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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Entrevista al Secretario de Estado, Colin Powell, por Hannity y Colmes para el canal de televisión Fox


Secretary Colin L. Powell
Washington, DC
11 de enero de 2005

(12:50 de la tarde, hora estándar del Este de los Estados Unidos.)

SR. HANNITY: Se encuentra aquí con nosotros el Secretario de Estado, Colin Powell. Sr. Secretario, es siempre un placer verlo. Usted acaba de regresar de un recorrido por la región azotada por el tsunami. ¿Podría decirnos qué vio?

SECRETARIO POWELL:
Sean, nunca había visto nada igual—permítame empezar con ese comentario—sobre todo en Banda Aceh en Indonesia. Es como si se hubiera disparado un arma nuclear pequeña y hubiera arrasado con la mitad de una ciudad y hecho desaparecer casas, mezquitas, escuelas, puentes, automóviles, botes y vegetación. No quedó nada. Pero lo más grave es que la población también desapareció. El agua la sacó de su casa, la arrastró hasta el mar, la ahogó y luego la devolvió a la playa. Es una terrible escena de devastación. No fue tan grave en Sri Lanka ni en Phuket, Tailandia; sin embargo, constituyó una verdadera tragedia para toda esa parte del mundo ya que más de 150.000 personas perdieron la vida.

SR. HANNITY: Es muy inquietante. Las imágenes son conmovedoras. Aunque al principio algunos trataron de darle un matiz político a la situación, me alegró mucho ver que usted actuó sin demora para terminar con esos comentarios. Usted, personalmente, hizo la primera declaración el día del suceso y ofreció toda la ayuda que fuese necesaria. Por eso, ¿podría explicarnos cuál fue el proceso, en particular para las personas que todavía tienen cierta impresión de que no actuamos con suficiente rapidez?

SECRETARIO POWELL: El domingo por la mañana, cuando me enteré de lo sucedido, nuestros grupos de trabajo ya habían empezado su labor aquí en el Departamento de Estado, así como en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Eso significa que obramos de inmediato.

Luego, el domingo por la tarde, cuando ya no quedaban dudas de que se trataba de algo de gran magnitud, llamé a los Ministros de Relaciones Exteriores de todos los países afectados y me comuniqué con ellos el domingo por la noche o el lunes por la mañana, teniendo en cuenta que hay 12 horas de diferencia con esos países. A todos ellos les dije que sentíamos mucho lo ocurrido, les expresé nuestras condolencias, agregué que no sabíamos cuál era la gravedad de la situación, pero que nos dijeran lo que necesitaban. Les confirmé que nuestros embajadores ya habían entregado dinero a la población de sus países, que me dijeran lo que necesitaban, que les informaran a nuestros embajadores y que nosotros responderíamos.

Todos expresaron su profundo agradecimiento, dijeron que el número de víctimas parecía ser de algunos centenares, o tal vez, de 1.000 a 2.000. Pero, el lunes supimos que esa cifra aumentaba y por eso donamos US$4 millones en respuesta a una solicitud de ayuda de US$7 millones presentada por la Federación Internacional de la Cruz Roja. Así que aportamos más de 50% de lo que se había pedido al principio, luego agregamos otros $10 millones, después otros $15 millones, lo que sumaba $29 millones, y enseguida, otros $20 millones.

Además, declaramos que agregaríamos todo el financiamiento que fuese necesario, nunca le fijamos un límite a nuestro aporte. A pesar de todo, algunas personas empezaron a decir que eso era muy poco. Pero, la realidad es que no era poco. Fuimos los primeros. Si bien es cierto que la gente ha venido utilizando esto para suscitar controversias, los países de la región afectada ―puedo afirmarlo porque estuve allí― están sumamente agradecidos por nuestra disposición a ayudarlos y, francamente, por encabezar la iniciativa internacional, hasta que la comunidad internacional se colocó a la par.

