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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

Observaciones sobre el huracán Katrina y la Carta Social de las Américas


Embajador John F. Maisto, Representante Permanente de los EE.UU. ante la Organización de los Estados

Washington, DC
1 de septiembre de 2005

Sr. Presidente, presentaré mis observaciones en dos categorías. En primer lugar, para expresarle a Usted, como Presidente de este grupo de trabajo, mi agradecimiento por sus expresiones de condolencia y solidaridad aquí, y por las efusivas --las realmente efusivas y cordiales-- manifestaciones de condolencia y solidaridad por esta devastadora catástrofe natural que vemos en nuestras pantallas de televisión tan cerca y con tanto realismo. Deseo expresarles mi agradecimiento a todos ustedes, y permítanme mencionar las delegaciones. Estoy hablando de lo que se ha dicho públicamente aquí, en capitales, en mensajes a mi gobierno, en mensajes a las autoridades de los tres estados afectados y, en particular, a través de las representaciones aquí presentes de Belice, Antigua y Barbuda, Honduras, México, Costa Rica, Chile, Granada, Haití, Venezuela, Brasil, Jamaica y Ecuador. He recibido las expresiones de condolencia de todos.

Dos observaciones con respecto a las catástrofes naturales: el sentido de solidaridad con nuestros hermanos del Caribe que las han vivido realmente; es una experiencia que compartimos con ellos; lo que yo he visto en las pantallas de televisión me recuerda vivamente --Embajador Pineda, Embajador Valero-- lo que vi en Caracas en 1999, cuando los venezolanos hacían frente a las lluvias torrenciales y los aludes de lodo en los estados de Vargas y Miranda, la devastación y la muerte en el litoral. Sr. Presidente del Consejo Permanente, ayer hablamos y usted envió la carta que habla por sí misma con respecto a la postura del Consejo Permanente y la organización. Trabajaremos juntos para hallar el mejor medio de hacer llegar la asistencia a las zonas locales de las comunidades y los estados siniestrados. Nos queda mucho por hacer en lo que respecta a catástrofes naturales en la organización y también en mi país.

El mensaje del Presidente de los Estados Unidos es muy claro en este aspecto. De hecho es un mensaje que nos anima a poner "manos a la obra". Los trabajos ya están en marcha, han estado y continuarán estando en marcha. En particular, mi delegación se siente profundamente conmovida por las incontables muestras de simpatía que hemos recibido de la Asociación de Personal de la Organización de los Estados Americanos. Una vez más, comprobamos cómo la solidaridad se siente de una forma muy personal entre los miembros de esta organización, tanto el personal administrativo como los miembros de cada país.

Sr. Presidente, hoy es 1 de septiembre. Es la fecha en la que inicia su cometido el grupo de trabajo sobre la Carta Social. Bajo su dirección, damos comienzo a debates serios y abiertos sobre la manera en que el sistema interamericano y todos los estados miembros pueden estar seguros de que hacemos llegar los beneficios de la democracia a los ciudadanos pobres y marginados, a los que todos los gobiernos han sido elegidos para servir.

La Carta Democrática Interamericana, como hemos oído decir hoy a varios oradores, nos brinda los principios de democracia sobre los que se basa este nuevo empeño. La tercera sección de la Carta, "Democracia, desarrollo integral y combate a la pobreza," merece seria reflexión en este momento.

Sr. Presidente, mi país apoyó en Quito y en Fort Lauderdale el concepto de una Carta Social y un Plan de acción. Mi delegación se propone someter a la consideración de esta asamblea conjunta nuestras propuestas de Carta y Plan de acción que, a nuestro juicio, contribuirán de una forma realmente constructiva.

Sr. Presidente, permítame esbozar de manera muy sucinta los conceptos fundamentales de las posiciones de mi gobierno que adoptaremos en los meses próximos. Vemos que la pobreza, la desigualdad y la marginación social son problemas muy serios en este hemisferio que requieren iniciativas igualmente serias. Por respeto a las poblaciones empobrecidas de nuestro hemisferio, no podemos permitir que este proceso se convierta en un juego de palabras para infundir una falsa sensación de bienestar o, lo que es peor, en un ejercicio cuyo resultado sea una serie de promesas nobles que todo el mundo sabe que no se cumplirán.

