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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Continuación de las labores de los Estados Unidos para ayudar al pueblo de Iraq


Secretary Colin L. Powell
Washington, DC
15 de julio de 2004

Secretario Colin L. Powell en el Instituto de la Paz
Washington, DC

15 de julio, 2004

SECRETARIO POWELL: Bien, muchísimas gracias Chet, por tu amable presentación. Tú y yo tenemos juntos una larga trayectoria, desde los años de Reagan. Y Dick Solomon es otro entrañable amigo mío, a quien también conozco desde entonces. Para mí también es un gran placer estar con ustedes, en calidad de miembro ex-oficio del Consejo de Administración del Instituto de la Paz.

Para los que no entendieron totalmente la referencia de Chet al Washington Post, lo que se dijo fue que he roto la tradición porque no he viajado tanto como por ejemplo otros Secretarios de los últimos años. Es una tradición que no me importa romper, y en parte se debe a que no se me da muy bien ir de compras, hacer turismo, salir de caza y, no sé, hay un montón de cosas más que yo no hago, y que tienden a hacer mi viaje más corto quizás que el de otras personas. (Risas.)

De todas formas pensé que fue un artículo interesante y divertido, y les aseguro que lo que trato de hacer es estar presente dónde sea necesario para cumplir con mis obligaciones con el Presidente y con el pueblo estadounidense. Y a veces eso ocurre en Washington, otras veces cuando estoy de viaje, y esta tarde me ha tocado aquí, en el Instituto de la Paz, una gran institución que está realizando una tremenda labor por el pueblo estadounidense a favor de la paz en todo el mundo.

Como observó Chet, el Instituto ha estado capacitando a los ministros del nuevo gobierno iraquí, a nivel de subministerio, y tuvimos a un grupo de ellos en el Departamento, cosa que Chet también mencionó. Hay que ver a las personas que ya han recibido la capacitación, les brillan los ojos y rebosan de entusiasmo. Quieren volver a su patria, ponerse manos a la obra, establecer la debida base democrática del país, y hacer que su pueblo se enorgullezca de ellos y que Iraq vuelva a sentirse orgullosa como nación. Por eso doy las gracias a Chet y a Dick, y a todo el personal aquí presente, por el gran trabajo que han venido realizando para apoyarnos en esta tarea.

El otro punto de Chet, que tengo que mencionar, porque se refiere a una entrevista radiofónica que acabo de dar, es que alguien dijo, bueno, usted es soldado ¿por qué es que, según dicen, prefiere no usar la fuerza y ¿cuál es su filosofía sobre el uso de la fuerza, y la diplomacia y la paz? Mi respuesta fue muy, pero muy sencilla: Debemos hacer todo lo posible por evitar la guerra. Yo sé mucho sobre guerra. La he presenciado. He perdido a muchos amigos en la guerra. He tenido que mandar a hombres y mujeres a la muerte. No tengo ningún aprecio por la guerra y creo que todos los que ocupamos puestos de alto nivel en la política exterior tenemos la obligación (y sé que es una obligación que el Presidente de los Estados Unidos, el Presidente Bush, se toma muy en serio) de hacer todo lo posible por evitar la guerra. Pero si tenemos que luchar, lo haremos, y lo haremos bien, como ha ocurrido en Iraq.

Me referiré a Iraq en su momento, pero quiero establecer el contexto, primero sobre Iraq, y por qué estamos allí y cómo llegamos a este momento de la historia. Porque la historia realmente cambió el 11 de septiembre. Podemos hablar de antes y después del 11 de septiembre. Esa fecha se convertirá en una de las características históricas que definirá este nuevo siglo en el que ya llevamos cuatro años.

Ese día nos atacó un enemigo que sabíamos que existía, si bien ignorábamos que tuviera tal capacidad. Estábamos acostumbrados al tipo de enemigos de la Guerra Fría, los de detrás del Telón de Acero y el Telón de Bambú; y de repente, este nuevo enemigo, que no era un estado sino una organización terrorista albergada por un estado, que se había apoderado del mismo (que se había apoderado de Afganistán y era apoyada por un régimen diabólico conocido como el régimen del Talibán); y ese estado daba protección a un nuevo tipo de estado, el estado del terrorismo, que existía básicamente como parásito del primero. El Talibán acogió en su seno al terrorismo, y éste nos atacó; y entonces nos dimos cuenta de que teníamos que responder y contraatacar inmediatamente, antes de que lo volvieran a hacer.

Así es que en un relativamente corto período de tiempo congregamos a nuestras fuerzas. Se ofreció al Talibán la oportunidad de entregarnos a los culpables, pero no lo hicieron y el Presidente decidió actuar. Buscamos aliados para ello. Pedimos a nuestros amigos de Pakistán que tomaran una decisión estratégica, cosa que hicieron apenas unos días después del 11 de septiembre; y se unieron al esfuerzo, en contra del Talibán. Y he aquí la situación en que nos encontramos, casi al cabo de tres años de esa fecha; y como vemos, Afganistán está poco a poco encaminándose con firmes fundamentos democráticos.

Sí, es problemático. Sí, habrá dificultades para controlar a los caciques, deshacerse del resto de los elementos del Talibán, pero por otra parte la gente tiene de nuevo fe en el país. Siete millones de afganos se han inscrito para votar en las elecciones presidenciales que tendrán lugar a principios de octubre; y luego, unos meses después, se elegirá al nuevo parlamento.

Así es que el vaso se ha llenado más de la mitad, mucho más que eso. El problema es la seguridad. La dificultad es deshacerse de los vestigios que quedan en Afganistán. Podemos enorgullecernos de lo que hemos hecho allí, la nueva relación que hemos creado en Asia meridional con Pakistán y Afganistán, y los otros "stáns" en esa región del mundo que quedaba al otro lado del Telón de Acero y ahora colaboran y cooperan con nosotros.

En cuanto a la relación que hemos podido fomentar con la India, al mismo tiempo que desarrollamos una nueva relación con Pakistán, ya no se ve a la India y a Pakistán bajo el mismo lente, como parte de un todo, sino como dos naciones dignas con las que colaboramos individualmente; y debido a que las respetamos individualmente, podemos ayudarlas a que solucionen sus problemas mutuos.

Hemos presenciado tantas otras cosas en este período de tres años. Hemos visto que el mundo se ha unido al reconocer que hay que derrotar al terrorismo, que representa una amenaza para todas las naciones civilizadas, y que dichas naciones deben agruparse para cooperar con intercambio de inteligencia, actividades de ejecución de la ley, y de cualquier otra forma imaginable, para combatir este peligro para todo el mundo civilizado.