Es posible que aquí, en el país, algunos hagan comentarios al respecto pero, de acuerdo con una encuesta reciente efectuada por Gallup, el 70 % de la población de los Estados Unidos cree que hicimos lo correcto y que hemos hecho lo suficiente, y en todos los países que visité están muy contentos de que los Estados Unidos hayan estado a la altura de las circunstancias y estén tan dispuestos a ayudarlos en estos momentos de necesidad.

SR. HANNITY: Sr. Secretario, usted caracterizó esa ayuda como una inversión en la seguridad nacional. Pienso acerca de eso en función del mundo musulmán y en el contexto de que quizá de esta forma se demuestre muy buena voluntad hacia los Estados Unidos. Por otra parte, esto me lleva a preguntarme ¿por qué, a pesar de que los Estados Unidos despojaron de su poder a Saddam Hussein, el principal asesino de los musulmanes en todo el mundo, todavía no hemos recibido ningún reconocimiento por ello? ¿Por qué se mostraría usted optimista en ese sentido?

SECRETARIO POWELL: Se trata de un caso un poco distinto. Los musulmanes tenían necesidad de muchas cosas. Necesitaban alimentos, agua y atención médica y los marinos estadounidenses llevaron todo eso en helicópteros, sin apuntar sus armas a nadie y sin dispararle a nadie. Estaban tratando de ayudar a la gente. Esa es una imagen totalmente diferente.

He dicho en mis entrevistas de los últimos diez días que hemos actuado así no porque los afectados sean musulmanes, sino porque son seres humanos y porque somos estadounidenses, un pueblo compasivo dispuesto a ayudar a otros. En este caso, estamos ayudando a los musulmanes. A lo largo de los últimos 10 a 15 años, hemos ayudado a los musulmanes de muchas formas; por ejemplo, con la liberación de Kuwait en 1990, después de la invasión por una nación musulmana, en el Iraq de Saddam Hussein, a los musulmanes de Kosovo que estaban sufriendo persecución, y a los musulmanes de Afganistán que estaban bajo el dominio de los terroristas encabezados por Osama bin Laden y ayudados por los talibanes.

Los Estados Unidos rescataron a todos esos pueblos. No recibimos reconocimiento por eso. Es una carga que pesa sobre nosotros. Sencillamente, tenemos que seguir adelante. En última instancia, cuando la gente vea que Afganistán se está transformado en una democracia y que tiene un gobierno elegido por su gente, que no fue impuesto por una organización terrorista, y cuando vean que lo mismo sucede en Iraq, creo que esa actitud cambiará.

SR. HANNITY: Sr. Secretario, el Presidente invitó al nuevo Presidente Abbas de Palestina a la Casa Blanca, algo que no hizo con Yasser Arafat. Mi pregunta es: ¿Cree usted que ahora hay cierto optimismo en el Gobierno en relación con el proceso de paz y hasta qué punto debería preocuparnos la vinculación de Abbas con algunos de los grupos terroristas, más concretamente, durante las elecciones?

SECRETARIO POWELL: Conocemos muy bien al Sr. Abbas. Lo conocimos muy bien el año pasado cuando fue Primer Ministro. El Presidente Bush se alineó con él en la región y aprobó la hoja de ruta con él y con el Primer Ministro Sharon de Israel. Así que lo conocemos bien.

En ese entonces no obtuvo resultados como Primer Ministro porque Arafat estaba de por medio. Arafat ya no está. El Sr. Abbas se presentó al pueblo palestino y ahora es su nuevo Presidente. Sí, es cierto que durante la campaña dijo algunas cosas que me preocuparon pero las abordaremos directamente con el Sr. Abbas.

Pero ya se terminó la campaña y hay cosas que se dicen en los momentos culminantes de una campaña cuando uno está tratando de ganar votos. Pero, creo que él entiende que ahora tiene que adoptar una posición fuerte ―una posición abierta, decidida, clara― contra el terrorismo. Pero, más que adoptar una posición, tiene que luchar contra esas fuerzas que se encuentran en la comunidad palestina y que todavía piensan que el terrorismo tiene una función. Si lo hace, los Estados Unidos podrán apoyarlo y se dará cuenta de que Israel también puede aliarse con él para lograr la paz.

