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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Entrevista de Janos Betlen, programa Napkelte de la televisión húngara


Secretary Colin L. Powell
Budapest, Hungría
27 de julio de 2004

SR. BETLEN: Buenos días, Sr. Secretario.

SECRETARIO POWELL: Buenos días.

SR. BETLEN: Agradezco sinceramente el tiempo que nos dedica a tan temprana hora de la mañana. Llegó tarde anoche, alrededor de las once y media o algo así, y además con desfase horario, por lo que supongo que todavía no ha tenido tiempo de leer los periódicos húngaros, aunque habla el húngaro sin problemas, claro está (risas). El periódico de mayor circulación en Budapest aduce como razón de su visita el hecho de que la Casa Blanca no vería en absoluto con buenos ojos que más miembros de la coalición se retiraran de la misión en Iraq. ¿Es esa una buena descripción de la razón por la cual está aquí?

SECRETARIO POWELL: No, la razón es más sencilla que todo eso, puesto que hace varios meses recibí una invitación de mi colega, el Ministro de Relaciones Exteriores Laszlo Kovacs, quien me pidió que pronunciara algunas palabras ante todos los embajadores húngaros aquí reunidos para asistir a un congreso. Por ende, esta visita se planeó hace varios meses. Obviamente, durante mis conversaciones con el Ministro de Relaciones Exteriores y los embajadores trataremos la situación en Iraq y les expresaré nuestro agradecimiento y gratitud, y el reconocimiento del pueblo iraquí por la perseverancia de Hungría y por su voluntad de permanecer aunque el peligro continúe. Sus tropas en Iraq y Afganistán desempeñan un papel importante y agradecemos su presencia y permanencia.

SR. BETLEN: Señor Secretario, según la constitución húngara, para desplegar tropas fuera de las fronteras húngaras, aparte de alianza de la OTAN, se necesita una mayoría parlamentaria de dos terceras partes, lo que significa básicamente que la oposición debe estar de acuerdo. Estuvo de acuerdo el año pasado y amplió la autorización hasta finales de este año, pero ahora exige el retiro de las tropas. Laszlo Kovacs, Ministro de Relaciones Exteriores de Hungría, quien al regresar de los Estados Unidos a principios del verano me informó de su llegada, me indicó también que a usted le gustaría convencer a los líderes de la oposición húngara de que cambiaran de opinión o que planeaba hacerlo. ¿Tendrá la oportunidad de hablar con ellos durante su corta estancia (de menos de un día) y, en caso afirmativo, qué argumento presentará?

SECRETARIO POWELL: Me reuniré con un grupo de dirigentes políticos durante el día y seguramente hablaremos de eso. Les presentaré el razonamiento o la postura de que debemos estar orgullosos de nuestros logros. En los últimos tres años se han eliminado dos dictaduras, una en Afganistán y otra en Iraq, regímenes que llenaban fosas comunes, regímenes totalitarios, regímenes de estados totalitarios. Además, han desaparecido y ahora tratamos de construir un futuro mejor para el pueblo de Afganistán y el pueblo de Iraq. Ambas naciones se preparan para tener elecciones libres, justas y sin restricción de acceso, pero necesitan seguridad. Necesitan la ayuda de la comunidad internacional, no para mantener a un dictador en el poder, sino para impedir que haya dictadores, para que surja la democracia, para ayudar al pueblo a establecer la libertad y el derecho a elegir el tipo de dirigentes que desee. No podemos permitir que triunfen los insurgentes ni quienes recurren al uso de bombas, al secuestro y a la decapitación.

Creo que el pueblo húngaro lo entiende, por ello están sus tropas actualmente ahí, y los miembros de su Parlamento también lo entenderán. Opino que, de todas las naciones de la coalición, Hungría ha tenido más ansia de libertad y mejor comprensión de la importancia de la libertad que quizá cualquier otro miembro de la misma, por eso me alegra que se mantengan firmes, que nuestras tropas húngaras se mantengan firmes. Cuando expire su período a finales del año, por ser Hungría un país libre y democrático, su Parlamento decidirá por sí mismo, pero espero que cuando llegue el momento vea el progreso alcanzado y emita un juicio con conocimiento de causa. Sin embargo, esa es una decisión que le compete tomar al Parlamento de Hungría.