Y el Presidente Bush lo dejó claro, una semana o dos después del 11 de septiembre; dijo que sería una campaña difícil y prolongada, que duraría mucho tiempo, y tenemos que prepararnos para hacerle frente, tenemos que tener paciencia y resolución para derrotar a este nuevo tipo de enemigo. Tenemos que tener la paciencia, la determinación que se necesita. El Presidente sigue firme en su compromiso de garantizar nuestra seguridad, derrotar al terrorismo y hacer todo lo que podamos para ayudar a los pueblos del mundo a enfrentarse a la amenaza del terrorismo y el peligro de las armas de destrucción masiva que conlleva.

Han visto que nos hemos esforzado duramente por frenar el programa de desarrollo de armas nucleares del Irán. Hemos pedido la colaboración de todos nuestros amigos en esa región de Asia que tienen un interés en lo que está sucediendo en Corea del Norte, para elaborar el marco de seis participantes donde se abordará el problema cuando llegue el momento.

Todos los miembros de ese grupo de seis, que incluye a Corea del Norte, reconocen la necesidad de desnuclearizar la península, y en la actualidad estamos trabajando para ver cómo tendrá lugar, de forma que haya seguridad en esa parte de Asia y mayor seguridad en todo el mundo; y que Corea del Norte se quede sin armas nucleares, pero con un renacer. Esperamos que ello contribuya a un futuro mejor para el pueblo de Corea del Norte que el futuro al que se resigna actualmente.

La situación en Libia, donde mediante la diplomacia hemos logrado que el país llegue a la conclusión de que no merece la pena. Algunas de las declaraciones hechas por el Muammar Qaddafi después de decidir renunciar a estas armas fueron realmente increíbles. "He gastado todo este tiempo y todo este dinero tratando de sentirme más seguro con este tipo de armas, y en vez de ello he logrado menor seguridad para Libia, así es que deshagámonos de ellas". Espero que este ejemplo lo sigan otras naciones del mundo.

Así es que nuestro planteamiento ha sido bastante claro en los últimos tres años, y continuará de la misma forma, para asegurarnos que protegemos la paz. Defendemos la paz al perseguir a los terroristas donde quiera que se encuentren. Defendemos la nación al establecer el tipo apropiado de seguridad en nuestras fronteras, al tiempo que nos aseguramos de seguir siendo una nación hospitalaria; y día tras día tratamos de lograr el equilibrio apropiado entre estar protegidos y hacer lo posible por permanecer abiertos al resto del mundo.

Protegemos la paz estableciendo acuerdos con otras naciones, pidiendo la colaboración de nuestros colegas europeos, nuestros colegas de Asia, y de todas las organizaciones multinacionales y multilaterales de las cuales forman parte los Estados Unidos. Tratamos siempre de encontrar formas de resolver estos problemas por la vía diplomática, reconociendo en todo momento que si la diplomacia no funciona, entonces para proteger nuestra nación, proteger los valores en que creemos, proteger a nuestros amigos, proteger y defender la paz, se podría recurrir al uso de la fuerza; y si tenemos que hacerlo, lo haremos, y lo haremos bien, y luego procederemos a la reconstrucción y a proteger a la nueva democracia, y a continuar protegiendo la paz.

El Presidente está totalmente decidido a que obtengamos los mismos resultados en Iraq, en defensa, protección y extensión de la paz. Extenderla sobre la firme base de la democracia y los derechos humanos, la libertad humana, y todos los valores en los que creemos, lo que será una realidad en Iraq.

Como el Presidente Bush ha indicado, nuestro objetivo en Iraq no es simplemente derrotar al enemigo, sino fortalecer a un amigo, un gobierno libre y representativo que está al servicio del pueblo y lucha por él. Y en cuanto logremos eso, nuestra labor habrá terminado.

El Presidente Bush y los otros líderes de la coalición prometieron liberar a Iraq, poner fin a un régimen peligroso y diabólico, y restaurar la autodeterminación soberana del pueblo iraquí. Cumplimos con nuestras promesas. Han pasado ya casi tres semanas desde que concluyó la ocupación del país, desde que Jerry Bremer puso cierre al gobierno provisional de la coalición en Iraq, tras realizar un gran trabajo, y salió del país. Y luego fue reemplazado, no por el Embajador John Negroponte, sino por el nuevo gobierno interino iraquí, bajo la dirección del Primer Ministro Allawi.

El pueblo iraquí ahora tiene nuevos dirigentes y nuevas oportunidades de decidir su propio destino, en la forma que desee. Y tenemos allí al Embajador Negroponte, como nuestro representante, y todos ustedes conocen bien el papel de un embajador. Está ahí para ayudarles. Así es que en las últimas tres semanas han visto a los nuevos dirigentes de Iraq por televisión. Les han visto tomar decisiones. Les han visto dar muestras de liderazgo. Les han visto esforzarse por combatir la reciente insurgencia y colaborar con los Estados Unidos y todos los demás amigos de Iraq, para consolidar una nación de la que cualquiera pueda sentirse orgulloso.

El gobierno interino iraquí, dirigido por el Presidente Al Yawer y el Primer Ministro Allawi han empezado realmente con buen pie. Para expresarlo en el lenguaje de nuestro propio intento histórico por establecer una democracia, Iraq ya ha tomado algunos de los pasos esenciales para establecer una unión más perfecta, imponer justicia, garantizar la tranquilidad interna, disponer la defensa común, promover el bienestar general y todos esos otros valores que ustedes conocen tan bien y son parte de nuestro patrimonio.

Iraq es ahora un país que será gobernado bajo la ley, no la fuerza. El nuevo gobierno interino iraquí basa su autoridad en la Ley Administrativa de Transición que fue redactada por los propios iraquíes con nuestra ayuda, y promulgada por nosotros. Es básicamente una ley administrativa que aplicarán al adentrarse en esta nueva etapa y prepararse para las elecciones, para finalmente escribir la constitución el próximo año.

Pero esta ley administrativa es un documento sin precedentes en esa parte del mundo. Habla de derechos humanos. Habla de los derechos de la mujer. Habla de una forma de gobierno representativo. Habla del control civil de las fuerzas armadas. Habla de un sistema judicial independiente, es decir todos los valores que nosotros consideramos importantes y creemos que son universales, no sólo específicos de los Estados Unidos de América o de las democracias occidentales. ¿Por qué no va a tener la población iraquí (los sunis, los shías, los kurdos y todos los otros grupos representativos, o representados en Iraq) el mismo tipo de estado de derecho básico, fundamento básico de apertura, democracia y respeto por la persona?

