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Anticipando el día en que Cuba será libre


Daniel W. Fisk, Vicesecretario Adjunto, Dirección de Asuntos del Hemisferio Occidental
Comentarios formulados ante la Asociación de Veteranos Cubano Americanos
Miami, Florida
9 de octubre de 2004

Antes que nada, quisiera manifestar mi reconocimiento al compromiso y sacrificio que los cubano-estadounidenses han hecho al servir a este país. El sacrificio de ustedes nos ha ayudado a defender las libertades y los valores que tanto apreciamos.

 

Tanto los que cumplieron su servicio en Corea y Vietnam —incluidos los veteranos de la Brigada 2506— como los que actualmente sirven en Iraq, los cubano-estadounidenses han prestado un servicio de honor y valor a su país; y es por ello, indudablemente, que los Estados Unidos de América se han beneficiado.

Ustedes son, en muchas, formas, lo mejor y lo más brillante de su generación y, si no fuera por un trágico vuelco de la historia, el servicio de ustedes pudo haberse dedicado a la edificación de una Cuba libre y próspera.

Ustedes son dignos de elogio por mantener viva la llama de la libertad en esa isla esclavizada. Su compromiso y dedicación desinteresada por la libertad de Cuba tal vez no sean apreciados en todos los puntos del globo, pero creo que cuando se escriba la historia de nuestros tiempos, sus autores reconocerán que ustedes tenían la razón y que los partidarios de Castro estaban equivocados, y que la dedicación de ustedes ayudó a mantener viva la esperanza del pueblo cubano de tener un mejor futuro.

Pienso que la mayoría de los presentes aquí esta noche estarán de acuerdo conmigo en que el Presidente George W. Bush tiene un conocimiento especial e intuitivo del carácter de Castro y del trágico sino que se ha abatido sobre Cuba. Este presidente no precisaba clases especiales sobre Castro.

El Presidente Bush ha sabido desde el comienzo, y también Ronald Reagan, que la única forma de enfrentar a un matón como Castro es mediante el rechazo, el aislamiento y la presión.

Esa presión llegó a un alto nivel a comienzos de este año cuando la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre (CAFC), del Presidente y encabezada por el Secretario de Estado Colin Powell, presentó la primera estrategia integral del Gobierno de los EE.UU. para ayudar al pueblo cubano a acelerar el día de la libertad en Cuba y para preparar a los Estados Unidos en el apoyo a la transición democrática de Cuba.

Para mí fue motivo de orgullo participar en la preparación de ese informe y esta noche, unos 150 días después de su difusión, me complace hacerles una evaluación de nuestra postura sobre la aplicación de sus recomendaciones respecto del golpe de timón dado por este Gobierno hacia la libertad.

Puesta en práctica de la CAFC
Con el fin de apurar el día de la libertad en Cuba, la Comisión recomendó un enfoque integral–un enfoque que combina un esfuerzo más enérgico y efectivo para respaldar a la oposición en Cuba con medidas que limiten la manipulación del régimen de políticas humanitarias y socaven sus estrategias de supervivencia.

Con ese objetivo, hemos proporcionado otros $14,4 millones —de recursos adicionales propuestos en la suma de $29 millones— para apoyar el desarrollo de una sociedad civil en Cuba y alentar al pueblo cubano en sus esfuerzos por concretar un cambio positivo. Con el fin de ampliar de manera considerable su trabajo con los grupos de la sociedad civil ya se han transferido seis millones de dólares a la USAID.

 

También estamos trabajando con aliados internacionales a fin de promover una mayor participación internacional en la ayuda a los activistas de la sociedad civil mediante la canalización de los $8,4 millones restantes a través de un nuevo proceso concebido para aprovechar las ideas innovadoras de los activistas por la democracia en todo el mundo.

Hemos reformulado las normas de licencia legal para que, por primera vez, se puedan entregar computadoras portátiles de alta velocidad a grupos de la sociedad civil cubana. Estas entregas ya han comenzado.

Por supuesto, los agentes de Castro lo saben y hemos corrido el riesgo de que estos aparatos caigan en manos del régimen, pero no podrán confiscarlos todos y es por ello que continuaremos la tarea de enviar este tipo de equipo a los activistas pacíficos de la sociedad civil.  Los esbirros del régimen están librando una batalla perdida, y ellos lo saben.