SR. BETLEN: Sr. Secretario, no sé hasta qué punto se lo han dicho sus interlocutores, pues siempre hay muchos gestos de cortesía en las relaciones internacionales. Puedo asegurarle que en Hungría predominaba la idea, común todavía hoy, incluso entre los políticos que desean permanecer en Iraq, que desean mantener a nuestras tropas en Iraq tanto tiempo como sea necesario, de que fue un error haber ido a ese país. Todo el mundo sabía quién era Saddam Hussein y de qué era capaz, pero en la actualidad se cree que fue un error y también que, en cierta forma, no se evaluó bien la situación, y que eso sucedió porque muchas personas dignas de confianza por considerarlas bien informadas, fiables y conservadoras en su forma de pensar, dijeron que era inevitable. En la actualidad mucha gente entiende que quizá no fue inevitable, que ciertas de las razones aducidas en realidad no existían en ese momento y que se subestimó el alcance de la insurgencia (tal vez sean esas sus palabras). En esas circunstancias, Señor Secretario, ¿opina usted que el calendario de actuación en Iraq es realista, que en un plazo de 1 año y medio se puede establecer algún tipo de democracia viable en el país?

SECRETARIO POWELL: Creo que sigue siendo realista. La insurgencia es más intensa de lo que esperábamos y lo hemos reconocido, pero ello no es razón para decir que estamos equivocados ni para irnos ni para dejar de observar el calendario establecido. Ha llegado el momento de unirnos y de ayudar al pueblo iraquí a establecer sus propias fuerzas para que, en última instancia, sean las fuerzas iraquíes quienes se encarguen de la seguridad de la nación. Fuimos a Iraq por las razones siguientes: en primer lugar, teníamos una nación que durante 12 años había desobedecido las instrucciones de las Naciones Unidas, el mandato de las Naciones Unidas; la comunidad internacional se dirigió durante 12 años a este régimen, que hizo caso omiso. Fue un régimen que utilizó armas químicas contra su propio pueblo. He estado en Halabja, en el Norte de Iraq, donde asfixió, asesinó a 5.000 personas. De manera que no es un invento lo que Iraq estaba dispuesto a hacer con las armas de destrucción masiva. Hizo lo mismo contra los iraníes.

De modo que no nos hagamos ilusiones. Saddam Hussein no sólo tenía la intención de usar armas de destrucción masiva, sino que las usó. Tenía la capacidad de contar con dichas armas. No hemos encontrado los depósitos. Pensábamos que existían. No fue algo inventado por los Estados Unidos. Todas las demás organizaciones de inteligencia reconocidas del mundo pensaban que existían dichos depósitos; esa fue nuestra sincera conclusión. No los hemos encontrado, pero de todas formas el régimen mantenía la capacidad de fabricar esas armas, tenía la intención de hacerlo y trató de evadir el mandato de la comunidad internacional para volver a hacer ese tipo de cosas. El régimen ya no está en el país y, por mi parte, no voy a disculparme porque de alguna forma sacamos a Saddam Hussein y ahora tratamos de establecer un sistema democrático.

¿Por qué lucha ahora el pueblo iraquí? Por el derecho al voto. ¿Qué más? Por una legislatura como la suya que, como cuerpo constituido por elección, decide el quehacer de la nación; no lucha por tener un dictador. No se llenan más fosas comunes, han desaparecido las salas de violación sexual, la represión de los chiítas en el sur, el desperdicio del dinero y del petróleo de Iraq, el uso de armas para la agresión, todo ello ha desaparecido. De manera que existe un futuro más prometedor para el pueblo iraquí, pero sólo si la coalición se mantiene unida, sólo si la coalición proporciona el tipo de apoyo que el pueblo iraquí nos pide y necesita. Lo mismo ocurre con Afganistán.

SR. BETLEN: Entiendo que existe una diferencia entre su juicio sobre el pasado y lo que piensa sobre el presente y el futuro. Hubiera sido equívoco o no, ahora el problema radica en que si salieran las fuerzas internacionales habría un caos total, probablemente peor que cualquier otro. De todas formas, Sr. Secretario, usted era el Jefe del Estado Mayor Conjunto hace 13 años cuando no invadió Bagdad ni derrocó a Saddam Hussein. Él ya había cometido antes los mismos delitos que acaba de mencionar y usted no actuó porque conocía los riesgos. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

SECRETARIO POWELL: El cambio se refiere a que en la primera Guerra del Golfo, en 1991, el mandato concreto dado por las Naciones Unidas a la coalición era deshacerse del ejército iraquí en Kuwait, sacarlo de Kuwait. El mandato no era llegar a Bagdad. El mandato de la comunidad internacional no era eliminar ese régimen. Se abrigaba una esperanza—eso era todo—una esperanza de que Saddam Hussein cambiara o no sobreviviera, después de la Guerra del Golfo. Bueno, resulta que aguantó mucho más. Únicamente después de la Guerra del Golfo, con motivo de la visita de los inspectores de las Naciones Unidas, tuvimos una buena idea de la envergadura de todo lo que había hecho con respecto a las armas químicas, biológicas y nucleares. Nos lo había ocultado durante los años siguientes a la Guerra del Golfo. Por último, en 1995 recibimos información de un desertor que nos habló del programa de armas biológicas de Saddam Hussein. Fue horrible pensar que trabajaba de esa forma, y por esa razón las Naciones Unidad aprobaron una resolución tras otra después de la Guerra del Golfo; y las resoluciones decían "pare, no haga eso, diga qué ha hecho, confiéselo todo ante la comunidad internacional".