Me complace saber que él y el Primer Ministro Sharon ya están en comunicación y tienen planes de reunirse en el futuro próximo.

SR. HANNITY: Sr. Secretario, pasemos ahora a las próximas elecciones en Iraq. Brent Scowcroft, con quien usted trabajó durante el primer mandato del Presidente Bush, escribió un artículo muy pesimista en Los Angeles Times; estoy seguro de que lo ha leído. Allí el autor expone su temor de que las elecciones alejen todavía más a la población de musulmanes sunitas de Iraq y afirma que las elecciones tienen grandes posibilidades de ahondar el conflicto y que este podría ser el comienzo de una guerra civil.

¿Qué opina de esos comentarios?

SECRETARIO POWELL: Bien, en primer lugar siento un profundo respeto por mi querido amigo y colega, Brent Scowcroft. Pero, independientemente de su punto de vista, tenemos que seguir adelante y celebrar esas elecciones. El pueblo iraquí merece que se le escuche y se le deje decidir cómo quiere ser gobernado.

No creo que ocurra necesariamente lo que plantea el señor Scowcroft después de sus reflexiones. En mi opinión, puede suceder—y confío en que así sea—que con este tipo de resultado positivo, al elegir a sus propios líderes, el pueblo de Iraq tenga nuevas energías que le ayudarán a acabar con la insurgencia, en una acción conjunta con las fuerzas militares de la coalición y las propias fuerzas armadas de Iraq.

Por eso creo que tenemos que realizar esas elecciones y que ellas serán un suceso catalizador para que el pueblo de Iraq se dé cuenta de que los enemigos no son las fuerzas de la coalición que les brindan ayuda, que los enemigos de Iraq son estos terroristas y miembros del antiguo régimen. Por eso, espero que ese sea el resultado y no el que plantea el Sr. Scowcroft.

SR. HANNITY: ¿Qué tan importante es para los sunitas participar en las elecciones y luego en el gobierno, suponiendo que no obtengan la victoria por tratarse de una minoría?

SECRETARIO POWELL: Serán una minoría. Los chiítas forman la mayoría de la población, una mayoría oprimida por tantos años por Saddam Hussein. Pero creo que es importante que haya una participación considerable de los sunitas en las elecciones. No sé cuáles serán las cifras, pero estamos alentando a los sunitas a participar y ellos quieren hacerlo. La razón que podría limitar la participación prevista de los sunitas es la insurgencia, por eso tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar la seguridad.

Con todo, espero que haya una buena participación de los sunitas en las elecciones, y será necesario que haya representantes sunitas en el gobierno, o de lo contrario éste no reflejará a toda la población de Iraq y por ende, tendrá problemas para salir adelante.

SR. HANNITY: Lo sé, Sr. Secretario. Hablo por numerosos estadounidenses quienes, como yo, han perdido mucha confianza en las Naciones Unidas y sobre todo después del escándalo relacionado con el programa de petróleo por alimentos. ¿Está satisfecho con la forma en que se realiza la investigación y todavía tiene confianza en Kofi Annan como líder de la organización y hasta qué punto, si la tiene?

SECRETARIO POWELL: Bien, en primer lugar tengo mucha confianza en Paul Volcker. La verdad es que insistí en que fuera uno de los candidatos para esta investigación. Es una persona muy capacitada y competente y goza de mucha credibilidad. Por eso, prefiero esperar a que termine su trabajo sobre este asunto.

Pero lo que hemos oído hasta ahora es que en las Naciones Unidas había graves problemas internos relacionados con la administración del programa. No estamos seguros de que esos problemas llegaran a ser delitos, pero con certeza había graves problemas de administración y el Secretario General tendrá que responder por los problemas de esa índole.

