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Departamento de Estado de los Estados Unidos
   

2 de marzo de 2005

Declaración de Roger F. Noriega, Secretario de Estado Adjunto,
Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental
Ante la Comisión de Relaciones Exteriores
Senado de Estados Unidos

Señor presidente y miembros de la Comisión:

Muchas gracias por darme la oportunidad de discutir las prioridades de la
administración en lo que respecta a la ayuda exterior asignada al
Hemisferio Occidental.

En su segundo discurso inaugural, el presidente Bush proclamó: "La mayor
esperanza de paz en nuestro mundo es expandir la libertad en todo el
mundo... Nuestra meta... es ayudar a otros a encontrar su propia voz,
obtener su propia libertad, y vivir a su propia manera".

Nuestra política, al convertir las palabras del presidente en acción en el
Hemisferio Occidental, es ayudar a los países a consolidar y extender los
adelantos democráticos hechos en las dos décadas pasadas. Nuestra meta es
crear una comunidad interamericana en la que todos los gobiernos no
solamente serán democráticos, sino que sus pueblos serán verdaderamente
libres.

El comercio estadounidense con la región crece más rápidamente que con el
resto del mundo. Al mismo tiempo, si bien la tasa de crecimiento de la
región fue la más rápida de los últimos veinticinco años, persiste el reto
de sostener este crecimiento rápido con el fin de reducir la pobreza
crónica. La distribución de los ingresos en el hemisferio sigue siendo
una de las más desiguales en el mundo; y la competitividad está por detrás
de la de otras regiones en vías de desarrollo. Algunos ciudadanos están
perdiendo la fe en los beneficios de la democracia.

En este entorno, hemos ajustado nuestros programas y nuestra ayuda con el
fin de ayudar a los gobiernos de la región a proveer esos beneficios.
Deseamos ayudar a nuestros asociados a fortalecer sus instituciones
democráticas y reequipar sus economías para extender el poder político y
la oportunidad económica a todos, especialmente a los muy pobres.

Nuestra política se apoya en cuatro pilares: fortalecer las instituciones
democráticas, fomentar un hemisferio próspero, invertir en el pueblo y
aumentar la seguridad. Nuestra política es un lente para analizar las
necesidades del hemisferio y también un mapa de rutas para guiar nuestras
acciones.

Fortalecer las instituciones democráticas
Nuestra prioridad es la democracia. Todos los ciudadanos del hemisferio
merecen tener una voz en cuanto a cómo se gobierna sus vidas. Asimismo,
muchas de las crisis políticas en la región son el resultado directo de
instituciones democráticas débiles. En respuesta a esto, proponemos
ambiciosos programas de reformas para ayudar a extender el poder político,
promover el imperio de la ley, asegurar la rendición de cuentas y la
transparencia, garantizar los derechos básicos y resolver las disputas.

En Haití, por ejemplo, tenemos una oportunidad excepcional de ayudar al
pueblo haitiano a crear el buen gobierno que siempre ha merecido, pero que
raramente ha tenido. Nos alienta el que el gobierno interino haya
establecido un calendario para las elecciones y que la ONU y la OEA estén
actuando para convertir en realidad ese calendario.

Una gran parte de la ayuda exterior estadounidense en Haití mejorará las
perspectivas del nuevo gobierno que será elegido a fines de 2005, al
continuar con el entrenamiento de la Policía Nacional haitiana y la
reforma del poder judicial, fortalecer los programas contra la corrupción,
echar los cimientos del crecimiento económico y promover los derechos
humanos.

En Bolivia, nos concentramos en asegurar la estabilidad política y en
mantener la democracia constitucional. Una parte significativa de la
ayuda estadounidense a Bolivia apuntalará allí las instituciones
democráticas, mediante la capacitación dirigida a los partidos políticos,
la asistencia técnica a los gobiernos locales, los programas sobre
derechos humanos, la reforma judicial y las medidas contra la corrupción,
y con esfuerzos para ayudar a la población indígena mayoritaria a
desempeñar su papel legítimo dentro del proceso democrático.

Y en Nicaragua la financiación estadounidense sostendrá las elecciones
nacionales del 2006 al ayudar a los preparativos y la supervisión. El
presidente Bolaños y los dos principales partidos opositores que controlan
la Asamblea Nacional procuran llegar a un acuerdo sobre una amplia gama de
temas de gobernabilidad mediante un proceso de diálogo nacional
patrocinado por las Naciones Unidas. Hemos entablado también
conversaciones de alto nivel con el gobierno de Nicaragua acerca de un
plan conjunto para hacer inocuos y destruir los misiles portátiles de
defensa antiaérea (MANPADS) que quedaron del conflicto interno, y que
representan un peligro para la aviación civil en la región y más allá de
ella. De competir con éxito el gobierno de Bolaños para obtener apoyo a
través de la MCC (Corporación de la Cuenta del Reto del Milenio), estos
fondos extenderán los beneficios de su plan de desarrollo y ayudarán a
sostener su gobierno.