Así es que ésta es la pauta por la que se guía el nuevo gobierno interino en su proceder. Los 26 ministros gubernamentales de Iraq están ahora actuando bajo la dirección iraquí, con ayuda de los miembros de la coalición presentes en Iraq y el apoyo de asesores, y con tremendos recursos de los contribuyentes estadounidenses a su disposición. Pero están tomando decisiones. Ellos son quienes están en contacto con las comunidades y la totalidad del país para hacer lo que se necesite.

También estamos viendo un resurgir en los concejos de gobernación local. Estamos viendo que las organizaciones de padres y maestros empiezan a actuar. Estamos viendo que las mujeres juegan un mayor papel en la vida de Iraq. Todas estas cosas cobran actividad, a medida que la gente se da cuenta de que sus propios líderes están al mando, que son un pueblo soberano, y que los estadounidenses son sus amigos y su apoyo, junto con otras muchas naciones.

El gobierno interino ha adelantado mucho en la planificación de una conferencia nacional, que tendrá lugar más adelante este mismo mes. Esperamos que se celebre entre la tercera o la cuarta semana, como se planea. Será una congregación política de gran calibre y amplia base, y constituirá la primera oportunidad desde la transferencia de la soberanía para que los iraquíes, de todas partes del país y en representación de todos los estamentos de la sociedad civil, se reúnan a hablar de temas nacionales y dar su visto bueno al cabo de un mes al gobierno interino, en señal de aprobación y compenetración con el mismo.

La conferencia nacional se iniciará con la selección de un consejo nacional interino de 100 distinguidos y diversos líderes, que formarán parte del gobierno y proporcionarán asesoría y supervisión legislativa en los próximos seis meses de la vida de este gobierno.

Las Naciones Unidas y una comisión electoral independiente del gobierno interino iraquí han empezado a trabajar en las elecciones justas y abiertas de la asamblea nacional de transición, que esperamos se completen, y tienen que completarse por resolución de las Naciones Unidas, para finales de enero de 2005.

Este gobierno interino que estamos viendo ahora es un gobierno regente, con su ley Administrativa de Transición. Está establecido y funciona, pero su papel principal es la preparación de las elecciones, la preparación del país para las elecciones que se celebrarán para obtener una asamblea nacional de transición, que luego seleccionará a un gobierno temporal; y ese gobierno regirá al país durante 2005, durante la escritura de la constitución y finalmente durante las elecciones, que tendrán lugar al concluir 2005. Será una constitución permanente, derivada de la ley administrativa, que reflejará la opinión de todos los miembros de la sociedad civil iraquí.

La población mayoritaria shía estará ciertamente representada en esa constitución y tendrá gran influencia, pero será una constitución, estoy seguro, por lo que he visto del contenido de la ley administrativa, que protegerá los derechos de la minoría y se asegurará que todos tengan voz en el gobierno y de que el gobierno represente a todos.

Los Estados Unidos han prometido, nos hemos comprometido solemnemente a hacer todo lo que podamos para ayudar a los iraquíes a completar su transición a la democracia total siguiendo el calendario que acabo de describir, y cumpliremos dicha promesa.

Una función clave de cualquier gobierno es la administración de justicia, para asegurarse de que el poder judicial sea considerado como libre y abierto, basado en un código legal, y el gobierno interino iraquí está sin duda comprometido a ello, y está cumpliendo con su responsabilidad soberana. De hecho el gobierno interino fue el impulso para lograr que Sadam Husein fuera transferido lo más rápidamente posible de la custodia legal del gobierno provisional de la coalición y los Estados Unidos, al gobierno interino iraquí, para que pudieran demostrar a su pueblo que estaban tan interesados en hacer justicia como nosotros. Si bien este tipo de personas siguen bajo nuestra custodia física, el control legal ha sido transferido y tendrán que responder cabalmente por sus delitos.

El gobierno del Primer Ministro Allawi ha tomado todas las medidas, todas las medidas necesarias para iniciar el proceso legal para impartir la justicia iraquí a esas personas. Los delitos de que se acusa a Sadam Husein son de lo peor, atroces: llenar tumbas con entierros en masa, asfixiar a la gente con armas de destrucción masiva. Yo visité la ciudad en el norte, Halabja, donde tuvo lugar eso; vi las tumbas de la gente que murió asfixiada, 5.000 personas, una mañana de abril de 1988.

No es algo imaginado es un hecho histórico, y Saddam va a tener que responder por crímenes como este, por todas las fosas masivas que se continúan descubriendo por todo Iraq, por las salas de violación sexual y todas las otras cosas terribles que sufrió esta sociedad, este país, que era un país próspero, en pleno funcionamiento, tan sólo hace 30 años, con uno de los mayores ingresos per cápita y PIB de esa parte del mundo, y todo se vino abajo por esta persona y este régimen que fue realmente perverso. Se pedirá cuentas tanto a Saddam como a los criminales que trabajaban con él, y que ahora están bajo custodia; y se hará de una forma nueva para esta parte del mundo y este país: con juicios justos y abiertos al público, que volverán a establecer el estado de derecho ante todos los iraquíes.

Establecer el precedente de actuación abierta y justa es crucial en un país como éste, donde por más de tres décadas la ley era una pistola y una fosa múltiple. Otra función esencial del gobierno y especialmente de este nuevo gobierno es prepararse para la defensa común. Los valientes hombres y mujeres iraquíes que arriesgan su vida diariamente trabajando en el gobierno interino no necesitan que nadie les recuerde que la seguridad es la necesidad primordial y mayor a la que se enfrenta el país hoy día.

Nos entristece cada vida que se pierde, ya sea de ciudadanos estadounidenses, de los miembros de la coalición o del pueblo iraquí. El gobernador de una de las provincias del norte fue asesinado en los últimos dos días, y también mataron a un viceministro hace unos días. Hay policías que pierden la vida en estas explosiones, la gente normal y corriente muere por culpa las bombas humanas; pero todavía hay ciudadanos que se ofrecen a servir a su país, y a venir al Instituto de la Paz para ser capacitados, aún sabiendo que otros se enterarán que han estado aquí, y lo hacen para volver a cumplir su cometido.

Hay iraquíes que continúan ofreciéndose a formar parte de las fuerzas armadas. Lo hacen por su pueblo; y para hacer lo posible por reemplazar a las fuerzas estadounidenses y otras fuerzas de la coalición. Quieren que nos vayamos y nosotros queremos irnos. Quieren encargarse de su propio país, y vamos a hacer lo posible en las semanas y meses venideros, para asegurarnos que el estamento militar, la policía, la patrulla de policía fronteriza y todos los otros elementos iraquíes militares, paramilitares y de la policía necesarios para que funcione el gobierno, se constituyan lo más rápidamente posible para que puedan encargarse de su propio país.

