siendo de vital interés. Después de firmar un tratado de paz y amistad con China en 1978, las relaciones entre ambos países evolucionaron rápidamente. El Japón concedió una importante asistencia económica a China en varios proyectos de modernización y apoyó su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC). La asistencia económica del Japón a China está actualmente disminuyendo. El desarrollo de las relaciones políticas está impedido por la oposición de China a las visitas del Primer Ministro Koizumi al monumento a los caídos del Santuario de Yasukuni y otras cuestiones históricas y territoriales. Al propio tiempo, el Japón mantiene relaciones económicas pero no diplomáticas con Taiwán, con el que comparte un fuerte y floreciente comercio bilateral.

Las relaciones del Japón con Corea del Sur han mejorado desde que se realizó un intercambio de visitas a mediados de la década de 1980 por parte de sus dirigentes políticos. El Japón mantiene relaciones económicas y comerciales limitadas con Corea del Norte. Una visita sorpresa del Primer Ministro Koizumi a Pyongyang el 17 de septiembre de 2002, tuvo como resultado la reanudación de conversaciones sobre cuestiones bilaterales contenciosas, especialmente la cuestión de los secuestros de ciudadanos japoneses por Corea del Norte, y el acuerdo del Japón de reanudar conversaciones de normalización en un futuro próximo. En octubre del 2002, cinco secuestrados regresaron al Japón, pero poco después las negociaciones llegaron a un punto muerto sobre el destino de las familias de los secuestrados que vivían en Corea del Norte. El Japón ha apoyado firmemente a los Estados Unidos en sus esfuerzos para persuadir a Pyongyang de que cumpla con las estipulaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear y sus acuerdos con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El Japón continúa cooperando con los EE.UU. en los esfuerzos internacionales para lograr que Pyongyang abandone su programa de desarrollo de armas de destrucción masiva. Los EE.UU., el Japón y Corea del Sur trabajan en estrecha coordinación y se consultan trilateralmente sobre la política con Corea del Norte. El Japón participa también en las conversaciones a nivel de Seis Partes para terminar con las ambiciones de de Corea del Norte de obtener armas nucleares.

Las relaciones de Japón con Rusia se ven impedidas por la incapacidad de ambas partes de resolver su controversia territorial sobre las islas que forman los Territorios del Norte (las Islas Kuriles) tomadas por la URSS al final de la Segunda Guerra Mundial. El impasse ha impedido la firma de un tratado de paz terminando oficialmente la guerra entre el Japón y Rusia. Estados Unidos apoya al Japón en la cuestión de los Territorios del Norte y reconoce la soberanía japonesa sobre dichas islas. Con todo, a pesar de la falta de progreso en la resolución de la controversia sobre los Territorios del Norte, el Japón y Rusia han realizado progresos en el desarrollo de otros aspectos de sus relaciones.

Aparte de las relaciones con sus vecinos más cercanos, el Japón ha mantenido una política exterior más activa en estos últimos años, en reconocimiento de la responsabilidad que conlleva su condición de potencia económica. Ha ampliado sus relaciones con países del Medio Oriente, que proporcionan la mayor parte de sus suministros de petróleo, y ha sido el segundo donante de asistencia más importante, después de los Estados Unidos, para Irak y Afganistán. El Japón está participando cada vez más activamente en África y América Latina, habiendo concluido recientemente negociaciones con México sobre un Acuerdo de Asociación Económica (AAE), y ha proporcionado un importante apoyo a proyectos de desarrollo en ambas regiones. Un plan de paz concebido por el Japón constituyó la base para la celebración de las elecciones nacionales de Camboya en 1998. El compromiso económico del Japón con sus países vecinos está aumentando, como se pone de manifiesto en la conclusión de un AAE con Singapur y sus negociaciones actuales para firmar un AAE con Corea, Tailandia, Malasia y Filipinas.

RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y JAPÓN
La alianza de los Estados Unidos y el Japón constituye la piedra angular de los intereses de seguridad norteamericanos en Asia y es fundamental para la estabilidad y prosperidad de la región. A pesar de los cambios ocurridos en el panorama estratégico después de la Guerra Fría, la alianza entre los Estados Unidos y el Japón continúa basándose en intereses vitales y valores comunes, entre otros, la estabilidad en la región de Asia y el Pacífico, la preservación y promoción de la libertad política y económica, el apoyo de los derechos humanos y las instituciones democráticas, y el mantenimiento de la prosperidad para las poblaciones de ambos países en particular y de la comunidad internacional en general.

