Skip Links
U.S. Department of State
PortadaContáctenosEnvíe esta páginaFOIAAnuncio de privacidadArchivoEnglish
U.S. Department of State
Secretario de Estado Colin L. PowellAcerca del Departamento de EstadoApoyo Internacional a los NegociosAsuntos del Hemisferio OccidentalTemas InternacionalesVisasMas Información sobre ViajesEn Otras Noticias
Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Información general: Argentina



agosto de 2005

bandera de Argentina

RESEÑA

Nombre Oficial
República Argentina 

Geografía
Superficie: 2,8 millones de km2 (1,1 millón de mi2), aproximadamente el tamaño de los Estados Unidos al este del río Mississippi. Segundo país en superficie en Sudamérica.

Clima: Variado. Predomina el clima templado con máximas que oscilan desde el subtropical en el norte y al árido/subantártico en el extremo sur.

Población
Gentilicio: Argentino
Habitantes (censo de 2001): 38,74 millones
Tasa de crecimiento anual (2001): 1,05%
Grupos étnicos: Europeos 97%, en su mayoría de ascendencia española o italiana.
Mestizos, Amerindios y otros grupos no blancos, 3%.
Religiones: Católica 92%, Protestante 2%, Judía 2%, otras 4%.
Lengua: Español
Educación: 10 años obligatorios Adultos alfabetizados (2001): 97%
Salud: Mortalidad infantil: 16,16/1.000. Esperanza de vida (2001): 75,48 años
Población activa: Industria y comercio, 36%; agricultura, 19%; transporte y comunicaciones, 6%.

Gobierno
Poderes: Ejecutivo: presidente, vicepresidente, gabinete.
Legislativo: congreso bicameral (72 senadores, 257 diputados).
Judicial: Corte Suprema, juzgados federales y provinciales.
Circunscripciones administrativas: 23 provincias y una capital federal autónoma
Partidos políticos: Justicialista (Peronista), Unión Cívica Radical (UCR), numerosos partidos nacionales y provinciales más pequeños
Sufragio: Universal para los adultos

Economía (2002)
PIB: US$98.000 millones (refleja la devaluación del peso y la contracción de la economía). Crecimiento anual real del PIB: -10,9%
PIB por habitante: (US$2.600)

Recursos naturales: Praderas fértiles (pampas); minerales: plomo, zinc, estaño, cobre, hierro, manganeso, petróleo y uranio.
Agricultura (5% del PIB, aproximadamente 40% del valor de las exportaciones) Productos: granos, oleaginosas y subproductos, productos de la ganadería
Industria (28% del PIB) . Tipos: alimentos procesados, petróleo refinado, maquinaria y equipo, textiles, productos químicos y petroquímicos
Comercio: Exportaciones (US$25.300 millones) granos, carnes, oleaginosas, productos manufacturados. Mercados principales: MERCOSUR 22%; UE 20%; TLCAN 15%; Chile 12%.

CUADRO 1 -- EXPORTACIONES DE ARGENTINA --2002 (EN MILLONES DE US$) 

2002/2001

Total MERCOSUR UE TLCAN  Chile Oriente Medio Resto
Todos los prod.
25.346
5.632
5.099
3.715
2.955
1.013
6.932
Prod. primarios
5.263
990
1.447
236
157
1.954
479
Agroempresa
8.130
738
2.720
811
306
424
3.131
Prod. industr.
7.603
2.820
880
1.604
761
1.428
110
Combustibles
4.350
1.084
52
1.064
1.731
--
419
% del total
100,0
22,2
20,1
14.7
11,7
27,3
4,0
% de crec
-4.8
-24,5
11,3
2,7
3,4
-1,2
-6,0

Importaciones (En 2002, US$9.000 millones): maquinaria, vehículos y productos para el transporte, productos químicos. Principales proveedores: MERCOSUR 32%; UE 23%; TLCAN 22%. En 2002, las importaciones procedentes de Estados Unidos representaron el 20,1 por ciento, mientras que 89,0 por ciento provino del TLCAN.

Total de importaciones por Argentina en el año 2002 (en millones de US$)

Total de importaciones
8.989,5
Del MERCOSUR
2.896,1
De la Unión Europea
2.031,9
Del TLCAN
2.027,4
de las cuales provienen, de los Estados Unidos
1.804,3

    POBLACIÓN
    La población argentina es una fusión de diversos grupos nacionales y étnicos, entre los cuales predominan los descendientes de inmigrantes italianos y españoles. A fines del siglo XIX y principios del XX llegaron oleadas de inmigrantes de muchos países europeos. Aproximadamente 500.000 inmigrantes sirios, libaneses y de otros países del Oriente Medio residen principalmente en zonas urbanas. En su inmensa mayoría la población argentina es católica, pero el país también alberga a la población judía más extensa de América Latina, que alcanza unos 250.000 habitantes, y una de las mezquitas musulmanas más grandes de América Latina. En años recientes se ha observado una considerable corriente inmigratoria proveniente de países vecinos. La población indígena, calculada en unas 700.000 personas, se concentra en las provincias del norte, noroeste y sur. El índice de crecimiento de la población argentina está entre los más bajos de América Latina. Ochenta por ciento de la población reside en ciudades o poblaciones de más de 2.000 habitantes, y más de la tercera parte vive en el Gran Buenos Aires. Con 13 millones de habitantes, esta extensa metrópolis es el centro de la vida del país. Los argentinos tienen un nivel de vida relativamente alto. La mitad de la población considera que pertenece a la clase media.