En 1998 el Presidente Clinton, preocupado por este peligro, decidió bombardear y se embarcó en una campaña contra Saddam Hussein para tratar de destruir dichas instalaciones, basándose en el mismo tipo de inteligencia que continuábamos recibiendo. Luego, como resultado de ese bombardeo, Saddam Hussein se deshizo de los inspectores y varios años después todavía no había respondido a las resoluciones que le presentamos. Seguía sin confesar nada ante la comunidad internacional.

SR. BETLEN: Pero de todas formas hubo...

SECRETARIO POWELL: ...de todas formas en ese entonces, las Naciones Unidas aprobaron en 2002 una resolución que decía que se le daba una oportunidad más o tendría graves consecuencias. No aprovechó esa nueva oportunidad. No produjo una descripción completa y justa de sus actividades. No todos los miembros del Consejo de Seguridad coincidían en que debía tomarse una acción militar, pero había suficiente autoridad en dicha resolución como para que el Presidente Bush y varias autoridades de alto nivel y dirigentes de todo el mundo (el Sr. Blair, el Sr. Howard, el Sr. Berlusconi, el Sr. Aznar y muchos otros) se juntaran para formar una coalición que hizo desaparecer el régimen de una vez por todas, y no tenemos que preocuparnos de que desobedezcan las resoluciones de las Naciones Unidas. Hungría se unió a la coalición en la reconstrucción. Hungría debe sentirse orgullosa de haber tomado esa decisión política y del trabajo que han realizado sus tropas en el país.

SR. BETLEN: De cualquier forma la coalición era parcial, como sabe, y se pregunta en general si se ha definido el papel de los Estados Unidos en este nuevo mundo donde ya no existe la amenaza comunista tradicional. Si la respuesta es afirmativa, ... hasta qué punto deben basarse los Estados Unidos en razones de más peso, no sólo en razones morales, sino también prácticas. Hay cosas que no pueden resolverse, o son difíciles de resolver por la fuerza, como podemos ver. En Afganistán creo que tuvimos, ustedes tuvieron una sola opción; la única opción en Afganistán era una incursión No hay realmente ningún debate a ese respecto. Pero usted puede entender la dificultad. La democracia—es difícil decirlo—está en vías de establecimiento, aunque se hayan programado y reprogramado las elecciones.

SECRETARIO POWELL: ...Pero está en vías de establecimiento; es difícil. La democracia no es fácil. Hungría tuvo su propia lucha por la democracia y tardó décadas en lograrla. No obstante, en Afganistán, que usted mencionó, siete millones de personas se han inscrito para votar, 38% de ellas, mujeres. Se han arriesgado, han ido a las mesas electorales, han hecho fila por el simple privilegio de tener un derecho del que todos disfrutamos. Bueno, es un derecho propio y ejercen el privilegio de inscribirse para hacerlo valer. ¿Debemos avergonzarnos de que esto ocurra? ¿Debemos de apartarnos y decir "no lo hagamos más porque es peligroso, es difícil"? La democracia es difícil, es peligrosa, y ha llegado el momento de mantenernos firmes, no dejar que se nos aflojen las rodillas y decir "caramba, esto puede resultar demasiado difícil. Dejemos a esta pobre gente sola para que vuelvan los dictadores". No vamos a hacer eso.