Eso es lo que quieren. El pueblo iraquí se está uniendo, está mostrando cohesión bajo el gobierno interino. En todo Iraq hay ciudadanos valientes que toman riesgos a todos los niveles, aceptan puestos de todo tipo para servir cada uno a su país de toda forma imaginable. Y están siendo atacados. Atacados por los elementos del antiguo régimen. Atacados por los terroristas que se han introducido en el país para causar problemas. Pero Iraq tiene 25 millones de habitantes y sólo varios miles (no sabemos exactamente cuántos, pero unos miles) que están tratando de negar al pueblo iraquí este futuro esperanzador.

Están haciendo difícil que logremos lo que el pueblo iraquí quiere: paz y libertad; la posibilidad de criar a sus hijos en paz; usar la riqueza de la tierra, el petróleo con que cuentan, para construir hospitales y escuelas, en vez de armas de destrucción masiva, o ser amenaza para sus vecinos. Eso es lo único que quieren. Y de momento se les niega, por culpa de esos terroristas y esos elementos del antiguo régimen.

Bueno, no se les va a negar por siempre, porque esa gente será derrotada. Será derrotada por los hombres y mujeres de las fuerzas armadas estadounidenses y nuestros socios de la coalición que se enorgullecen de su labor, y en último término por el ejército iraquí y la policía iraquí, que están configurándose actualmente y mejorando día tras día, para poder combatir la amenaza a la seguridad del país.

Imagínense dónde estaríamos si pudiéramos acabar con esto de inmediato. En vez de tener las escenas diarias de explosiones y recibir críticas, la gente nos felicitaría porque verían lo que estamos a punto de lograr y lo que va a ocurrir en Iraq, tras el esfuerzo de reconstrucción, tras la creación de un sistema democrático y con el deseo del pueblo iraquí de vivir en paz y libertad. Se derrotará a esos terroristas que vienen de fuera y a los elementos del antiguo régimen.

Yo vi hoy por televisión manifestaciones pacíficas del pueblo iraquí en contra de Sadam Husein. Y al manifestarse en contra de Sadam Husein, lo hacen en contra de quienes quieren negarles un futuro mejor y oponerse a una vida mejor. Tenemos que mantenernos fuertes, junto con los iraquíes que ahora se ofrecen a ayudar. Tenemos que asegurarnos que sepan que no desfalleceremos, que no nos desanimaremos, que no cambiaremos de opinión respecto al compromiso que hemos adquirido con este pueblo y su país.

Los iraquíes se están expresando ahora abiertamente en contra de ese odio, en contra de las bombas humanas; y los nuevos dirigentes de Iraq están decididos a impedir que los terroristas logren sus fines destructivos.

Nosotros respetamos y nuestros socios respetan ese espíritu de decisión que surge ahora en el pueblo iraquí, y no vamos a dejarlos solos. Estamos orgullosos de las contribuciones hechas por nuestra coalición de pueblos asociados. Unas 31 naciones participan en la coalición. Algunas naciones han considerado necesario, por alguna razón, no prestar sus tropas de nuevo, o retirarlas; pero de hecho tenemos la suerte de contar como aliados a países (como Corea del Sur y Bulgaria, por nombrar solamente a dos) que no flaquean, a pesar de que se les está poniendo tremendamente a prueba con secuestros y decapitaciones, lo que muestra una vez más el tipo de gente contra la que luchamos y por qué hay que derrotarles. Este tipo de acciones no puede permitirse en ningún lugar en el Siglo XXI, y especialmente en Iraq; y acobardarse ante tales amenazas de secuestros sólo alienta y hace más difícil la situación.

En estos momentos difíciles tenemos que permanecer firmes, y estamos muy orgullosos de que los socios que tenemos en la coalición, todos ellos, siguen firmes.

El nuevo gobierno iraquí también está ahora tomando la iniciativa, y se ha comprometido a modernizar la economía de Iraq y a establecer las instituciones que contribuirán considerablemente a elevar el nivel de vida de todos los iraquíes. A pesar de los ataques periódicos contra los oleoductos, la producción media diaria de petróleo y el promedio de las exportaciones por los puertos petroleros están a los niveles registrados antes de la guerra y siguen en aumento. Imagínense lo que hace esta gente que ataca los oleoductos; básicamente están destruyendo la riqueza del pueblo de Iraq para sus propios fines perversos, y no puede permitírseles triunfar. Día a día se está estabilizando la disponibilidad de megavatios por hora a cerca de los niveles anteriores a la guerra, o a dichos niveles, y se elevará considerablemente en meses futuros. El ritmo del gasto en la reconstrucción de Iraq por parte de los organismos del gobierno estadounidense se está elevando. Hubo un suplemento de $18.000 millones de dólares, y si se añade al resto del dinero que ya se había asignado, existen unos $21.000 millones reservados para las tareas de reconstrucción en Iraq. Hasta ahora ya se han asignado alrededor de $8.000 millones.

Ya hemos completado todos los procesos iniciales que teníamos que concluir, y van a ver sin tardanza que el índice de fondos comprometidos se elevará a medida que se usa esa cantidad que ha sido generosamente donada por el pueblo estadounidense para ayudar a Iraq a reconstruir su infraestructura: erigir escuelas, construir hospitales, asegurarse de que el pueblo se educa y se capacita, asegurarse de que la infraestructura, y en particular la relativa a la electricidad, el sistema de saneamiento, la electricidad y el petróleo, esté toda en pie para que el pueblo iraquí pueda valerse por sí mismo. No quieren limosnas. Quieren hacerlo por sí mismos. Estamos esforzándonos para reducir su nivel de endeudamiento, y nos complace que una serie de naciones que son acreedoras de Iraq se han comprometido a reducir considerablemente la deuda del país.

Se han distribuido más de 8 millones de libros de texto en todo el país. Sabemos que los jóvenes necesitan educación, el tipo apropiado de educación que les ha sido negada por tantos años.

El gobierno interino ha establecido como alta prioridad la reforma económica que redundará en la creación de empleos. Necesitamos crear empleos con el dinero que tenemos y las políticas que adopten los iraquíes, para sacar de la calle a los jóvenes desilusionados y ponerlos a trabajar, para que ganen lo suficiente y puedan llegar a casa orgullosos y mantener a una familia, y que no se vean atraídos por el mal camino, que les lleva a la muerte y la destrucción, acaba con sus esperanzas y sus sueños, y las esperanzas y sueños de sus hijos.