    HISTORIA
    Los europeos llegaron a la región en 1502 con el viaje de Américo Vespucio. El navegante español Juan Díaz de Solís visitó lo que ahora es Argentina en 1516. España estableció una colonia permanente en Buenos Aires en 1580, aunque la corriente colonizadora vino principalmente por tierra desde Perú. España fortaleció la integración de Argentina al imperio mediante la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, y Buenos Aires se convirtió en un puerto floreciente. Buenos Aires declaró su independencia formal de España el 9 de julio de 1816. Los argentinos veneran al Gen. José de San Martín, héroe de la independencia nacional de Argentina, Chile y Perú. Tras la derrota de los españoles, grupos centralistas y federacionistas mantuvieron un extenso conflicto para determinar el futuro de la nación. Se estableció la unidad nacional y en 1853 se promulgó la constitución. A fines del siglo XIX, dos fuerzas se combinaron para crear la nación argentina moderna: la introducción de técnicas agrícolas modernas y la integración de Argentina a la economía mundial. La inversión extranjera y la inmigración europea colaboraron en esta revolución económica. La inversión, principalmente inglesa, se produjo en campos como los ferrocarriles y los puertos. Igual que en los Estados Unidos, los inmigrantes que trabajaron para desarrollar los recursos de Argentina, especialmente las pampas, procedieron de todos los rincones de Europa.

    Desde 1880 hasta 1930 Argentina fue uno de los 10 países más ricos del mundo, gracias a la rápida expansión de la agricultura y la inversión extranjera en infraestructura. Fuerzas conservadoras dominaron la política argentina hasta 1916, cuando su rival tradicional, el partido Radical, obtuvo control del gobierno. Los radicales, con su énfasis en elecciones justas e instituciones democráticas, abrieron sus puertas a una clase media en rápida expansión y a grupos hasta entonces excluidos del poder. En 1930 los militares expulsaron del poder al anciano presidente radical Hipólito Yrigoyen e introdujeron una nueva década de gobierno conservador. Valiéndose del fraude y de la fuerza cuando era necesario, los gobiernos de los años treinta intentaron contener las corrientes de cambio económico y político que con el tiempo llevaron al surgimiento de Juan Domingo Perón (nacido en 1897). Nuevas fuerzas sociales y políticas procuraban el poder político, incluidas unas fuerzas armadas modernas y los movimientos de trabajadores emergentes de una clase trabajadora urbana en proceso de crecimiento.

    Los militares derrocaron el gobierno constitucional argentino en 1943. Perón, en aquel entonces coronel del ejército, fue uno de los dirigentes del golpe, y pronto se convirtió en la figura dominante del gobierno desde su puesto de Ministro de Trabajo. Las elecciones lo proclamaron presidente en 1946. Perón impulsó una agresiva política de delegación de autoridad a la clase trabajadora y aumentó considerablemente el número de trabajadores sindicalizados. En 1947, Perón anunció el primer plan quinquenal basado en el crecimiento de industrias que había nacionalizado, y ayudó a establecer la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT). Su dinámica esposa, Eva Duarte de Perón, conocida como Evita (1919-52), desempeñó un papel clave en la obtención de apoyo para su marido. Perón ganó la reelección en 1952, pero los militares lo enviaron al exilio en 1955. En los años cincuenta y sesenta los gobiernos miltares y civiles se alternaron en el poder, tratando, con limitado éxito, de lidiar con un crecimiento económico reducido y continuas demandas sociales y laborales. Las puertas para el retorno de Perón se abrieron a fines de los sesenta y comienzos de los setenta, cuando los gobiernos militares no pudieron reanimar la economía y suprimir la escalada del terrorismo.

    El 11 de marzo de 1973 Argentina celebró elecciones generales por primera vez en diez años. A Perón se le prohibió postularse, pero los votantes eligieron como Presidente a su suplente, el Dr. Héctor Cámpora. Los adeptos a Perón también obtuvieron fuertes mayorías en ambas cámaras del Congreso. Cámpora renunció en julio de 1973, con lo cual preparó el terreno para una nueva elección. Perón obtuvo una victoria contundente y volvió a la presidencia en octubre de 1973 con su tercera esposa, María Estela Isabel Martínez de Perón, como Vicepresidenta. Durante este período, extremistas de la izquierda y de la derecha llevaron a cabo actos terroristas con una frecuencia que amenazaba el orden público. El gobierno recurrió a una serie de decretos de emergencia, incluido dar autoridad especial al poder ejecutivo para contrarrestar la violencia. Esto permitió que el gobierno encarcelara a las personas por tiempo indefinido sin que se les formularan cargos.