Sr. Presidente, la democracia representativa y el estado de derecho son la piedra angular del desarrollo humano, como se expresa tan elocuentemente en el Informe del Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 2002, y lo citaré brevemente. Dice así, "la gobernanza democrática es una condición esencial del desarrollo humano, ya que es a través de las políticas, y no sólo de la economía, como es posible establecer condiciones más equitativa y dar más opciones a la gente …La democracia ofrece la estructura justa para crear oportunidades de participación política y social, en particular, para los más desfavorecidos: los pobres y las minorías étnicas y culturales".

Existen otros documentos internacionales muy elocuentes que podemos citar y no es de incumbencia nuestra inventar aquí la rueda del programa social. Se ha hecho mucho. Por eso es importante oír, al dar comienzo a nuestra labor, oír de esas entidades, los bancos de desarrollo, las Naciones Unidas y otros, oír del trabajo que se ha hecho en este sector. Y, por supuesto, nuestra propia Carta Democrática Interamericana habla por sí misma en este aspecto.

La secretaria de Estado Condoleezza Rice ha dicho no hace mucho lo siguiente, y la cito textualmente: "hay quienes dicen que el progreso económico y social a largo plazo se puede lograr sin mentes libres ni mercados libres. En realidad, el potencial y la creatividad del hombre sólo tienen rienda suelta cuando los gobiernos confían en las decisiones de su pueblo e invierten en el futuro de su pueblo …"

Prestamos especial atención a las palabras del Secretario General Insulza tanto hoy aquí como cuando dijo "La Carta Democrática Interamericana abre el diálogo con el mundo social y la consulta de todos los sectores, por lo tanto no hay que comparar y antagonizar, más bien hay que decir que la Carta Social se redacta en el espíritu de la Carta Democrática Interamericana."

El proceso de elaboración de la Carta Social, la delegación de los EE.UU. hará hincapié en todos estos principios. Sr. Presidente, la medida en que Estados Unidos ha conseguido el progreso económico y social siempre ha dependido -- en último término – de la libertad individual, la igualdad de oportunidades y la igualdad de justicia ante la ley. Estos tres factores juntos representan la esperanza que ha atraído y continúa atrayendo a millones y millones de personas -- muchas de ellas, si no la mayoría, pobres, marginadas o perseguidas – de tierras cercanas o lejanas a los Estados Unidos.

Los derechos a los que aspiran no están incorporados en ningún instrumento internacional en el que Estados Unidos pueda ser o no ser parte, más bien, son los "derechos inalienables" de nuestra Declaración de Independencia, "entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad."

De estos tres pilares se deriva nuestra miríada de intereses sociales que empiezan con la educación en escuelas públicas, controladas por las autoridades locales y responsables ante las autoridades locales; un generoso sistema de protecciones sociales; la gestión de un clima económico y social que alienta y recompensa la iniciativa privada, estimula la investigación y el desarrollo conducentes a la innovación científica y tecnológica y aplaude el debate abierto y franco de distintos puntos de vista. Todos estos elementos han dado lugar en los Estados Unidos a lo que algunos autores han llamado la revolución de la movilidad social ascendente – una ingente clase media en continuo crecimiento, un número gradualmente decreciente de pobres, un constante movimiento social ascendente y mayor prosperidad para todos.

Este es el criterio que adoptará mi delegación y, para terminar echaré una mirada al pasado. Es un criterio del que habló mucho el Presidente John F. Kennedy cuando observó que la marea alta pone a flote todas las embarcaciones.

Sr. Presidente, le agradezco la oportunidad que me ha brindado de presentar ante este órgano los preceptos generales que orientarán nuestra participación y una vez más le agradezco las numerosas muestras de simpatía hacia los Estados Unidos en esta ocasión.

[Fin]


Dado a conocer el 26 de septiembre de 2005
  
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