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Palabras pronunciadas ante la Conferencia anual de la Fundación Nacional para Mujeres Legisladoras


Deseo agradecer y elogiar a la Fundación Nacional para Mujeres Legisladoras y a su presidenta Robin Read por su labor esencial y por haber organizado esta conferencia. La Fundación proporciona una red de asociación y apoyo invaluables a las mujeres líderes en los Estados Unidos.

Casualmente, esta reunión coincide con el aniversario de la alocución de Gettysburg. Hace ciento cuarenta y un años, Abraham Lincoln expresó con elocuencia el significado de aquel prolongado conflicto, la Guerra de Secesión, a un público fatigado, y lo hizo en tan sólo 272 palabras. El tema al que me voy a referir esta mañana, un delito y grave violación de los derechos humanos, hace eco de un abuso al que se puso fin en la era de Lincoln, que dejamos atrás hace largos años: la trata de personas, forma moderna de esclavitud.

Todos los años, alrededor de 600.000 a 800.000 personas son objeto de la trata a través de fronteras internacionales. Se calcula que entre 14.500 y 17.500 de ellas acaban en los Estados Unidos. Éstas son personas que han sido engañadas por medios fraudulentos o arrancadas de su hogar por la fuerza o la coacción para obligarlas a realizar trabajos forzados, casi siempre la prostitución. Por primera vez, este año, el Gobierno de los Estados Unidos ha conseguido desglosar por sexo y edad las estadísticas de víctimas de la trata. Los datos obtenidos son escalofriantes: 80 por ciento de las víctimas son de sexo femenino, la mayoría de ellas, tanto mujeres como niñas, son objeto de explotación sexual comercial y 50 por ciento son menores de 18 años. Trabajan como esclavos modernos, en condiciones realmente atroces.

Es alarmante que en el siglo XXI, una forma moderna de esclavitud como ésta no sólo exista, sino que esté relativamente generalizada en algunas zonas e incluso se haya arraigado en los Estados Unidos. Ésta es una amenaza de dimensiones múltiples: violación de los derechos humanos, problema de salud pública, y amenaza a la estabilidad internacional, porque la trata medra donde el imperio de la ley flaquea.

La trata de personas reporta a los delincuentes pingües ingresos. Según el FBI, la trata de personas es un negocio lucrativo cuyos beneficios se calculan en 9.500 millones de dólares al año. Como dijo el año pasado el Secretario de Estado Adjunto Richard Armitage: "Éste es …un negocio tan lucrativo que nuestros servicios de inteligencia calculan que sobrepasará al tráfico ilícito de narcóticos y armas dentro de diez años".

En los últimos años, el gobierno federal ha adoptado numerosas medidas para combatir la trata de personas. En 2000, el Congreso aprobó una trascendental ley de protección a las víctimas de la trata, reforzada por otra en diciembre de 2003. La ley preveía sanciones más duras para diversos delitos relacionados con la trata y exigía al gobierno seguir de cerca el problema y realizar actividades coordinadas para combatirla dentro y fuera del país. En el Departamento de Estado, la ley sentó las bases para el establecimiento de una nueva Oficina para Vigilar y Combatir la Trata de Personas. En virtud de la ley también se facultaba al Departamento a clasificar a los países con arreglo a sus actividades para reprimir este comercio ilícito y aplicar determinadas sanciones a los que no adoptasen suficientes medidas para combatirlo.

Esta labor se lleva a cabo a través de un informe anual sobre países en los que se han registrado al menos 100 casos de trata. Este año, el Departamento de Estado ha publicado su cuarto informe anual de la trata de personas, en el que se clasifica a 140 países. Cada país es evaluado y se le incluye en una de las tres categorías de una lista especial de vigilancia. El informe ha sido decisivo para impulsar a los gobiernos a abordar seriamente la trata que tiene lugar dentro o fuera de su territorio. Varios dirigentes extranjeros han hablado ahora del tema, entre ellos el Presidente Putin de Rusia, la Presidenta Arroyo de Filipinas, el Primer Ministro de Tailandia, Thaksin, y el Presidente Jagdeo de Guyana.

El Presidente Bush y el Secretario de Estado Powell han concedido gran importancia a la lucha contra la trata de seres humanos. De hecho, el Presidente firmó la primera directiva nacional de seguridad sobre la trata de personas en diciembre de 2002. El Presidente Bush fue también el primer jefe de estado que dirigió la atención de los líderes mundiales a la cuestión, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, y ahora lo ha hecho ya dos veces. El Secretario Powell dirige un grupo de trabajo ministerial sobre la trata, ha hablado numerosas veces sobre el problema y lo plantea frecuentemente en sus conversaciones con diplomáticos extranjeros. Al principio de este año habló en Moscú en una conferencia sobre la trata de personas. El Gobierno Ruso, junto con la embajada de los EE.UU. y la Iniciativa de Derecho para Europa Central y Eurasia de la oficina en Moscú del Colegio de Abogados de los Estados Unidos, celebró la primera asamblea nacional de organizaciones no gubernamentales rusas contra la trata allí en enero.

En los dos últimos años fiscales, hemos gastado más de 150 millones de dólares en 70 países para ejecución de la ley contra la trata, ayuda a las víctimas, legislación y cooperación regional.

Los Departamentos de Justicia, Salud y Servicios Humanos, y Trabajo van a la vanguardia de la campaña nacional contra la trata. El Departamento de Justicia investiga y lleva a los tribunales casos de trata de seres humanos en los Estados Unidos. Además de encarcelar a los delincuentes, el gobierno también puede contribuir a la causa con la prestación de ayuda a las víctimas. El Departamento de Salud y Servicios Humanos hace esto a través de su campaña "Rescue & Restore".