    Perón falleció el 1 de julio de 1974. Su esposa lo sucedió en el gobierno, pero un golpe militar la destituyó el 24 de marzo de 1976, y las fuerzas armadas ejercieron formalmente el poder hasta el 10 de diciembre de 1983 por conducto de una junta integrada por comandantes de las tres fuerzas. Las fuerzas armadas aplicaron fuertes medidas contra los terroristas y contra muchos sospechosos de simpatizar con ellos. Se restableció el orden fundamental, pero el costo humano de lo que dio en llamarse "El proceso" o "La guerra sucia" fue elevado. Un recuento conservador calcula que entre 10.000 y 30.000 personas "desaparecieron" en el período de 1976 a 1983. Problemas económicos graves, cada vez más denuncias de corrupción, rechazo público ante el abuso de los derechos humanos, y, por último, la derrota del país en 1982 ante el Reino Unido tras un intento fallido por Argentina de apoderarse de las Islas Malvinas/Falkland, se combinaron para desacreditar al régimen militar argentino. La junta levantó la prohibición de los partidos políticos y gradualmente restableció las libertades políticas básicas.

    El 30 de octubre de 1983 los argentinos fueron a las urnas y elegieron presidente a Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR). El 10 de diciembre de 1983 Alfonsín comenzó un período de gobierno que debía durar seis años. En 1985 y 1987, elevados porcentajes de votantes en elecciones de mitad de período demostraron un continuo apoyo del público a un sistema democrático fuerte y vigoroso. El gobierno encabezado por la UCR tomó medidas para resolver algunos de los problemas más acuciantes, entre ellos dar cuenta de los desaparecidos durante el gobierno militar, establecer el control civil de las fuerzas armadas y consolidar las instituciones democráticas. No obstante, la incapacidad de resolver problemas económicos endémicos, así como de mantener la confianza del público, socavaron la efectividad del gobierno de Alfonsín, quien dejó la presidencia 6 meses antes del final de su mandato, después de que el peronista Carlos Saúl Menem ganara las elecciones presidenciales en 1989.

    Pese a haberse postulado como candidato populista tradicional, una vez en la presidencia Menem inició una amplia reorganización de las políticas nacionales. Las reformas estructurales en gran escala dieron un vuelco espectacular al papel del estado en la vida económica del país. Un dirigente firme con un programa controvertido, a Menem no le tembló la mano a la hora de emplear los amplios poderes de la presidencia para emitir decretos cuando el Congreso no llegaba al consenso sobre las reformas que él proponía.

    El llamado Pacto de Olivos con el Partido Radical, la principal oposición, llevó a la reforma constitucional de 1994 que le permitió a Menem procurar y ganar la reelección en 1995 con el 50% de los votos en una contienda electoral con tres candidatos principales. Hacia fines del segundo período de Menem, los inversionistas extranjeros empezaron a dudar de la capacidad de Argentina de cumplir con el servicio de la gran deuda del sector público, especialmente después del incumplimiento de la deuda por parte de Rusia en 1998 y la devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999. Estos temores se acentuaron con la inflación del déficit fiscal de Argentina en 1999, el último año de Menem en el gobierno.

    Fernando de la Rúa, del Partido Radical, basó su candidatura en la lucha contra la corrupción, y derrotó al peronista Eduardo Duhalde en las elecciones presidenciales de 1999. Una vez en el cargo, aumentó los impuestos para eliminar el enorme déficit fiscal que había heredado, pero el aumento impositivo ahogó el crecimiento económico e intensificó la recesión, lo cual llevó a una reducción de los ingresos públicos. Las luchas políticas internas obstaculizaron la adopción de reformas a fondo por el gobierno, y la economía siguió estancándose. La situación política se deterioró aún más cuando el Vicepresidente Chacho Álvarez (el socio menor de la coalición) renunció al cargo, aduciendo falta de apoyo por parte de otros miembros del poder ejecutivo en la investigación de actos de corrupción en el gobierno.

    Inclusive un paquete de estabilización encabezado por el FMI en diciembre de 2000 fue insuficiente para prevenir la crisis que se cernía sobre el país, dada la incapacidad de De la Rúa de controlar las riendas de la situación fiscal. Durante todo el año 2001 la producción cayó aún más a partir de niveles ya bajos, y el desempleo siguió aumentando. Para fines de 2001 los depositantes en los bancos argentinos retiraban sus fondos mientras se producía una corrida bancaria. Las restricciones que impuso el gobierno impidiendo el acceso de los depositantes a sus cuentas bancarias no hicieron más que alimentar el descontento popular. Proliferaron los saqueos en los supermercados y los daños a la propiedad, primero en las provincias y luego en la Capital Federal. De la Rúa renunció el 20 de diciembre de 2001, después de que la violencia cobrara varias vidas durante los disturbios callejeros que se produjeron en la plaza ubicada directamente frente a la sede del gobierno y sus alrededores.

