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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Palabras pronunciadas en ocasión de los Premios por Excelencia Empresarial 2003

Muchas gracias, Frank. Y gracias a usted, Sr. Secretario, por el gran apoyo que presta a las empresas estadounidenses, tanto en el país como en el exterior, y por su labor con los directivos empresariales sobre las prácticas comerciales óptimas.  Ejemplos de esas práctica son las dos compañías galardonadas.

Junto con unos cuantos empleados sobresalientes del Departamento de Estado, el Departamento de Comercio y la Overseas Private Investment Corporation (Corporación para la Inversión Privada en el Exterior), he tenido la oportunidad de estudiar a las 48 empresas candidatas.  La competencia por el premio de este año ha sido sumamente reñida.  Cada una de las empresas candidatas ha sido ejemplo de civismo empresarial, de innovación y de prácticas comerciales óptimas en el exterior.  Todas han demostrado que los directivos empresariales estadounidenses son buenos embajadores de los valores de los EE.UU., como acaba de mencionar el Secretario Powell.

Las empresas estadounidenses difunden el mensaje de la democracia, la libre empresa y la economía de mercado.  Ya se encuentren estas compañías en Pekín o El Cairo, en Abuya o Bratislava, siempre están a la vanguardia en la promoción de la educación, la salud, el desarrollo económico sostenible y la asistencia humanitaria.  Tienen también un efecto positivo en cada comunidad donde actúan, gracias a sus aportes a la vida comercial, cívica y cultural.  Es ésa la mejor demostración de lo que es el civismo empresarial.  O sea, que las empresas estadounidenses son una fuerza en pro del cambio positivo en el mercado mundial y se esfuerzan continuamente por ampliar y profundizar el desarrollo económico y la estabilidad internacional.

Y ahora me complazco en dar comienzo al diálogo con las misiones diplomáticas y los directivos en el exterior de las empresas ganadoras, cuyos esfuerzos les han valido el Premio del Secretario de Estado por Excelencia Empresarial.  Vayamos primero a Abuya, Nigeria, y escuchemos las palabras del encargado de negocios Roger Meece y de la Chevron Nigeria.  Roger....

(Palabras del encargado de negocios Roger Meece y del directivo de la Chevron Nigeria, Jay Pryor.)

Muchas gracias, Roger.  Ahora invito al embajador Ronald Weiser y al representante de la U.S. Steel Kosice a pronunciar unas palabras.

(Palabras pronunciadas por el embajador Weiser, el ejecutivo de la USSK Christopher Novetta y el primer ministro de Eslovaquia, Dzurinda.)

Doy las gracias, Ron, y gracias también al primer ministro Dzurinda por haber participado en el programa de hoy.


Palabras finales

Tengo el honor de sustituir en esta ocasión a mi jefe, el Subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Comerciales y Agrícolas, Alan Larson, que al mismo tiempo preside el Comité de Selección del Premio del Departamento de Estado por Excelencia Empresarial.  El señor Larson ha tenido que partir antes de lo previsto para asistir al Consejo de la Cooperación Económica del Asia y el Pacífico (APEC).  Por lo tanto, presentaré ahora unas palabras finales en su nombre.

Al fijarnos especialmente en las empresas galardonadas y celebrar al mismo tiempo el quinto aniversario de estos Premios por Excelencia Empresarial, cabe destacar que las actividades que realiza el gobierno por difundir la buena administración, las prácticas competitivas y la rendición de cuentas son muy parecidas al compromiso que diariamente asume el sector privado en materia de prácticas óptimas y de responsabilidad empresarial.  Como ha señalado el Secretario en innumerables ocasiones, la alianza forjada entre las empresas y la diplomacia  estadounidenses nunca había cobrado tanta importancia como ahora. 

Se puede observar esta alianza en acción a medida que se ponen en marcha diversas iniciativas de cooperación con las empresas, dirigidas a acrecentar las actividades de divulgación en el exterior y a asegurar que las opiniones del sector estadounidense se tengan en cuenta en nuestra política exterior. Ejemplo de esta alianza es la respuesta positiva del sector empresarial a los programas innovadores de la Administración.  Esos programas tienen por objeto convencer a las naciones de que tomen la iniciativa para su propio desarrollo: nuestra Alianza para la Prosperidad con México, la Cuenta del Desafío del Milenio, la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África y los pilares de la Iniciativa de la Alianza para el Próximo Oriente.

El gobierno dispone de recursos insuficientes para estos programas.  La cifra de cinco mil millones de dólares por año en asistencia nueva que se prestará en virtud de la Cuenta del Desafío del Milenio para el Ejercicio Fiscal 2006 parece mucho dinero, y lo es, dada la competencia que hay por los recursos del gobierno.  Pero parece poco si nos fijamos en la cuantía de las operaciones e inversiones comerciales que realiza el sector privado.

El valor combinado de los recursos para el desarrollo derivados del ahorro nacional es actualmente de casi $2 billones anuales (o sea, dos millones de millones), las inversiones extranjeras directas alcanzan en la actualidad los $180.000 a $200.000 millones anuales, y solamente las importaciones estadounidenses de bienes producidos por los países en desarrollo ascienden a $450.000 millones por año.  Estas sumas son gigantescas en comparación con los $50.000 millones que aportan todos los donantes juntos por año a través de los canales oficiales de asistencia para el desarrollo.

En síntesis, los elementos más importantes con que contamos en la esfera económica y, por ende, el sector más responsable de garantizar nuestra seguridad económica, lo integran las empresas estadounidenses.  La capacidad del sector privado para administrar, para actuar con rapidez, para aplicar recursos inmensos, así como su capacidad de imaginación e innovación, superan por mucho la capacidad de acción del gobierno.  El sector empresarial de los EE.UU. está muy comprometido a invertir en la gente que trabaja para las empresas y a ayudarlos a ascender por los diversos niveles de la libre empresa.

La empresas que son objeto de nuestro reconocimiento de hoy, y todas las empresas que fueron presentadas para el Premio del Secretario de Estado por Excelencia Empresarial, han hecho mucho bien este año a los regiones donde actúan.  Ya sea que hayan generado empleos y capitales o invertido en la educación y el bienestar de sus empleados, queremos que su labor sea conocida tanto en el país donde actúan como por todos los estadounidenses.

Esas empresas son verdaderos embajadoras económicas de los Estados Unidos, portadoras de buena voluntad hacia nuestro país y representantes de los valores estadounidenses.  Es para mí un verdadero placer acompañar al secretario Powell en el reconocimiento de la buena labor que han llevado a cabo. Como decimos constantemente, se puede prosperar si se hace el bien y la mejor manera de vender productos y servicios estadounidenses consiste en incorporarse integralmente a la comunidad extranjera que sea y en dar ejemplo.

La firmeza de las empresas estadounidenses en el frente de la actividad comercial y de la diplomacia pública, y los valores que las mismas representan, constituyen, en opinión del Departamento de Estado, las claves para lograr un mundo mejor, más seguro y más próspero.  Gracias a todos por venir a esta ceremonia aquí en Washington y por acompañar a nuestros amigos, colegas e invitados de Nigeria y la República Eslovaca.

  
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