Además de las iniciativas federales, los estados también han empezado a actuar y ahí, por supuesto, es donde ustedes entran en juego. A los fiscales federales no les es posible detectar todos los casos de trata que se dan en sus estados respectivos. Los estados están en mejores condiciones de captar plenamente el problema nacional de la trata y adoptar las medidas necesarias para poner fin a esta afronta a la libertad en los Estados Unidos.

Washington, Texas y Florida tienen leyes contra la trata. Missouri tiene una ley más orientada a la trata de menores. Minnesota y Nueva Jersey están considerando promulgar leyes que tipifiquen de delito los trabajos o servicios forzados, la servidumbre sexual y la trata de seres humanos.

Las legislaturas estatales están en mejor situación de evaluar el problema local de la trata y adoptar las medidas más apropiadas para ayudar a las víctimas y disuadir y castigar a los delincuentes. Cada situación requiere una solución distinta. El Departamento de Justicia trata de ayudar a los estados que desean hacer frente a la trata y ha elaborado una "ley modelo" que se puede usar como punto de partida para la legislación. Esta ley se puede consultar en el sitio del Departamento en la red.

Existen otros medios de abordar la cuestión. Connecticut, Arizona y Washington han establecido por medio de la ley grupos de trabajo sobre la trata de personas, que evalúan la magnitud del problema y los medios disponibles para atajarlo. Otros grupos de trabajo están facultados para proponer cambios legislativos y evaluar los adelantos realizados por los organismos estatales.

Los estados con frecuencia comprueban que estos cambios son esenciales, porque las leyes vigentes no siempre cubren todas las actividades a las que se dedican los traficantes. Por ejemplo, un delito de trata puede entrañar secuestro y prostitución, pero estos delitos pueden estar en partes no relacionadas del código estatal. Normalmente, se adoptan nuevas leyes para asegurar que no queden resquicios por los que puedan escapar impunes los tratantes. Las leyes también prevén la capacitación local para mejorar combatir la trata y el aumento de las sanciones penales.

Quiero citar una ley especialmente innovadora que se aprobó el pasado mes de mayo en Hawai. Se refiere a la prostitución. Muchos estados tienen leyes contra la promoción de la prostitución, que se pueden invocar para enjuiciar a los agentes de viajes de turismo sexual. No obstante, Hawai es el primer estado que ha criminalizado concretamente las actividades de los agentes de turismo sexual, porque la ley reconoce el vínculo existente entre el turismo sexual y la trata de personas. Estipula: "La prostitución y actividades conexas, que son intrínsecamente perjudiciales y atentatorias a la dignidad humana, contribuyen a la trata de personas, lo mismo que el turismo sexual. La baja condición que se asigna a la mujer en muchas partes del mundo ha conducido al florecimiento de la industria de la trata. Desalentar el turismo sexual, negocio al que se le calculan beneficios de un millón de dólares anuales en todo el mundo, es la clave de la reducción de la demanda de la trata sexual". La ley tipifica de delito grave la venta o la oferta de vender servicios de viajes para participar en la prostitución, punible con un máximo de 5 años de cárcel.

La mejor forma de combatir la trata en el ámbito nacional es a través de la labor concertada de los servicios federales, estatales y locales de ejecución de la ley. Es mucho lo que los dirigentes como ustedes pueden hacer. Ustedes pueden examinar los códigos penales vigentes para comprobar si prohíben la servidumbre involuntaria, el secuestro o la prisión ilegal, por ejemplo, y averiguar si esas leyes se han invocado con éxito contra los responsables de la trata.

Me alegra saber que ustedes se proponen establecer un grupo de trabajo. Puede ser útil establecer grupos de trabajo y programas en los que participen muchas jurisdicciones, y cuyos miembros se especialicen en distintas disciplinas, para combatir la trata de personas en el ámbito local. Por ejemplo, en mayo, la Fiscalía Federal en Miami organizó una reunión de capacitación con investigadores federales, estatales y locales, organizaciones no gubernamentales y agentes de la ejecución de la ley para informarlos y conseguir su participación en actividades contra la trata.

La prestación de ayuda al personal civil y al sector privado puede ser esencial, en particular la asistencia a las víctimas. Los grupos de trabajo y las asociaciones entre los sectores público y privado pueden congregar a filántropos, abogados, doctores, representantes de los medios de información, organizaciones religiosas, especialistas en relaciones públicas y otros para abordar esta cuestión en la comunidad.

Por último, aunque no menos importante, es esencial coordinar las actividades contra la trata con las autoridades federales. Nuestros Departamentos de Estado, Salud y Servicios Humanos, Trabajo y Justicia han destinado recursos a la lucha contra la trata de personas que los gobiernos estatales deben utilizar siempre que sea posible. Estamos aquí para ayudarlos y deseamos trabajar con ustedes en la lucha contra este delito y violación de los derechos humanos.

El Presidente Bush dijo el año pasado en las Naciones Unidas: "Tenemos que luchar contra un viejo mal con renovada energía. Casi dos siglos después de la abolición del comercio transatlántico de esclavos y más de un siglo después de la erradicación oficial de la esclavitud en sus últimos baluartes, no se debe permitir que el comercio de seres humanos para cualquier fin prospere en nuestro tiempo". Para acabar con este mal debemos entablar una lucha dentro y fuera del país. Además del sufrimiento que causa la trata de personas, también contribuye a una vasta empresa delictiva que socava el orden y financia otros delitos. Podemos prevalecer contra él. Pero para ello será necesaria la labor concertada de los gobiernos federal y estatales. Yo les insto a ustedes a actuar. Aunemos nuestros esfuerzos para erradicar esta forma moderna de esclavitud.

  
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