    El 23 de diciembre de 2001 una asamblea legislativa eligió a Adolfo Rodríguez Saá como presidente y convocó a elecciones generales para elegir a un nuevo presidente en el plazo de tres meses. Rodríguez Saá anunció inmediatamente que Argentina dejaría de pagar su deuda internacional, pero se comprometió a mantener el régimen de convertibilidad y la paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar. No obstante, Rodríguez Saá no pudo encontrar apoyo en su propio partido, lo cual, junto con renovados actos de violencia en la Capital Federal, condujo a su renuncia el 30 de diciembre.

    Una nueva asamblea legislativa nombró presidente al peronista Eduardo Duhalde el 1 de enero de 2002. A diferencia de sus tres predecesores, Duhalde rápidamente abandonó la paridad del peso con el dólar, que llevaba diez años en vigencia, medida que fue seguida por la depreciación de la moneda y la inflación. Frente a un aumento de la pobreza y continuos disturbios sociales, Duhalde también reforzó los programas sociales del gobierno. En la primera ronda de las elecciones presidenciales el 27 de abril de 2003, el ex presidente Carlos Menem (PJ) obtuvo 24,3% del voto, y Néstor Kirchner, gobernador de la provincia de Santa Cruz (PJ) obtuvo el 22%, seguido de Ricardo Murphy con el 16,4% y Elisa Carrió con el 14.2%. Menem retiró su candidatura de la segunda vuelta el 25 de mayo, después de que las encuestas mostraran un aplastante apoyo a Kirchner. El Presidente Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003.

    GOBIERNO Y SITUACIÓN POLÍTICA
    La democracia regresó a Argentina en 1983, cuando Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR) uno de los partidos políticos más antiguos del país, ganó la presidencia. En los 16 años siguientes hubo tres elecciones generales, un hecho notable en la historia política de Argentina. De estas tres elecciones, Carlos Menem, candidato del Partido Justicialista (PJ) ganó dos, y Fernando De la Rúa, de la UCR, ganó una.

    Sin embargo, a fines de 2001 Argentina volvió a experimentar el tumultuouso cambio político que caracterizó a gran parte de su pasado. El Presidente De la Rúa se vio forzado a renunciar en diciembre de 2001 debido al gran descontento público con las políticas económicas del gobierno, y algunas demostraciones degeneraron en actos de violencia y descontrol. Una asamblea legislativa eligió a Adolfo Rodríguez Saá para que completara el mandato de De la Rúa, pero tampoco pudo obtener apoyo político frente al continuo malestar popular y renunció ese mismo mes. Una nueva asamblea legislativa eligió a Eduardo Duhalde como sucesor de Rodríguez Saá. Duhalde asumió la presidencia el 1 de enero de 2002, en medio de una profunda crisis económica y un amplio repudio a la "clase política" en Argentina, un rechazo dirigido a los tres poderes del estado. Otro factor que contribuyó a la percepción de inestabilidad institucional en Argentina fue el conflicto entre los tres poderes del gobierno a principios de 2002, que culminó en el intento de la legislatura de procesar a los miembros de la Corte Suprema. Pese a las extendidas preocupaciones, la democracia y sus instituciones sobrevivieron la crisis, y el Presidente Kirchner ha tomado con firmeza las riendas del país.

    La constitución argentina de 1853, en su revisión de 1994, ordena que haya separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial tanto a nivel nacional como provincial. Cada provincia también tiene su propia constitución, con una estructura que se asemeja bastante a la nacional. El presidente y el vicepresidente son elegidos por voto directo a períodos de cuatro años. Ambos tienen un límite de dos períodos consecutivos, y pueden volver a postularse para un tercer período o más después de que haya pasado un período como mínimo. El presidente nombra a los ministros del gabinete, y la constitución le concede considerable poder, incluida la autoridad de promulgar leyes por decreto presidencial en situaciones de "necesidad y urgencia" y de vetar partidas presupuestarias.