También hemos redoblado nuestros esfuerzos por movilizar la diplomacia internacional y la diplomacia pública para aumentar el apoyo externo a la sociedad civil cubana y a los planes de transición. Son de aplaudir iniciativas como la del Comité Internacional para la Democracia en Cuba, encabezado por el ex presidente checo Vaclav Havel. Recientemente, decenas de líderes políticos, antiguos y actuales, participaron en un evento sin precedentes de tres días, celebrado en Praga, que culminó con “La Declaración de Praga” en la que se insta a la liberación de todos los presos políticos e incluye una dura condena al régimen de Castro. El presidente Havel dijo a la prensa:  “Cuba es una prisión gigantesca. Tenemos que instalar alarmas en todos sus muros”.

Otro componente clave de nuestra estrategia es el rompimiento del bloqueo castrista a la información impuesto al pueblo cubano y transmitir un mensaje de esperanza a la isla.

Con el fin de eludir las maniobras de bloqueo de Castro, Commando Solo (avión C-130 que cuenta con poderoso equipo electrónico de transmisión) ha realizado hasta ahora cuatro vuelos, enviando señales de Radio y TV Martí a la isla. Por primera vez TV Martí es vista por muchos cubanos.

En efecto, hay un C-130 que despegará este fin de semana para transmitir la verdad a Cuba, rompiendo así el bloqueo de información impuesto por Castro a su propio pueblo.  Y estos vuelos continuarán.

Un pilar más de nuestra estrategia es identificar otras fuentes desde hace mucho ignoradas de ingresos para el régimen de Castro y luego tomar medidas para neutralizarlas.  Un ejemplo es el turismo, que ha sustituido a las exportaciones cubanas de azúcar como fuente de divisas.

Hemos eliminado el concepto de viaje “fully-hosted” (por invitación del Gobierno de Cuba) y la disposición que permitía la importación de artículos cubanos por parte de estadounidenses que hubiesen viajado a la isla.

Hemos limitado los viajes educativos, con lo que se puso fin a abusos como los de viajar a Cuba por una semana para estudiar la arquitectura de los balnearios cubanos.

El Servicio de Guardacostas de los EE.UU. ha recibido nuevas facultades para limitar el ingreso en aguas cubanas de embarcaciones estadounidenses, incluidas las turísticas. Esta nueva disposición ha reducido el tráfico marítimo turístico en la Marina Hemingway en un 90%, lo que reduce aún más el flujo de ingresos para el régimen.

Y, en un tema que más ha llamado la atención en el informe de la Comisión, estamos tomando medidas para limitar la manipulación y el aprovechamiento por parte del régimen de las políticas humanitarias estadounidenses.

Como muchos de ustedes saben, para seguir reduciendo el flujo de recursos que permiten a Castro mantener la represión sobre el pueblo cubano, hemos hecho más severa nuestra política relativa a las remesas, los paquetes de regalos, y los viajes familiares a la isla. Estos medios habían generado anualmente unos $1.500 millones en efectivo y mercaderías enviados a Cuba por los que viven en el exterior.

Somos conscientes de que para algunas personas de la comunidad ha sido motivo de gran preocupación las nuevas restricciones. Lo que nos preocupaba a nosotros era la inexistencia de una fiscalización efectiva sobre los viajes a la isla por parte de los cubanos que viven en los Estados Unidos. Se había desarrollado una situación autodestructiva en la que muchos cubanos habían establecido una relación viajera con la isla—viven y trabajan parte del tiempo aquí y viven y pasan las vacaciones allá, sirviendo al mismo tiempo como vías de ingresos en divisas para el régimen.

Por ejemplo: de los 176.000 residentes en los EE.UU. que viajaron legalmente a Cuba el año pasado —y gastaron allí unos $500 millones— unos 128.000 afirmaron haber visitado a un familiar. Esta fue una de las categorías de viaje más usada y abusada. Ahora sí existen controles.

Es importante recordar que estos son medios para lograr un objetivo: el fin de la dictadura de Castro.

Quiero hacer hincapié esta noche en que estas medidas han tenido un enorme impacto en la capacidad de Castro para sostener económicamente a su régimen.

Calculamos que desde que comenzaron a aplicarse, el 30 de junio, las medidas relativas a los viajes, las remesas y los paquetes de regalos, hemos privado al régimen de Castro de más de $100 millones en divisas. Esto es $100 millones menos que Castro tiene para reprimir a su pueblo y mantener su control sobre el poder.

Más aún, al proyectar estas cifras en un año calendario completo, calculamos la pérdida neta anual para el régimen en unos $375 millones—y eso corresponde sólo a la reducción de los viajes.