Venezuela tiene los recursos que necesita para su propio desarrollo, pero
nos preocupa que el programa muy personal del presidente Hugo Chávez pueda
socavar las instituciones democráticas en su país y entre sus vecinos. A
pesar de nuestros esfuerzos para establecer una relación normal de trabajo
con su gobierno, Hugo Chávez continúa definiéndose en oposición a Estados
Unidos. Sus esfuerzos para concentrar el poder en su país, sus relaciones
sospechosas con fuerzas desestabilizadoras en la región y sus planes de
adquisición de armas, son causas de gran preocupación para la
administración Bush. Nosotros apoyaremos los elementos democráticos en
Venezuela de manera que puedan seguir manteniendo el espacio político al
que tienen derecho, y aumentaremos entre los vecinos de Venezuela la
conciencia acerca de los actos desestabilizadores de Chávez, con la
esperanza de que se unan a nosotros para defender la estabilidad, la
seguridad y la prosperidad.

En Cuba, el mensaje del presidente dirigido a los reformadores
democráticos que enfrentan represión, encarcelamiento o exilio es claro:
"Cuando ustedes defienden la libertad, nosotros estaremos a su lado".
Estamos poniendo en efecto las recomendaciones de la Comisión Presidencial
para la Asistencia a una Cuba Libre con el fin de apresurar una transición
democrática, y se está presionando al régimen como nunca antes.
Seguiremos preparándonos para apoyar una transición rápida y pacífica
hacia la democracia. Y asistiremos a la oposición democrática y a la
sociedad civil de Cuba mientras tratan de organizarse para la transición
futura.

Segundo pilar: fomentar un hemisferio próspero
Debido a que la ayuda estadounidense parece pequeña cuando se la compara
con las compras, las inversiones y las remesas desde Estados Unidos hacia
el hemisferio, la clave de un crecimiento económico sostenido en el
Hemisferio Occidental radica en un programa de reforma que abra aún más
las economías, estimule las inversiones y expanda el libre comercio. Por
lo tanto, instamos a nuestros asociados a que remuevan los obstáculos a la
creación empresarial, a que aumenten el acceso al capital, fortalezcan los
derechos de propiedad y modifiquen sus leyes laborales. De esta manera
podremos crear oportunidades y reducir la pobreza al expandir la capacidad
de las personas para beneficiarse de su trabajo y creatividad.

Junto con este esfuerzo, perseguiremos durante los cuatro años próximos un
programa comercial ambicioso. En muchos aspectos, este programa de libre
comercio se inspira en el éxito del Acuerdo de Libre Comercio de América
del Norte; en el caso de México, nuestro comercio ha aumentado un 135 por
ciento después de entrar en vigor el NAFTA/TLCAN en 1994. Tenemos también
un nuevo acuerdo de libre comercio con Chile. En los meses próximos,
trabajaremos con el Congreso para que se apruebe un Acuerdo de Libre
Comercio Centroamérica-República Dominicana; y estamos concretando pactos
similares con Panamá y con nuestros asociados andinos. Seguimos
comprometidos con un amplio Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, con
nuestro copresidente brasileño como participante clave.

En Brasil, la relación personal entre el presidente Bush y el presidente
Lula ha resultado en las relaciones más positivas y francas con Brasil de
que se tenga memoria. Tenemos una estrategia para crear vínculos más
estrechos aún. Involucraremos a la industria y a los medios noticiosos en
apoyo del ALCA y del libre comercio. Además, orientaremos nuestros
programas de asistencia al desarrollo en Brasil para ayudar a crear
empresas pequeñas y medianas con el fin de fortalecer el crecimiento
impulsado por el comercio. Y seguiremos acogiendo con beneplácito la
cooperación de Brasil en las responsabilidades regionales que compartimos.

Los acuerdos comerciales que firmamos no crean simplemente oportunidades
económicas, sino que transforman a las sociedades al alentar a que exista
el buen gobierno que es necesario para atraer inversiones. Los acuerdos
comerciales requieren también que los países apliquen los derechos de sus
propios trabajadores y sus leyes medioambientales.

Con el permiso de ustedes, me referiré nuevamente al tema de la aprobación
del Acuerdo de Libre Comercio Centroamérica-República Dominicana, o
CAFTA-DR, el cual es una de las prioridades más altas de la
administración. Este acuerdo de libre comercio representa otro paso
importante en la extraordinaria transformación que Centroamérica ha
emprendido hacia el gobierno democrático y las economías de mercados
libres. En este momento no podemos hacer ninguna contribución más
importante a este proceso que obtener la aprobación de este acuerdo
histórico. El CAFTA-DR no sólo permitirá a todas las partes que integran
el acuerdo, inclusive Estados Unidos, aumentar su prosperidad mediante la
apertura de los mercados y el aumento de las corrienes de inversión, sino
que fortalecerá también la democracia en la región, alentará a que se
lleve a cabo la segunda generación de reformas críticas, y contribuirá a
los esfuerzos contra la corrupción y el alivio de la pobreza.