    Desde 2001 los senadores se eligen directamente. Cada provincia, incluida la Capital Federal, está representada por tres senadores, cuyo período dura seis años. Un tercio del Senado se renueva cada dos años. Los miembros de la Cámara de Diputados son elegidos directamente a períodos de cuatro años. La ciudadanía elige a la mitad de la cámara baja cada dos años. Ambas cámaras se eligen mediante un sistema de representación proporcional.
    La constitución establece que la judicatura es un ente independiente dentro del gobierno. El presidente nombra a los miembros de la Corte Suprema con la aprobación del Senado. Con la recomendación de un consejo de magistrados, el presidente nombra a los demás jueces federales. La Corte Suprema tiene el poder de decidir si ciertos actos de la legislatura son inconstitucionales.
    Partidos políticos

    Los dos partidos más importantes son el Partido Justicialista (PJ, también llamado peronista), fundado en 1945 por Juan Domingo Perón, y la Unión Cívica Radical (UCR), fundada en 1890. Tradicionalmente, la UCR ha contado con más apoyo entre la clase media urbana y el PJ en la clase trabajadora, pero ambos partidos han ampliado su base de simpatizantes. Partidos más pequeños, como el derechista Acción por la República (AR) y el más tendiente a la izquierda, Argentina por una República de Iguales (ARI), ocupan diversas posiciones en el espectro político, y algunos solo actúan en algunas provincias. Históricamente, los trabajadores organizados, en gran medida aliados al partido peronista, así como las fuerzas armadas, han desempeñado papeles considerables en la vida de la nación. Sin embargo, el poder político de los sindicatos ha disminuido, y las fuerza armadas se encuentran firmemente bajo control civil. Repudiadas por el público tras un período de gobierno militar (1976-83) marcado por violaciones de los derechos humanos, la declinación económica y la derrota en la guerra de las Malvinas/Falklands en 1982, en la actualidad las fuerzas armadas son una fuerza voluntaria de menor tamaño.

    Política gubernamental
    El programa de reforma sigue incompleto y por el momento está detenido en vista de la aguda crisis política y económica que vive el país. La independencia del Banco Central ha sido puesta en tela de juicio, y la reforma del estado no se ha completado. La política general del gobierno consiste en permitir la iniciativa privada y sigue orientada hacia el Área de Libre Comercio de las Américas. No obstante, el gobierno del Presidente Kirchner ha manifestado que va a ampliar el papel del estado en un esfuerzo por fortalecer el crecimiento y la recuperación económicos.

    Altos cargos públicos
    (en agosto de 2004)
    Presidente: Néstor Kirchner
    Ministro de Relaciones Exteriores: Rafael Bielsa
    Embajador en los Estados Unidos: José Bordón
    Embajador ante la OEA: Rodolfo Gil
    Embajador ante las Naciones Unidas: César Mayoral

    La embajada argentina en Estados Unidos se encuentra en 1600 New Hampshire Ave. NW, Washington DC 20009; tel (202) 238-6400; fax (202) 332-3171.
    El país mantiene consulados en los siguientes lugares:
    245 Peachtree Center Ave., Suite 2101 Atlanta, GA 30303 Tel: (404) 880-0805; Fax (404) 880-0806.
    205 North Michigan Ave., Suite 4209 Chicago, IL 60601 Tel (312) 819-2610; Fax (312) 819-2612.
    1990 Post Oak Blvd., Suite 770 Houston, TX 77056 Tel (713) 871-8935; Fax (713) 871-0639.
    5055 Wilshire Blvd., Suite 210 Los Angeles, CA 90036 Tel (323) 954-9155; Fax (323) 934-9076.
    800 Brickell Ave., PH1 Miami, FL 33131 Tel (305) 373-7794; Fax (305) 371-7108.
    12 West 56th St., New York, NY 10019 Tel (212) 603-0400; Fax (212) 541-7746.
    1600 New Hampshire Ave. NW, Washington, DC 20009 Tel: (202) 238-6460; Fax (202) 238-6471

    ECONOMÍA
    En enero de 2002, tras tres años de recesión, una prolongada corrida bancaria y el incumplimiento de su deuda soberana, Argentina abandonó el sistema de paridad cambiaria ("convertibilidad") que había mantenido el tipo de cambio de un dólar por un peso durante más de diez años. Al tiempo que la convertibilidad trajo estabilidad en la macroeconomía y los precios, además de proporcionar el marco para una amplia desregulación, privatización y liberalización de los mercados en los años noventa, no pudo superar el persistente déficit presupuestario. La "crisis del Tequila" iniciada en México en 1995, la crisis del sudeste de Asia en 1997, la cesación de pagos por Rusia en 1998, y la devaluación monetaria de Brasil en 1999 se combinaron para elevar los costos de los préstamos externos y hacer que la producción y las exportaciones argentinas no fueran competitivas en los mercados mundiales. Entretanto, los gobiernos nacional y provinciales siguieron en déficit fiscal, aún en años muy favorables, y con el tiempo la carga del servicio de la deuda se hizo insostenible.