La pregunta que siempre surge es, obviamente, si hicimos lo debido. Pero miramos hacia atrás y vemos cómo llegamos donde estamos, y nos preguntamos si hicimos lo debido, la respuesta es un sí: hicimos lo debido. Ahora todo va sobre ruedas, en mi opinión, tras la transferencia de la soberanía. Creo que la transferencia y las medidas que el nuevo gobierno interino ha estado tomando nos llevarán por el camino apropiado.

La gran dificultad ahora es obviamente la seguridad, y ya hablamos de ello. Pero cuando se considera lo que se ha eliminado, ese régimen atroz, porque lo era, el Presidente de los Estados Unidos se dirigió a las Naciones Unidas y dijo: Durante 12 años este régimen ha ignorado sus resoluciones, ignorado las órdenes de la comunidad internacional. Durante 12 años hemos exigido explicaciones sobre armas de destrucción masiva y durante 12 años hemos recibido respuestas parciales. Hemos recibido evasivas y mentiras rotundas. ¿Cuánto más va a continuar esto?

No planteamos el caso en ningún sitio, sino en el lugar debido, las Naciones Unidas, y me enorgullece ser quien recomendó al Presidente presentar el caso, en primer lugar y antes que nada, ante la parte ofendida, la comunidad internacional, las Naciones Unidas.

También señalamos la actividad terrorista en que Iraq participaba, los abusos de derechos humanos que tenían lugar en el país. Lo de las armas de destrucción masiva es algo que [también] creía el gobierno anterior del Presidente Clinton y por ello se bombardeó Iraq en 1998. Es algo de lo que estaban convencidos nuestros colegas a nivel internacional. Había certidumbre. Era algo en lo que yo creía cuando lo presenté ante las Naciones Unidas el 5 de febrero de 2003.

Ahora, al cabo de un año, sabemos que estábamos equivocados en parte, pero no en el hecho (que ya fue corroborado por el Comité Selecto del Senado y por Lord Butler ayer) de que Sadam Husein nunca renunció a su intención de tener armas utilizables de destrucción masiva. Sadam Husein se aseguró de mantener una infraestructura con posibilidades de doble uso, de mantener un grupo con la capacidad intelectual, y de estar en condiciones totales de reactivar toda instalación de armas de destrucción masiva que creyera conveniente. Y quien crea que había renunciado a dicho plan está totalmente errado. En eso estábamos en lo cierto.

En lo que estábamos en un error, al menos no podemos determinar si teníamos razón o qué tan equivocados estábamos, fue la acumulación exacta de armas. Pero todos los análisis que hicimos, la información de inteligencia que recibió el Presidente y que fue proporcionada a los miembros del Congreso antes de que se pronunciaran en la resolución sometida a votación en el otoño de 2002, la información de inteligencia de que disponían los gobiernos anteriores y que coincidía con la de organizaciones de inteligencia en todo el mundo, sugería que había depósitos utilizables y activos de armas de destrucción masiva, de seguro armas químicas, y la posibilidad de producir rápidamente armas biológicas, y que se estaban preparando para comenzar a reactivar en algún momento un programa de armas nucleares.

La información era clara. Resultó no ser tan fiable como pensábamos, y todavía estamos tratando de averiguar cómo es que estábamos mal informados, por qué no entendimos que algunas de las fuentes de esta inteligencia estaban equivocadas. Y debemos continuar con las investigaciones que se están realizando, pero puedo decirles que según la información que teníamos de la comunidad de inteligencia en el momento en que se preparó la Evaluación Nacional de Inteligencia, y cuando se presentó ese material ante el Congreso de los EE.UU., cuando el Presidente y todos sus asesores estaban basándose en esta información, y cuando yo me preparé para mi presentación ante las Naciones Unidas, y me dirigí a las Naciones Unidas, era la mejor información que teníamos, y fue compilada por diligentes analistas en todas nuestras comunidades de inteligencia, que coincidieron en su opinión de que era correcta, reflejaba la realidad, y era una base sólida para tomar una decisión.

Como hemos dicho todos, y especialmente el Presidente, hubiera sido irresponsable no tomar una decisión para enfrentar ese problema cuando tenía lugar allí y no entre nosotros. El Presidente tomó la decisión correcta, junto con el Primer Ministro Blair, el Primer Ministro Howard, el Primer Ministro Berlusconi, y el Presidente Kwasniewski de Polonia y el Primer Ministro de Polonia y otros muchos dirigentes que reconocieron el peligro y pensaron que era necesario actuar.

Y se actuó. Ya ha desaparecido ese régimen atroz, que no volverá a existir, y ahora lo que tenemos que hacer es no decaer, no dejar que los problemas que enfrentamos en materia de seguridad nos distraigan de nuestro objetivo real. El objetivo es llevar la democracia a esta parte del mundo, cosa que cambiará la región radicalmente y redefinirá drásticamente la historia en el Siglo XXI.

Y todo coincide con el objetivo del Presidente, los objetivos que él mismo estableció, los que indicó en las presentaciones que realizó a raíz del 11 de septiembre, los objetivos que también reiteró el otro día en Oak Ridge, cuando habló de defender la paz, proteger la paz y extender la paz.

Y no es sólo lo que estamos haciendo en Iraq, sino también lo que hacemos en otras partes del Oriente Medio, en la totalidad del Oriente Medio y en África Septentrional, lo que hacemos en otras partes del mundo. El Presidente habla de reconstruir Iraq, pero también de asegurarse de que en su momento exista un acuerdo de libre comercio con Oriente Medio, acuerdos de libre comercio con Jordania y otros países en esa parte del mundo, y que el libre comercio abarque todo el Oriente Medio. Lo menciona cuando habla de reforma; una reforma, no para imponer el sistema estadounidense a nadie, sino la reforma que se necesita, y las naciones en esa parte del mundo son conscientes de su necesidad de reforma. Saben que tienen que modernizarse. Cada una tendrá que decidir su propio camino y su propio ritmo, y tendrán que seguir dicho camino, porque todas las naciones tienen diferentes historias, culturas y expectativas.

Pero lo que podemos hacer en los Estados Unidos y en las otras naciones industrializadas del mundo es ayudarles, estar dispuestos a ayudar a nuestros amigos que deseen recibir ayuda, para que cuando nos tiendan una mano y digan, "trabajemos juntos", los Estados Unidos estén listos para decir "Aquí estamos, queremos colaborar con ustedes, queremos ayudarles". Ese es nuestro objetivo.