El Japón proporciona bases y apoyo financiero y material a las fuerzas desplegadas de vanguardia de los Estados Unidos, que son esenciales para el mantenimiento de la estabilidad en la región. Al amparo del Tratado de Cooperación y Seguridad Mutuas de los Estados Unidos y el Japón, este país alberga a un grupo de combate en portaaviones, la Tercera Brigada Expedicionaria de Infantes de Marina estadounidense, la Quinta Brigada de las Fuerzas Aéreas y el Noveno Mando de Apoyo del Teatro de Operaciones del Ejército. Estados Unidos mantiene actualmente alrededor de 53.000 soldados en Japón, de los cuales aproximadamente la mitad se encuentra estacionada en Okinawa.

En el curso de estos últimos años, la alianza se ha fortalecido mediante la revisión de las Directrices de Defensa, que amplía el papel no combatiente del Japón en los casos de emergencia de la región. La alianza se ha fortalecido también con el programa del Comité de Acción Especial en Okinawa (SACO) para consolidar la presencia militar norteamericana en Okinawa, el acuerdo de cinco años del 2001 sobre el Apoyo de la Nación Anfitriona a las fuerzas estadounidenses destacadas en Japón, y la cooperación técnica sobre la defensa de misiles balísticos. Tras los trágicos acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001, el Japón ha participado de una manera significativa en la guerra mundial contra el terrorismo, proporcionando un importante apoyo logístico a las fuerzas de los EE.UU. y la coalición en el Océano Índico. Asimismo, ha desempeñado un papel importante en la reconstrucción de Afganistán, así como en la rehabilitación política y económica de Irak. Entre sus esfuerzos figura la aprobación de una legislación histórica que permite a las Fuerzas de Autodefensa del Japón participar en misiones de reconstrucción y humanitarias en Irak. Para abril del 2004, un contingente de las Fuerzas de Autodefensa de casi mil soldados se encontraba operando en el sur en la ciudad iraquí de Al Samawah.

Relaciones económicas
Como la segunda economía industrial más importante del mundo, el Japón es un socio bien recibido en la gestión de las cuestiones económicas internacionales, así como un socio comercial bilateral de gran importancia. El Japón es el tercer socio comercial más importante de los Estados Unidos y su mejor mercado para aviones, programas de computadora y productos agrícolas.

Estados Unidos tiene dos objetivos principales en sus relaciones económicas con el Japón, a saber, promover un crecimiento sostenible estimulado por la demanda y mejorar el acceso del mercado para los bienes y servicios norteamericanos. En su Cumbre de Camp David del 30 de junio de 2001, el Presidente Bush y el Primer Ministro Koizumi anunciaron la Asociación Económica para el Crecimiento entre los Estados Unidos y el Japón, que establece un marco para la cooperación y el compromiso sobre las cuestiones económicas y comerciales bilaterales regionales y mundiales. La finalidad de la Asociación es promover un crecimiento sostenible, concentrándose en la reforma estructural y reguladora, la inversión exterior, la reestructuración bancaria y empresarial acelerada, la apertura del mercado y el mejor uso de la informática. La Asociación ha incluido la participación del sector privado para identificar problemas y soluciones.

Debido a la influencia económica y tecnológica combinada que ambos países ejercen en el mundo, las relaciones entre los Estados Unidos y el Japón tienen trascendencia mundial. Los Estados Unidos y el Japón cooperan en toda una serie de cuestiones mundiales, entre ellas, la asistencia al desarrollo para combatir enfermedades transmisibles, tales como la propagación del VIH/SIDA, y proteger el medio ambiente y los recursos naturales. Ambos países colaboran también en proyectos de ciencia y tecnología en campos como la confección del mapa del genoma humano, la investigación del envejecimiento y la exploración espacial internacional. Como una de las democracias de mayor éxito de Asia y su mayor economía, el Japón presta un apoyo político, financiero y moral irreemplazable a los esfuerzos diplomáticos conjuntos con los Estados Unidos. Estados Unidos consulta en estrecha colaboración con el Japón y la República de Corea sobre la política relacionada con Corea del Norte. En el caso del Asia Sudoriental, la cooperación entre los Estados Unidos y el Japón es de vital importancia para la estabilidad y la reforma política y económica. Fuera de Asia, el apoyo político y financiero japonés ha fortalecido considerablemente la postura norteamericana sobre toda una serie de problemas geopolíticos mundiales, entre otros, los esfuerzos de paz en el Golfo, Oriente Medio, y en los países balcánicos. El Japón es un socio indispensable en la reforma de la ONU y apoya ampliamente a los Estados Unidos en las cuestiones nucleares y de no proliferación. Estados Unidos, a su vez, apoya al Japón en su aspiración de llegar a ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La política económica estadounidense con el Japón tiene por objeto aumentar el acceso a los mercados japoneses, promover un crecimiento económico interno estimulado por la demanda y elevar el nivel de vida tanto en los Estados Unidos como en el Japón. Las relaciones económicas bilaterales entre los Estados Unidos y el Japón, basadas en enormes corrientes comerciales, inversionistas y financieras, son fuertes, maduras y cada vez más interdependientes. Asimismo, están firmemente arraigadas en intereses comunes y en la responsabilidad de los Estados Unidos y el Japón en cuanto a promover el crecimiento de la economía mundial, la apertura de mercados y un saludable sistema de comercio mundial. Además de las relaciones económicas bilaterales, los Estados Unidos y el Japón mantienen una estrecha cooperación en foros multilaterales como la OMC, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y, a nivel regional, en el foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC).