    Si bien la mayoría de los observadores para fines de 2001 reconocía que la devaluación y la cesación de pagos eran casi inevitables, la forma en que se realizó la devaluación causó un mayor daño a la economía. Las estrictas limitaciones que se impusieron a las extracciones en efectivo de las cuentas bancarias (medida conocida como "corralito") en diciembre de 2001 tras una prolongada corrida bancaria, fueron seguidas de una congelación en enero de 2002 de prácticamente todas las cuentas bancarias en dólares y su conversión a pesos a un tipo de cambio artificial de 1,4 pesos por dólar. La subsiguiente flotación del peso en febrero de 2002 aumentó el sentido de despojo entre los depositantes. Al mismo tiempo, casi todos los préstamos en dólares dentro de Argentina se convirtieron en pesos 1 a 1. Esta "pesificación asimétrica" ha destruido las planillas de balance de los bancos, junto con su reputación. El sistema bancario, que fuese una vez el más fuerte de Latinoamérica, ha sido ahuecado. El número de bancos y la escala de sus operaciones se está contrayendo, y la mayoría de las operaciones se limita a simples transacciones bancarias.

    El PIB cayó en 20% entre 1999 y 2002, pero a fines de 2002 se inició la recuperación. Se prevé que en 2003 el PIB aumentará más de 7% y que la inflación se mantendrá baja, al 3%. Las exportaciones aumentaron 17% en los primeros siete meses de 2003 gracias a los precios favorables de los productos primarios agrícolas. Las importaciones aumentaron 41% en los primeros siete meses, tras haber declinado 56% en 2002. La tasa oficial de desempleo cayó por debajo del 16% a fines de 2003.

    Comercio exterior
    En 2002, el comercio exterior equivalía más o menos al 35% del PIB, lo cual representa un aumento con respecto al 11% de 1990, y desempeña un papel cada vez más importante en el desarrollo económico de Argentina. Las exportaciones representaron un 26% del PIB en 2002, un aumento con respecto al 10% de 2001. Argentina tuvo un excedente de US$16.900 millones en el comercio de mercaderías en 2002.

    Estados Unidos tuvo excedentes en su comercio con Argentina todos los años entre 1993 y 2001, puesto que las firmas de Argentina aumentaron sus compras de bienes de capital durante ese período. Esta tendencia refleja la política del gobierno argentino de fomentar la actualización y la competitividad de la industria mediante aranceles relativamente más bajos para los bienes de capital. No obstante, las exportaciones de Argentina a los Estados Unidos subieron a US$2.900.000 millones en 2002, mientras que las importaciones cayeron a US$1.800.000 millones, dejando a Argentina con la cifra récord de US$1.100.000 de superávit comercial. De todas las exportaciones de Argentina en 2002, Estados Unidos compró el 11,3%, y aportó el 20,1% de sus importaciones.

    Si bien los modelos comerciales de Argentina pueden verse afectados por los factores ya enumerados, es probable que sus principales mercados sigan siendo los países del MERCOSUR, los del TLCAN y la Unión Europea. También es probable que estas mismas zonas sigan siendo su principal fuente de importaciones.

    Acuerdo comercial del MERCOSUR
    MERCOSUR, la unión aduanera que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, sigue siendo el eje de la política comercial extranjera de Argentina. La estrecha cooperación entre Brasil y Argentina, competidores tradicionales, es la clave del proceso de integración del MERCOSUR, el cual incluye, aparte de la unión aduanera, elementos políticos y militares. Chile y Bolivia se han unido como miembros asociados. Los miembros del MERCOSUR son participantes activos de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El MERCOSUR también mantiene un activo programa de negociaciones comerciales con otros países y grupos regionales, incluidos México y la Unión Europea.

    Argentina está adherida a la mayoría de los acuerdos y tratados internacionales de propiedad intelectual. Es miembro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Congreso argentino ratificó los acuerdos de la Ronda Uruguay, incluidas las medidas de propiedad intelectual, como Ley 24425 el 5 de enero de 1995. No obstante, la protección adecuada de las patentes de fármacos ha sido un tema bilateral muy controvertido. En mayo de 1997, EE.UU. suspendió 50% de los beneficios del sistema generalizado de preferencias para Argentina debido a su insatisfactoria ley de patentes de productos farmacéuticos. En noviembre de 2000, tras años de prolongado debate, entró en vigencia una nueva ley de patentes, y se emitió un número de patentes farmacéuticas. Esta ley mejoró la ley argentina de patentes, pero ofrece menos protección que la contemplada por el Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (Acuerdo TRIPS).

    En abril de 2002 las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Argentina aclararon aspectos del sistema argentino de propiedad intelectual, por ejemplo medidas relativas a la patentabilidad de microorganismos y el régimen de restricciones a las importaciones. Además, el gobierno de Argentina convino en proteger productos obtenidos de procesos patentados y garantizar que se cuente con medidas cautelares en procedimientos judiciales de propiedad intelectual, entre otras. Se prevé que el Congreso aprobará la enmienda restante para fines de 2003. Por último, de los asuntos que todavía siguen pendientes, incluida la protección de datos, el gobierno de Estados Unidos retiene su derecho a procurar resolución al amparo del mecanismo de la OMC para la resolución de controversias. Por su lado, el gobierno de Estados Unidos se compromete a considerar todas las solicitudes de Argentina de ampliar el acceso al mercado de los productos argentinos tan pronto como se promulgue la ley estadounidense que autorice nuevamente el sistema generalizado de preferencias comerciales.