Y esa parte es inherente a la labor de extender la paz. Extender la paz es el objetivo final de las políticas del Presidente. A veces extendemos la paz mediante la guerra, pero con más frecuencia lo hacemos colaborando con organizaciones internacionales y nuestros amigos y vecinos. Lo hacemos ampliando a la OTÁN, alianza que hace 12 años decían algunos que debía desaparecer, porque no se necesitaba después de la Guerra Fría. Pero descubrimos que todas las naciones que antes estaban detrás del Telón de Acero quieren formar parte de esta gran alianza transatlántica.

Extendemos la paz colaborando con nuestros amigos de la Unión Europea a medida que se amplía la organización y aceptan nuevas responsabilidades, como proporcionar fuerzas para proteger la paz en Macedonia. Extendemos y defendemos la paz cuando colaboramos con nuestros amigos en Asia para encontrar una solución al problema de las armas nucleares en Corea del Norte.

Defendemos y extendemos la paz y trabajamos con nuestros amigos en Asia Meridional. Hace dos años, me preocupaba enormemente que fuéramos a tener una gran guerra entre la India y Pakistán. Los Estados Unidos se interesaron enormemente, junto con otros miembros de la comunidad internacional, y trabajaron con los paquistaníes y los indios. Y ahora vemos que están relacionándose, que tienen reuniones entre sí, que celebran campeonatos de fútbol unos contra otros, que colaboran en temas tan difíciles que hubieran sido inconcebibles hace un año y medio o dos años. Eso es parte de nuestra política de defender la paz y extender la paz en todo el mundo.

El Presidente no va a retroceder ante el reto que suponen el terrorismo y los terroristas. Utilizaremos todas las formas de poder que tiene nuestra nación: la fuerza militar cuando sea necesario; o utilizaremos con frecuencia nuestros efectivos de ejecución de la ley e inteligencia; y aún con más frecuencia, utilizaremos la diplomacia y la política, para trabajar con nuestros socios y amigos en todo el mundo; pero por encima de todo aplicaremos el sistema de valores que sigue respetándose en todo el mundo, un sistema de valores que ha impulsado a esta nación por cientos de años, y está impulsando a tantas otras naciones en todo el mundo; un sistema de valores que muestra que la democracia funciona, y que no está limitado a las culturas occidentales ni a los Estados Unidos.

Los derechos humanos individuales son universales. No son valores estadounidenses ni occidentales. La economía de mercado funciona. Por ello es que los acuerdos de libre comercio son importantes, por eso es importante que prospere la OMC; por eso es tan importante la Cuenta del Reto del Milenio que estamos utilizando para invertir en los países que están comprometidos con la democracia.

El Presidente está decidido a hacer lo que ha dicho: proteger la paz, defender la paz y extender la paz, ofrecer los beneficios de la democracia y el respeto de los derechos humanos a las naciones de todo el mundo. Es un fin noble y debemos sentirnos orgullosos de ser una nación elegida por el destino y el curso de la historia para dirigir esta campaña y lograr este noble fin.

Muchísimas gracias.

(Aplauso.)

Instituto de la Paz - Sesión de preguntas y respuestas:

SR. CROCKER: Creo que tenemos un micrófono en esa parte de la sala. Les pido que digan brevemente a quién representan y el Secretario les dará la palabra.

PREGUNTA: Sr. Secretario, muchísimas gracias. Me llamo Najmaldin Karim, y soy Presidente del Instituto Kurdo de Washington.

Yo soy uno de los estadounidenses a quien no tiene que convencer de que había que deshacerse de Sadam Husein. Mi comentario y pregunta son los siguientes: Las elecciones tendrán lugar en los próximos seis meses en Iraq y algunos de nosotros, que colaboramos estrechamente con la situación en el país, a nivel de los dirigentes y la comunidad, estamos sumamente preocupados sobre el rumbo de esas elecciones.

Hoy en día, por lo que sabemos, si se celebran elecciones, probablemente los resultados serán muy obvios con respecto a quién va a ganar. En el mejor de los casos, acabaremos con un régimen como el de Irán; si tenemos suerte nos quedaremos con Khatami; si la suerte no nos acompaña nos tocará Khamenei, y en las áreas de los suni puede que acabemos con otro como Bashar.

¿Qué piensa usted de esto? Lo planteo porque es algo que puede ocurrir. Nos preocupa muchísimo un resultado como éste porque el gobierno de la mayoría significa precisamente eso, gobierno de la mayoría, sin tener en cuenta otras situaciones como el derecho de la gente en Kurdistán y otros.

Gracias.

SECRETARIO POWELL: Somos muy conscientes de ello, y especialmente de las preocupaciones que existen entre los kurdos. Hemos colaborado estrechamente con la Sra. Pirelli, de las Naciones Unidas, que ha conjugado un plan para las elecciones. Nos aseguraremos, mediante nuestra presencia, y creo que con la influencia que tenemos con el gobierno interino, de que dicho gobierno sepa que si no celebra elecciones que se consideren justas, abiertas y representativas de todos los intereses del pueblo, no va a recibir el respaldo internacional que necesita, y, en vez de prosperar, irá a la deriva. Por otra parte, los shías son la población mayoritaria en Iraq, y si vamos a tener elecciones libres, sin restricción de acceso, y justas, ese será el mayor grupo de población en las mismas.

Con la Ley Administrativa de Transición, el trabajo que se lleva a cabo sobre la constitución y las conversaciones que hemos tenido, creo que hasta ahora tenemos motivos para ser optimistas y creer en la posibilidad de un gobierno y una asamblea nacional, que puede que tenga una mayoría shía, pero con suficientes frenos y equilibrios y protecciones establecidas por la ley administrativa con el compromiso de los dirigentes (y el gobierno, como saben, es bastante representativo de todos los partidos en Iraq), para crear un sistema que respete los derechos de todos y se asegure de que no quede sin expresarse la opinión de la minoría, y de que no exista una tiranía de la mayoría.

PREGUNTA: Aly Abuzakuk, funcionario encargado de programas para el Oriente Medio y África Septentrional del Centro para el Estudio de Islam y la Democracia. Soy estadounidense de origen libio, y me complació que lograran que Qaddafi renunciara a las armas de destrucción masiva. Pero el pueblo de Libia sigue esperando y ansiando la reforma que les beneficie como pueblo, les dé democracia, un estado de derecho y respeto por los derechos humanos.