Japón es el principal mercado para muchos productos manufacturados estadounidenses, incluidos productos químicos, productos farmacéuticos, suministros fotográficos, aviones comerciales, metales no ferrosos, plásticos y suministros médicos y científicos. Asimismo, es el principal mercado exterior de productos agrícolas estadounidenses; el monto total de las exportaciones agrícolas ascendió a 9.500 millones de dólares, sin incluir los productos forestales.

Si bien el comercio bilateral ha aumentado espectacularmente en esta década, el año pasado fue un año de escaso crecimiento en las exportaciones al Japón, en tanto que las importaciones del Japón disminuyeron un poco. Las exportaciones estadounidenses al Japón superaron ligeramente la cifra de 52.000 millones de dólares en el 2003, lo que representó solamente un pequeño aumento con respecto al 2002 y una disminución con respecto a la cifra de 65.000 millones de dólares alcanzada en el 2001. Las importaciones estadounidenses del Japón ascendieron a alrededor de 118.000 millones de dólares en el 2003, lo que representa una disminución en comparación con las cifras de 121.000 millones de dólares en el 2002 y de 146.000 millones de dólares en el 2000.

Asimismo, Estados Unidos ha mantenido también conversaciones con el Japón para abordar las características estructurales de la economía japonesa que impiden la afluencia de inversiones directas exteriores. El Japón continúa recibiendo una proporción mucho más pequeña de la inversión directa exterior que cualquiera de sus contrapartidas del Grupo de los Siete. La finalidad de las conversaciones de los Estados Unidos con el Japón es mejorar las condiciones para las fusiones y adquisiciones, con el fin de que las compañías norteamericanas puedan establecer una presencia en el Japón sin tener que empezar desde cero; contratar personal japonés calificado, y reducir los costos de entrada para las compañías estadounidenses, promoviendo la eficiencia del mercado inmobiliario.

La inversión directa exterior estadounidense en el Japón alcanzó los 65.600 millones de dólares en el 2002, lo que representó un aumento en comparación con la cifra de 58.200 millones de dólares que se alcanzó en el 2001. Las nuevas inversiones estadounidenses fueron especialmente importantes en los servicios financieros, servicios de Internet y programas de computadora, creando nuevas oportunidades de exportaciones para las compañías norteamericanas y de empleos para trabajadores de los EE.UU.

Altos cargos de la embajada de los Estados Unidos
Embajador--Howard H. Baker, Jr.
Jefe Adjunto de Misión--Michael W. Michalak
Ministro Consejero para Asuntos Políticos--David B. Shear
Ministro Consejero para Asuntos Económicos--James P. Zumwalt
Asuntos Consulares--Edward McKeon
Asuntos Administrativos--James Van Derhoff
Ministro para Asuntos Comerciales--Samuel H. Kidder
Asuntos Públicos--William M. Morgan
Agregado de Defensa--Capt. Mark Welch, USN

La dirección de la Embajada de los Estados Unidos en Japón es: 10-5 Akasaka 1-chome, Minato-ku, Tokyo (107); teléf. 81-3-3224-5000; fax 81-3-3505-1862. La dirección de correo militar es: American Embassy Tokyo, Unit 45004, Box 258, APO AP 96337-5004. Hay Consulados Generales estadounidenses en Osaka, Saporo y Naha, y Consulados en Fukuoka y Nagoya. La Cámara Americana de Comercio en el Japón se encuentra en la siguiente dirección: 7th floor, Fukide No. 2 Bldg., 1-21 Toranomon 4-chome, Minato-ku, Tokyo (105). Se puede obtener información adicional en la página principal de Internet de la Embajada de los Estados Unidos: http://tokyo.usembassy.gov.

  
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