    Inversiones
    La inversión de Estados Unidos se concentra en servicios financieros, telecomunicaciones, energía, petroquímicos, procesamiento de alimentos y fabricación de vehículos automotores. No obstante, la crisis económica y las decisiones gubernamentales recientes han oscurecido el clima para las inversiones en el país, y muchas firmas estadounidenses han reducido substancialmente el valor de sus inversiones en Argentina. Otras fuentes importantes de inversiones incluyen a España, Chile, Italia, Francia, Canadá y Japón. Varios acuerdos bilaterales generaron considerable inversión privada estadounidense durante los años noventa. Argentina tiene un acuerdo con la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC) y un programa activo con el Export-Import Bank de los Estados Unidos. Según un tratado bilateral de 1994 entre EE.UU. y Argentina, los inversionistas estadounidenses gozan de privilegios nacionales en todos los sectores salvo astilleros, pesquerías, generación de energía nuclear y producción de uranio. El tratado contempla el arbitraje internacional para la solución de controversias en materia de inversiones, y en la actualidad algunos inversionistas estadounidenses han presentado ante paneles de arbitraje reclamaciones que se han hecho al gobierno de Argentina.

    SEGURIDAD NACIONAL
    El presidente y un ministro de defensa proveniente del sector civil controlan las fuerzas armadas de Argentina. El Ministerio del Interior controla las fuerzas paramilitares de Gendarmería (policía fronteriza) y Prefectura Naval (guardacostas). Las fuerzas armadas mantienen relaciones estrechas de cooperación con Estados Unidos en materia de defensa y aprovisionamiento militar. Otros países también mantienen relaciones con las fuerzas armadas argentinas, principalmente Israel, Alemania, Francia, España, Italia, Brasil y Chile.
    La falta de recursos presupuestarios es el principal problema que enfrentan los militares argentinos en la actualidad. La situación económica actual y el compromiso que ha asumido el gobierno de reducir los gastos en el sector público han retardado los esfuerzos de modernización y reestructuración. Las tradicionalmente difíciles relaciones de Argentina con sus vecinos han mejorado extraordinariamente, hasta el punto de que los argentinos no ven ninguna amenaza en potencia desde ningún país vecino. El MERCOSUR ha ejercido una influencia positiva en el apoyo a la democracia en la región.

    RELACIONES EXTERIORES
    En años recientes Argentina ha forjado una fuerte alianza con Estados Unidos en apoyo de las operaciones de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz. Argentina fue el único país latinoamericano que participó en la Guerra del Golfo y en todas las fases del operativo en Haití. Ha contribuido soldados y políticas a las operaciones de mantenimiento de la paz en todas partes del mundo. En reconocimiento de su contribución a la seguridad y la paz internacionales, en enero de 1998 el gobierno de los Estados Unidos designó a Argentina como uno de sus principales aliados extra-OTAN. Argentina ha apoyado con entusiasmo el proceso de la Cumbre de las Américas y ha asumido la presidencia de la iniciativa del Área de Libre Comercio de las Américas. En las Naciones Unidas, las posiciones de Argentina a menudo han coincidido con las de Estados Unidos. Argentina apoyó los esfuerzos por mejorar los derechos humanos en Cuba, así como la lucha contra el terrorismo internacional y el narcotráfico. No obstante, Argentina se ha mostrado renuente a contribuir tropas a las fuerzas de la Coalición en Irak en 2003, y en ese mismo año restableció sus relaciones diplomáticas con Cuba a nivel de embajador.

    Deseosa de estrechar lazos con países industrializados, Argentina dejó el Movimiento de Países No Alineados a principios de los años noventa y estableció relaciones con la OCDE. Argentina se ha convertido en una importante proponente de la no proliferación de armas nucleares en todo el mundo. Fuerte partidaria de una mayor estabilidad regional en Sudamérica, Argentina ha revitalizado su relación con Brasil; resuelto persistentes disputas fronterizas con Chile; desalentado golpes militares en Ecuador y Paraguay; junto con Estados Unidos, Brasil y Chile, prestado servicio como uno de los cuatro garantes del proceso de paz entre Ecuador y Perú, y restablecido relaciones diplomáticas con el Reino Unido. En 1998 el Presidente Menem realizó una visita de estado al Reino Unido y el Príncipe Carlos retribuyó la visita. En 1999 los dos países convinieron en normalizar los viajes a las Malvinas/Falklands desde el continente y reanudar los vuelos directos.

    RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y ARGENTINA
    Los presidentes Bush y Kirchner se reunieron en 2003, y muchos altos funcionarios de Estados Unidos han visitado Argentina para tratar asuntos de interés mutuo. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos y el Ministerio de Defensa de Argentina celebran una reunión bilateral de trabajo todos los años, cuya sede alterna entre Argentina y Washington D.C.