Todavía están en juego la Iniciativa de Asociación de Estados Unidos-Oriente Medio (MEPI) y la iniciativa presidencial de democracia y reforma. Necesitamos logros, y espero que el caso de Iraq sea un éxito. Pero también necesitamos buenos resultados en lugares como Libia, para que no se nos considere simplemente como poseedores de armas de destrucción masiva.

De hecho hay un chiste de que Baradei cuando fue allí, dijo que no encontró armas de destrucción masiva, sino una destrucción masiva. Podría comentar a ese respecto.

Gracias.

SECRETARIO POWELL: No nos hacemos ilusiones sobre el Cnel. Qaddafi ni su régimen, pero el deshacerse de las armas de destrucción masiva fue bueno para empezar, y nos permite ahora actuar en muchas otras formas. Tengo que asegurarme que renuncia totalmente a la actividad terrorista, así es que esto es un comienzo. Ahora tenemos relaciones diplomáticas con Libia, podemos relacionarnos con los libios de otras formas que no eran posibles hace unos pocos meses, y el proceso ha comenzado. No puedo decirles lo rápido que evolucionarán las cosas, pero no estamos haciendo esto con los ojos cerrados, sino plenamente conscientes, totalmente a sabiendas de la naturaleza del régimen, que es totalitario y no democrático, y lo consideraremos bajo esa perspectiva.

Vamos a trabajar con todas las naciones de la región con ese enfoque, como dije antes, reconociendo que cada una de ellas es diferente. No existe un modelo para todas; y obviamente, en nuestra estrategia para tratar con todas ellas, no estamos descuidando el mayor problema y la dificultad en esa parte del mundo, que es encontrar una solución a la crisis entre israelíes y palestinos.

El presidente ha expresado esto claramente. Su discurso del 24 de junio de 2002 sigue siendo nuestra política. Estamos apoyando el esfuerzo del Primer Ministro Sharon de retirarse de todos los asentamientos en Gaza y comenzar a retirarse de la Ribera Occidental. Y estamos colaborando con todas las partes en la región. Enviamos una delegación a principios de esta semana, y estoy trabajando con los miembros del Cuarteto, así es que tampoco nos hemos olvidado de ese problema.

La gente me dice, "bueno, entendemos que tiene un año electoral en qué pensar y no se va a preocupar mucho de esto". Las instrucciones que recibí del Presidente fueron totalmente claras: Tú te encargas de trabajar en todo esto. Yo me preocupo de las elecciones. Powell, tú te encargas de todas estas cosas que son de importancia para el mundo y el pueblo estadounidense.

PREGUNTA: Gracias.

PREGUNTA: Sr. Secretario, Toby Gati.

SECRETARIO POWELL: ¿Qué hay, Toby, como estás?

PREGUNTA: Me dirijo a usted como antiguo jefe de la Dirección de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado (INR).

SECRETARIO POWELL: Es como si estuviera con todos los del anterior gobierno.

PREGUNTA: Exacto (risas). Y en nombre de la Dirección, que espero le haya planteado las cosas tal como son, quiero agradecerle por haberle permitido hacerlo, y con ello espero que haya contribuido a que el trabajo suyo fuese más fácil y mejor.

Pero realmente quiero hablarle sobre este tema como analista. Cuando me enteré de que venía, saqué su libro My American Journey, (que considero uno de los mejores libros sobre los Estados Unidos, y no sólo sobre política exterior, que se han escrito) y consulté las páginas sobre la primera Guerra del Golfo. Y sabe lo que dijo, he traído el libro. Dijo (risas)...

SECRETARIO POWELL: Es una hipótesis errónea. (Risas.)

PREGUNTA: Exacto, exacto. ¿Supongo que eso es parte de la libertad de prensa, no?

SECRETARIO POWELL: Sigo pensando que tengo que volverlo a leerlo. (Risas.)

PREGUNTA: "No nos conviene destruir a un Iraq debilitado" dice usted citando a alguien, y añade que la ocupación: "Requeriría la conquista y ocupación por los Estados Unidos, y no creo que eso es lo que el pueblo estadounidense tenía en mente. Iraq sigue siendo un país débil y aislado, mantenido a raya por los inspectores de las Naciones Unidas, nada mal como resultado". Y finalmente, "Me siento aliviado de no tener que decir a muchos padres más, 'siento que su hijo o hija muriera en el asedio de Bagdad'".

SECRETARIO POWELL: Así lo creo.

PREGUNTA: Sabe usted, muchas personas todavía siguen incómodas con la guerra actual. Me pregunto si las lecciones de la historia ya no se aplican tras el 11 de septiembre. ¿Cómo compara las dos guerras?

SECRETARIO POWELL: En la primera Guerra del Golfo, participamos con el fin específico de sacar a los iraquíes de Kuwait. Hay muchas personas que han escrito un sinnúmero de artículos y opiniones sobre si debíamos haber ido a Bagdad y por qué no lo habíamos hecho. No íbamos a ir a Bagdad. No había ningún plan de ir a Bagdad. No había ningún mandato político para hacerlo. No había ningún encargo de cambiar el régimen, de ningún nivel, ni de las Naciones Unidas, ni de la Casa Blanca, ni del Pentágono, de ningún sitio. Así es que no teníamos planeado ir a Bagdad, fuera fácil o no.

La misión específica en ese momento fue echar al ejército iraquí y restablecer el Gobierno de Kuwait, y reducir el ejército iraquí al punto de que no pudiera presentar el mismo tipo de amenaza en el futuro. Todo eso se logró.

Creíamos en ese momento que no tenía sentido apoderarse de Iraq ni ir a Bagdad, y no lo apoyaba el ambiente político de ese entonces. Teníamos la esperanza, aunque sabíamos que no podíamos estar seguros, teníamos la esperanza, y era como una expectativa, de que en vista de su derrota, el régimen cambiara, o se disolviera, o que Sadam Husein se retirara. Pero no fue así; perseveró. Tenía la maquinaria de un estado totalitario, que le mantuvo en el poder. Y con el paso de los años (y ese libro lo escribí en 1995), con el paso de los años se establecieron sanciones, y se le mantenía a raya; y no reconstruyó su ejército hasta el punto de presentar el mismo tipo de amenaza que constituyó en 1990.

Pero entre 1995 y 1998 nuestro gobierno tuvo todo tipo de pruebas de que se estaba reconstituyendo, lo que llevó al Presidente Clinton en 1998, con toda razón, según lo expuesto ante él basándose en la inteligencia que se tenía (la misma inteligencia que todos utilizamos), que estaba teniendo lugar un restablecimiento de armas de destrucción masiva. Y la Operación Zorro del Desierto tuvo como objeto hacer frente a esa amenaza, según la entendía el Presidente Clinton porque así se la había presentado la comunidad de inteligencia. Y yo respeto su firmeza al tomar una decisión tan audaz. Se bombardeó por un período de cuatro días y los informes fueron que creían que habían acabado con mucho de lo que pensaban constituía la capacidad de regeneración de armas del país.