Los Estados Unidos no van a cualquier sitio porque sí. Fuimos a Afganistán porque el origen de lo que ocurrió el 11 de septiembre estaba allí. Fuimos a Iraq con una coalición de más de 35 naciones (ahora somos 31, cuatro han abandonado la coalición). Todavía hay 31 naciones en la coalición porque creemos que había un peligro para nosotros, la región y todo el mundo. Pero en otros lugares del mundo, ¿qué labor cumplimos con respecto al programa de armas nucleares del Irán? ¿Qué hacemos en Corea? ¿Invadimos a Corea? Por supuesto que no. Trabajamos con los vecinos de Corea para persuadir a esta nación, a Corea del Norte, de que le conviene tener no armas nucleares sino una península desnuclearizada. Los Estados Unidos han colaborado en la expansión de la OTAN. Hemos apoyado la expansión de la Unión Europea. Hemos aprobado programas en nuestro Congreso que asignan enormes cantidades de asistencia a las naciones en desarrollo. Hemos tomado la iniciativa de tratar de aliviar el sufrimiento en el Sudán. Hemos tomado la iniciativa en el combate del VIH y el SIDA. Por lo que, a pesar de algunas de las impresiones comunes de que todo lo que los Estados Unidos quieren hacer es encontrar un lugar donde se puedan llevar a cabo operaciones militares unilaterales, la realidad es lo contrario. Los Estados Unidos creen en el desarrollo, creen en el establecimiento de alianzas, creen en enfoques multilaterales. Pero donde los enfoques multilaterales no resuelvan el problema, debemos poder contar con la libertad de acción para establecer una coalición de países dispuestos a resolverlo.

SR. BETLEN: Sr. Secretario, tengo una pregunta personal. Se habla de la utilidad o la conveniencia que representaría para el Presidente Bush elegirlo a usted como compañero de campaña electoral. Pero hay también quienes opinan que usted no aceptaría trabajar otro período en su puesto actual. ¿Cuál de estas dos posibilidades o especulaciones está más cerca de lo que realmente piensa hacer?

SECRETARIO POWELL: Bueno, el Presidente Bush ya tiene un compañero de campaña electoral: el Vicepresidente Dick Cheney. No hay ninguna duda al respecto. En lo referente a mi posible cargo en el futuro, eso es algo entre el Presidente y yo. Estoy a su disposición y encantado de seguir a su servicio como Secretario de Estado. Mi período no concluye; no tengo un período de cuatro años. El Presidente lo decide.

SR. BETLEN: Hubo una queja de ciertas partes de Hungría sobre las prácticas de expedición de visas de las autoridades estadounidenses; en concreto que el costo era demasiado alto, había que pagar una llamada telefónica cara y el proceso tomaba demasiado tiempo. Cuando el Ministro de Relaciones Exteriores y el Primer Ministro estuvieron en los Estados Unidos usted dijo que trataría ese asunto. ¿Ha analizado ya la situación?

SECRETARIO POWELL: Nos preocupaba que el proceso de obtención de visas tomara tanto tiempo y fuera tan difícil, no sólo en el caso de Hungría sino también de otras partes del mundo. Después del 11 de septiembre nos dimos cuenta de que no teníamos control de nuestras fronteras. Tuvimos que establecer medidas que alargaron todo el proceso de obtención de visas. Pero en el último año creo que las cosas han mejorado considerablemente. En lo que se refiere a Hungría, más del 75% de los solicitantes de visas las reciben. Tal vez la población del país crea que el número de visas expedidas es reducido. Es un gran número, más del 75% de los húngaros que solicitan una visa la reciben, por lo que espero que continúen solicitándolas. Queremos que la población húngara venga a los Estados Unidos, asista a nuestras escuelas, a nuestros centros médicos, a Disney World, que venga y disfrute de los Estados Unidos, que visite a sus familiares muchos de los cuales viven en los Estados Unidos. Tenemos una gran comunidad de estadounidenses de origen húngaro. De manera que 75% obtienen visas. Se necesita pagar la solicitud porque de ahí se saca el dinero para el funcionamiento del sistema de expedición de visas...

SR. BETLEN: El cuádruple de lo que costaba hace 10 años.

SECRETARIO POWELL: Porque el proceso es más costoso. Son $100 y es una cantidad considerable de dinero, pero el ingreso que genera ese cobro nos permite tener los fondos necesarios para el funcionamiento del programa. Esa es la naturaleza del programa y la forma en que nuestro Congreso lo ha estructurado. También quiero señalar que antes había que esperar hasta 40 días para programar, obtener o concertar la entrevista. Ahora hemos reducido eso a 10 días, por lo que a más tardar 10 días después de haber presentado la solicitud se programa la entrevista con uno de nuestros agentes consulares. También hemos ampliado las instalaciones en nuestra oficina consular, con el fin de facilitar el acceso y crear mejores condiciones para realizar las entrevistas en un lugar privado. Hemos hecho todo lo posible por reducir las molestias para la obtención de la visa y el tiempo de espera para la entrevista y el recibo de la visa. Por favor, sigan solicitándola.

SR. BETLEN: Muchísimas gracias, Sr. Secretario.

SECRETARIO POWELL: Gracias.

[Fin]

  
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