    Funciones de la embajada de Estados Unidos
    La misión de Estados Unidos en Buenos Aires cumple la función diplomática tradicional de representar al gobierno y al pueblo de los Estados Unidos en conversaciones con el gobierno argentino y, en términos más generales, en relaciones con el pueblo argentino. La excelente relación política entre Estados Unidos y Argentina se refleja cada vez más en los esfuerzos de la embajada por facilitar la cooperación en campos no tradicionales como antiterrorismo y antinarcóticos, así como cooperación científica en estudios espaciales, usos pacíficos de la energía nuclear, y medio ambiente. La embajada también ofrece una amplia gama de servicios a ciudadanos y empresas estadounidenses en Argentina. Funcionarios del Servicio Exterior de los Estados Unidos, del Servicio Comercial Exterior y del Servicio Agrícola Exterior colaboran estrechamente con centenares de compañías estadounidenses que tienen negocios en Argentina, proporcionándoles información sobre reglamentaciones comerciales e industriales del país y ayudándoles a establecer otras empresas estadounidenses o a mantener las existentes en Argentina.

    Los agregados del Departamento de Justicia — incluidos la DEA y el FBI — , el Servicio de Aduanas, la Administración Federal de Aeronáutica y otros organismos federales acreditados en Argentina colaboran estrechamente con sus homólogos argentinos en materia de delitos internacionales y otros aspectos de interés. Los medios de comunicación activos y sofisticados, junto con un creciente interés positivo en la cultura y la sociedad de Estados Unidos, hacen de Argentina un clima excepcionalmente receptivo al intercambio cultural y de información que también realiza la embajada. Desde 1994 el programa de becarios Fulbright ha triplicado con creces el número de becas anuales que otorga a estudiantes argentinos y estadounidenses.

    La sección consular de la embajada se ocupa del paradero y el bienestar de más de 20.000 estadounidenses que residen en Argentina y más de 300.000 turistas que llegan cada año. El personal del consulado también otorga pasaportes a ciudadanos de Estados Unidos, y atiende otras necesidades como servicios notariales, emisión de votos, Seguridad Social y otros. Al finalizar la participación de Argentina en el programa de exención de visas en febrero de 2002, los turistas y estudiantes argentinos, así como personas que buscan trabajo en Estados Unidos, deben tener visa de no inmigrante. La sección consular tramita solicitudes de visa para no inmigrantes de personas que desean visitar los Estados Unidos como turistas, estudiantes, trabajadores temporarios y otros fines, así como visas de inmigrante para personas que reúnen los requisitos para radicarse definitivamente en Estados Unidos.

    El Departamento de Defensa está representado por el U.S. Military Group y la Oficina del Agregado de Defensa, que velan por los contactos estrechos entre las fuerzas militares y de defensa de ambos países, y por la cooperación en materia de seguridad con las fuerzas armadas de Argentina.

    Altos cargos de la Embajada de los Estados Unidos
    (en agosto de 2004)
    Embajador: Lino Gutierrez
    Jefe Adjunto de Misión: Hugo Llorens
    Consejero para Asuntos Políticos: Phillip Egger
    Consejero para Asuntos Económicos: Perry Ball
    Consejero para Asuntos Comerciales: Brian Brisson
    Cónsul General: Gregory Frost
    Consejera para Asuntos Científicos y Ambientales: Kathleen Barmon
    Consejero para Asuntos Administrativos: Gustavo Mejía
    Agregado de Defensa: Cnel. William A. Dalson, USAF
    Comandante del Grupo Militar de Estados Unidos: Cnel. Michael Borders, EE.UU.
    Funcionario para Asuntos Públicos: Mark Krischik

    La Embajada de Estados Unidos (U.S. Embassy) y el Consulado General en Argentina se encuentran en Avenida Colombia 4300, barrio de Palermo, Buenos Aires. Los interesados pueden comunicarse con las oficinas de la misión por teléfono (54)(11) 5777-4533/34 o por fax (54)(11) 5777-4240. Las direcciones postales son: U.S. Embassy Buenos Aires, APO AA 34034; o Avenida Colombia 4300, 1425 Buenos Aires, Argentina.

    Otros contactos
    Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina
    Viamonte 1138, Octavo piso
    Buenos Aires, Argentina
    Tel. (54)(11) 4371-4500; fax (54)(11) 4371-8400

    Departamento de Comercio de los Estados Unidos
    Oficina para América Latina y el Caribe
    14th Street and Constitution Avenue, NW
    Washington, DC 20230
    Teléfono: 202-482-2436; (800) USA-TRADE; Fax (202) 482-4726
    Servicio automático de fax para información comercial: (202) 482-4464

      
    FirstGov
    Este sitio es administrado por la Dirección de Asuntos Públicos del Departamento de Estado.
    Enlaces a otros sitios en el internet no constituye un respaldo a las opiniones contenidas en ellos.
    Informacion sobre Derecho de Autor | Advertencia