Después de eso Saddam logró que los inspectores se marcharan. Así es que desde 1998 en adelante no hubo ningún inspector de las Naciones Unidas sobre el terreno. Y cuando tomó posesión este gobierno, a principios de 2001, nos enfrentamos a un régimen que no había sido vigilado por todos esos años, y que había demostrado, a pesar de todas las resoluciones expedidas por las Naciones Unidas desde 1991 y desde 1995 en adelante, que no estaban dispuestos a cooperar con dicho organismo. Estaban disparando a nuestros aviones día tras día cuando pasábamos por la zona de prohibición de vuelos y hacían todo lo posible por evadir las sanciones, y el régimen de sanciones corría peligro de desmoronarse en su totalidad.

Mi primer trabajo durante aproximadamente un año como Secretario de Estado fue reforzar los regímenes de sanciones y poner otras sanciones mejor concebidas; y finalmente, cuando entramos en 2002, y después de lo que ocurrió el 11 de septiembre, comenzamos a considerar a Iraq con mucha más seriedad, como algo mucho más peligroso. Si se estaban reconstituyendo y tenían depósitos de armas, como nos decían, y en vista de lo que ocurrió el 11 de septiembre, en vista de lo que ocurrió en Afganistán, a lo largo de 2002, el Presidente dijo que teníamos que pensar en cómo abordar ese problema.

Y eso es exactamente lo que hicimos. Y fue a finales de verano, en Agosto, cuando consideramos de nuevo la situación y vimos qué podíamos hacer, que todos decidimos (yo inicié la recomendación, pero todo el mundo coincidió con ella), todo el mundo en el gobierno coincidió en que el Presidente debía presentar el caso ante las Naciones Unidas. El Presidente estuvo de acuerdo, evidentemente, y eso es lo que hizo. Dijo que este problema se estaba dilatando, que habían pasado todos estos años y habíamos visto claramente que Saddam no iba a retirarse por su propia cuenta, y que estaba escondiéndose. Que no estaba diciéndonos la verdad. Presentémoslo ante las Naciones Unidas. Y obtuvimos la Resolución 1441. Habíamos pedido una posición honesta, cosa que no recibimos. Nadie puede decir, nadie, ni el Dr. El Baradei ni el Dr. Blix, que recibimos una respuesta honesta. Y esa fue la primera vez que pusimos a prueba a los iraquíes y fallaron.

Y luego, con el paso de los meses, el Presidente llegó a la conclusión, al igual que todos nosotros, de que la vía diplomática no nos estaba llevando a resolver el problema, y de hecho podría llevarnos a un punto en que faltara el consenso internacional, en cuyo caso no ocurriría nada, y Saddam se sentiría libre de reconstituir su fuerza, o de hacer lo que quisiera, aumentar los depósitos que pensábamos que tenía y que no hemos encontrado. El Grupo de Inspección en Iraq (ISG) continúa buscándolos.

Y el Presidente, en coordinación con otros dirigentes de la misma opinión en todo el mundo decidió que era un riesgo que después del 11 de septiembre no quería correr. No podía hacerlo por que temía por la seguridad del pueblo estadounidense, por la seguridad del mundo, y porque su deseo era defender, proteger y extender la paz.

Así es que decidió que si las Naciones Unidas no actuaban, una coalición de la misma ideología tendría que actuar. Y así lo hicimos, y el Presidente actuó con el total apoyo de sus asesores y con el apoyo de todos los dirigentes que constituyeron la coalición.

PREGUNTA: Es un gran libro. Espero que escriba otro.

SECRETARIO POWELL: Gracias.

PREGUNTA: Sr. Secretario, otra más.

SECRETARIO POWELL: Gracias, Toby.

PREGUNTA: Mahmoud Fundi, soy investigador de alto nivel en el Instituto de la Paz. Me concentro en los medios de comunicación árabes, y tengo una pregunta.

Los acontecimientos en Iraq han sido un éxito. Derrotaron al terrorismo de muchas maneras, pero todavía no se ha abordado el tema de los líderes shiitas del terrorismo en la región que presentan a Al Qaeda como algo atractivo a los ojos de los jóvenes del mundo árabe.

Y uno de los principales instrumentos del terrorismo dirigido por los shiitas es el canal Al Yazira. Y ese canal responde tan sólo a un hombre, el Emir de Qatar, ya que los $130 millones que recibe Al Yazira cada año proceden de un rubro en su presupuesto, en el Diwani Amir. ¿Por qué no ponen los Estados Unidos el puño en la mesa y le dicen que deje de presentar a Al Zarqawi día tras día como modelo para los árabes? No estoy hablando de libertad de expresión ni libertad de los medios de difusión, porque Al Yazira no es un medio de difusión sino un instrumento de reclutamiento para Bin Laden y Al Qaeda. Gracias.

SECRETARIO POWELL: Puedo asegurarle que en numerosas conversaciones con los líderes de Qatar hemos dejado claro que no queremos restringir la libertad de los medios de difusión y no estamos tratando de controlarlos. Pero cuando uno en particular, Al Yazira, hace tan mal papel al presentar las noticias, y cuando aprovecha toda oportunidad para presentar los acontecimientos con un sesgo, presentarlos de la forma más deplorable, y cuando hace cosas como mostrar cintas vídeo que recibe de los terroristas, y las saca en televisión para escandalizar al mundo e instigar un instinto brutal en la región, entonces tenemos que pronunciarnos en su contra, y lo hemos hecho.

Y creo que en las últimas semanas han visto algún intento por parte de Al Yazira de recibir a gente que les asesore sobre sus políticas de publicación y la forma en que está realizando su trabajo, y me alegra verlo. Y en los últimos días el Primer Ministro de Iraq, el Sr. Allawi, tuvo conversaciones muy directas con los directores de Al Yazira, no para controlar la expresión de la prensa, sino para decirles "¿Entienden que están afectando las esperanzas y los sueños del pueblo iraquí cuando alientan este tipo de comportamiento y se regocijan en él?"

Y así espero que todos los responsables de lo que ocurre en Al Yazira estén escuchando con atención, y mirando con atención, y espero que veamos cambios en la forma en que trabajan Al Yazira y otras emisoras similares.

Muchas gracias.

(Aplauso)

[Fin]

  
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