Al considerar la declinación en todos los flujos de ingresos, calculamos que hemos privado al régimen de al menos 500 millones de dólares que Castro habría utilizado para mantener su aparato de seguridad e inteligencia.

La transición a la democracia en Cuba también significa hacer esfuerzos para socavar la estrategia de sucesión de Fidel Castro en la cual el castrismo seguiría existiendo sin Fidel Castro.

La Comisión recomendó esforzarse para ejercer presión sobre la élite gobernante de Cuba para que de este modo la sucesión se vea como realmente sería: un obstáculo para una Cuba libre y democrática.

Entre estos puntos de presión figura la creación de una base de datos de quienes estén involucrados en la tortura y otras violaciones graves de los derechos humanos, incluidos los que hayan participado en la tortura de prisioneros de guerra estadounidenses en el sudeste asiático, para impedir que esas personas lleguen a entrar en los Estados Unidos.

Y finalmente, al considerar el otro 90% del informe de la Comisión, al analizar el tema de la transición pos Castro, estamos realizando un exhaustivo estudio de la política específica y los problemas jurídicos que se plantearían en los primeros momentos de dicha transición. Esta revisión es consecuente con nuestra vieja política de apoyar a las sociedades en transición, como la ayuda proporcionada a Europa Oriental y la antigua Unión Soviética y a Centroamérica y Sudamérica en momentos en que esos países salían de las dictaduras autoritarias con economías al estilo de comando y entraban en nuevas democracias basadas en el imperio de la ley y la economía de mercado.

Nuestro objetivo es preparar al Gobierno de los EE.UU. para que responda de manera eficiente y ágil en caso de que esa ayuda la solicite una Cuba libre. La Dirección de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, junto con la recién establecida Oficina del Coordinador para la Reconstrucción y Estabilización, del Departamento de Estado, está coordinando un completo plan interinstitucional que podría servir para informar a los encargados de tomar decisiones políticas. Estamos trabajando para asegurar que el Gobierno de los EE.UU. esté preparado en la mayor medida posible para el día de la transición a una Cuba libre, y el trabajo de la Comisión ha sido el esfuerzo más exhaustivo y riguroso que se ha realizado hasta la fecha con el fin de preparar dicha transición.

Más allá de la CAFC
Nuestra lista de logros es larga y estamos sumamente orgullos de ella.  Más allá del informe de la Comisión de Cuba, permítanme examinar rápidamente el resto de esa lista:

  • El presidente Bush ha manifestado repetidas veces al Congreso que vetará cualquier legislación que debilite las sanciones económicas contra el régimen de Castro, y hasta ahora no ha llegado a sus manos ningún proyecto que contenga dicho propósito.
  • Hemos establecido la política de negar el ingreso en los Estados Unidos a artistas cubanos cuyas presentaciones o ventas enriquecen el régimen.
  • Después de años de viajes propagandistas de costa a costa de funcionarios castristas, el Gobierno del Presidente Bush ha puesto fin a esos viajes. Ya no hay más almuerzos, ni reuniones, ni mítines para Castro. No podíamos tener ningún temor a su mensaje y tenemos absoluta confianza en la capacidad del pueblo estadounidenses para juzgar a esta dictadura fracasada y represiva por lo que es. Pusimos fin a esos viajes porque el personal de los EE.UU. en La Habana no puede realizar viajes similares en Cuba. Si nosotros no podemos viajar, entonces los funcionarios cubanos tampoco deberían hacerlo.
  • Desde noviembre de 2002, hemos expulsado a un total de 19 espías cubanos de su Sección de Intereses en Washington y de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas. Ana Montes, que durante 16 años fuese espía en nuestra comunidad de inteligencia, fue arrestada, enjuiciada y declarada culpable. No nos cruzaremos de brazos ante las extensas operaciones de espionaje de Castro en los Estados Unidos.
  • Más aún, ahora damos al personal diplomático cubano en Washington el trato restrictivo que los cubanos dan al personal de los EE.UU. en La Habana. Sabremos dónde van, cuándo van y qué están haciendo.
  • Hemos ordenado al Servicio de Aduanas de los EE.UU. que refuerce las inspecciones de los vuelos que entran y salen de Cuba.
  • Hemos acelerado la aplicación de medidas de carácter civil por parte de OFAC contra los que hayan viajado ilegalmente a Cuba.
  • Hemos apoyado y gestionado una resolución crítica de los antecedentes de derechos humanos en Cuba por parte de la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2004, en Ginebra, la cual fue aprobada pese a la intensa oposición cubana. Este fue el cuarto año consecutivo en que hemos logrado la aprobación de una resolución de este tipo.
  • La Sección de Intereses de los EE.UU. en La Habana, encabezada eficientemente por Jim Cason, continúa suministrando a la oposición más apoyo que cualquier otra misión diplomática o entidad en Cuba. Mediante programas financiados por los EE.UU. hemos distribuido centenares de miles de copias de material impreso, centenares de suscripciones a revistas, y millares de radios en Cuba.
  • Asimismo, se han entregado más de 120.000 libras de alimentos y medicinas a los familiares de presos políticos y otras víctimas de la represión y hemos prestado apoyo a más de 100 bibliotecas independientes en el interior de Cuba.
  • Debido a que el régimen de Castro rehúsa discutir varios problemas que son importantes para nosotros, nos hemos negado a programar las reuniones bilaterales 2004 sobre temas de inmigración que se habían estado realizando dos veces al año desde 1994.
  • Seguimos oponiéndonos a otorgar financiamiento estadounidense a las compras cubanas de productos agrícolas estadounidenses y pedimos documentación a los exportadores para confirmar el cumplimiento de esta condición.
  • Estamos investigando de manera activa más de una veintena de casos de sanción de visado correspondientes al Título IV de la Ley Helms-Burton. La determinación más reciente de tráfico relativa al Título IV se tomó en abril. No se impusieron sanciones de visado porque la empresa de Jamaica puso fin a su relación comercial con la propiedad confiscada en cuestión. Esta fue la primera determinación en 5 años. La ley se aplicó; la ley dio resultado.
  • No dudamos de que nuestra permanente vigilancia sobre los inversionistas extranjeros en Cuba ha tenido mucho que ver con el hecho de que la inversión se haya estancado en los últimos años. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la nueva inversión extranjera en Cuba durante los últimos dos años ha sido cero.
  • En otro sector, estamos trabajando intensamente para neutralizar a las empresas de fachada del Gobierno cubano. Hemos creado un Grupo de Ubicación de Activos Cubanos integrado por funcionarios del orden de diversos organismos con el fin de investigar e identificar nuevas formas de tráfico con moneda dura dentro y fuera de Cuba, y detenerlas.
  • También hemos establecido una política para negar visados a los cubanos involucrados en la represión y los juicios manipulados de 75 activistas pacíficos cubanos que se realizaron entre marzo y abril de 2003. Y con el fin de reiterar nuestras objeciones al hecho de que se mantiene la detención ilegal de 68 de esos 75 activistas de la sociedad civil, recientemente negamos el visado a 67 cubanos, todos ellos empleados por el Gobierno cubano en su llamado sistema universitario.

Conclusión
Esto, señoras y señores, es lo que el Presidente Bush y su Gobierno han hecho en los últimos cuatro años para desafiar la dictadura de Castro, acelerar el fin de su control represivo sobre el pueblo cubano, y alentar la transición rápida y pacífica de la isla hacia una democracia que apoye enérgicamente las libertades fundamentales, políticas y económicas.

Estamos adelantando el día en que el pueblo cubano será libre.

Rechazamos de plano la creencia de que levantar las restricciones de viajes contra Cuba y, en particular, la apertura del turismo a Cuba, sea la respuesta. Levantar las sanciones ahora proporcionaría una ayuda a un régimen desesperado y represivo. El alivio de las sanciones debería ocurrir sólo cuando se produzca un movimiento verificable hacia la democracia. Cualquier medida menor crearía una ganancia financiera y política para un régimen decrépito.

Creemos que la mejor forma de alentar la rápida transición hacia la democracia en Cuba es cerrar las vías económicas que mantienen al régimen y ayudar en el desarrollo de la sociedad civil cubana cada vez más independiente.

Al aprobar las recomendaciones de la Comisión, el Presidente Bush explicó claramente lo que motiva nuestra política: "Creemos que el pueblo de Cuba debería estar libre de la tiranía. Pensamos que el futuro de Cuba es un futuro de libertad. A nuestro país le interesa que Cuba sea libre. A los países vecinos les interesa que Cuba sea libre. Lo más importante es que al pueblo cubano le interesa librarse de una tiranía”.

Damas y caballeros, estamos, en efecto, trabajando por el día de la libertad cubana y estamos más preparados que nunca para ayudar al pueblo cubano a hacer realidad sus sueños de un futuro mejor.

Muchas gracias.

[Fin]

  
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