Sin embargo, considero que Kofi Annan es un caballero muy distinguido. Ha sido muy útil a la causa de la Humanidad a lo largo de los años. He trabajado muy de cerca con él y seguiré haciéndolo, mientras sea el Secretario General.

La responsabilidad no le incumbe toda a Kofi Annan. También recae en los miembros y, sobre todo, en el Consejo de Seguridad y somos miembros del Consejo de Seguridad. El Consejo de Seguridad tenía la responsabilidad de la administración cotidiana de este programa.

Por eso quiero esperar y conocer los resultados de las investigaciones de Volcker y del Congreso de los Estados Unidos, antes de emitir cualquier juicio acerca de la administración general del programa por las Naciones Unidas o acerca de cómo podría afectar a Kofi Annan.

SR. HANNITY: Está bien. Ahora toquemos un punto más personal. Varias veces me ha dicho que usted seguirá en su cargo mientras el Presidente así lo quiera. Usted decidió no quedarse para un segundo período. Ayer, justamente, Sr. Secretario lo observaba junto al Presidente y tuve la impresión de que usted lo aprecia mucho, de que los dos tienen una excelente relación de trabajo, a pesar de algunas discrepancias a puertas cerradas que pudieran haber tenido con respecto a defensa u otros asuntos.

Entonces ¿cómo describiría su relación con el Presidente? ¿Qué le diría al pueblo de los Estados Unidos acerca de esa relación y, lo más importante, qué piensa hacer ahora? ¿Cuál será el próximo capítulo en la vida de Colin Powell?

SECRETARIO POWELL: Permítame contestarle primero la segunda parte. No sé. He recibido varias propuestas de negocios interesantes. Espero volver a dar algunos discursos y hacer otras cosas que me mantengan de cierta forma en contacto con el público, pero todavía no tengo un programa de actividades definido.

Con respecto a mi relación con el Presidente, es una buena relación. Ha sido muy sólida siempre. Creo que para el Presidente es importante que siempre le he dicho lo que pienso, con lo cual puede aprovechar mi experiencia. Por lo general, estaba de acuerdo con todos mis colegas, que es lo que sucedía casi siempre, pero algunas veces no lo estaba. Pero, se supone que debe ser así. No me pagan para que siempre esté de acuerdo. Me pagan para que diga lo que, a mi juicio, es mejor. Siempre he hecho eso y creo que el Presidente siempre lo ha valorado.

Francamente, al observar nuestros logros de estos últimos cuatro años, ya sea la duplicación del monto de la ayuda para el desarrollo que le damos al mundo, nuestra labor en el campo del VIH/SIDA, el acuerdo de paz en Sudán del que fui testigo en Nairobi, el desarme de Libia, la forma en que llamamos la atención hacia la proliferación de armas nucleares en Irán e Iraq, los acuerdos de libre comercio que hemos firmado, la buena relación que tenemos con China y Rusia y los adelantos logrados en el Oriente Medio, me siento bastante satisfecho con los logros de este gobierno en cuestiones de política exterior en los primeros cuatro años y me complace haber podido desempeñar una función para alcanzarlos.

Creo que es una función que desempeño debido a la sólida relación, tanto profesional como personal, que tengo con el Presidente Bush. Lo conozco a él y conozco a los miembros de su familia desde hace mucho tiempo, por lo que a veces pienso que soy parte de esa familia y que siempre lo seré.

SR. HANNITY: Bien, Sr. Secretario, puede dejar de lado toda la diplomacia y tal vez ocupar mi lugar aquí y participar en ese animado debate. En todo caso, Sr. Secretario, usted ha logrado mucho. Siempre ha sido grato tener el placer de su compañía en el programa. Gracias por estar con nosotros. Esperamos tener la oportunidad de hablar mucho con usted en el futuro, y gracias por todo. Gracias.

SECRETARIO POWELL: Muchas gracias, Sean.

[Fin]

  
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