En ese contexto, la creación de una capacidad comercial para los países
del CAFTA-DR es parte integral de nuestra puesta en vigor del acuerdo.
Por primera vez en un acuerdo de libre comercio, el CAFTA-DR incluye una
Comisión para la Creación de Capacidad Comercial, en reconocimiento de la
importancia que tal asistencia tiene para promover el crecimiento
económico, reducir la pobreza y ajustarse a un comercio liberalizado.
Nosotros apoyamos ese trabajo importante. Actuamos a través de los
mecanismos medioambientales y de cooperación laboral del CAFTA-DR, y de
los demás acuerdos de libre comercio que se negocian, para encauzar la
ayuda con el fin de mejorar las condiciones ambientales y laborales de
nuestros asociados comerciales. En el año fiscal 2005, el Congreso
autorizó cerca de veinte millones de dólares para financiar la cooperación
en asuntos laborales y medioambientales en los países del CAFTA-DR.
Estamos trabajando ahora para identificar la mejor manera de utilizar
estos recursos. Adquirimos también sinergia con los esfuerzos de creación
de capacidades comerciales en curso y con nuestra asistencia bilateral en
la región, la que sostiene a las instituciones democráticas y los
programas contra la corrupción.

Tercer pilar: invertir en el pueblo
Los ciudadanos son más aptos de reclamar la parte justa de las
oportunidades económicas que les corresponden cuando sus gobiernos
invierten en el pueblo -- específicamente, en la salud y la educación.

Este es un elemento crucial de la Cuenta del Reto del Milenio (MCA) del
presidente Bush. Como ustedes saben, para calificar para recibir fondos
de la cuenta MCA -- la que ascendió a 2.500 millones de dólares en los
años fiscales 2004 y 2005 -- los países deben gobernar con justicia,
sostener el imperio de la ley, combatir la corrupción, abrir sus mercados,
remover las barreras al emprendimiento empresarial, e invertir en sus
pueblos. Al premiar el buen gobierno y la inversión social eficaz, el
planteamiento de la MCA ayudará a los países a atraer inversiones, a
competir por las oportunidades comerciales y a maximizar los beneficios de
los fondos de asistencia económica.
La Corporación de la Cuenta Reto del Milenio está negociando al presente
acuerdos con tres países del Hemisferio Occidental: Bolivia, Honduras y
Nicaragua. Además, dos países del Hemisferio Occidental, Guyana y
Paraguay, califican para recibir la financiación "umbral" que los ayudará
a calificar para los programas de la Cuenta del Reto del Milenio.

Nuestros otros programas de asistencia hacen también hincapié en la
inversión en el pueblo. Los caribeños reciben más de 68 millones de
dólares de la iniciativa presidencial contra el VIH/SIDA, la que ha
ayudado a Haití y a Guyana a expandir drásticamente la prevención y el
tratamiento, reduciendo considerablemente la frecuencia del VIH en Haití.

Estamos haciendo también inversiones sustanciales de los fondos para
Asistencia al Desarrollo y la Supervivencia y Salud Infantiles en varios
países -- más de 25 millones de dólares por país en Bolivia, El Salvador,
Honduras, Nicaragua y Perú -- con la intención de mejorar la educación, el
cuidado de la salud y la seguridad alimentaria.

Cuarto pilar: aumentar la seguridad
No podremos fortalecer las instituciones democráticas, promover un
hemisferio próspero e invertir en el pueblo sin que aumentemos la
seguridad. El foco de nuestra asistencia a la seguridad está en ayudar a
los países a restablecer el control de su territorio nacional; aumentar
las capacidades de interceptación de los países al sur de Estados Unidos;
y ayudar a los países asociados a modernizarse para que sus fuerzas de
defensa puedan participar en el mantenimiento de la paz y en las
operaciones de coalición y contra el terrorismo.

Las naciones del hemisferio reconocen que todos compartimos la
responsabilidad de protegernos del terrorismo y del tráfico ilegal de
armas, seres humanos y drogas. Para Estados Unidos, esto significa
trabajar con México para fortalecer nuestras respectivas fronteras por
medio del Plan de Acción de la Asociación Fronteriza, y con Canadá
mediante el Acuerdo de Fronteras Inteligentes (Smart Border Accord). En
el Caribe, estamos fortaleciendo la seguridad regional y protegiendo las
zonas de acceso sureñas aplicando nuestra Iniciativa de la Tercera
Frontera y sosteniendo el programa de Amistad Duradera. Tanto en el Caribe
como en Centroamérica, estamos fortaleciendo los programas de
interceptación de drogas, adelantando el establecimiento de sistemas de
entrada y salida en los puertos de entrada, realizando evaluaciones de
aeropuertos y puertos marítimos, suministrando entrenamiento en cuestiones
de seguridad y crisis en aeropuertos y puertos marítimos. Estos programas
son financiados a través del Departamento de Estado y de otras agencias
del gobierno de Estados Unidos, y la Comisión de la OEA Contra el
Terrorismo, cuyo principal sostenedor es Estados Unidos. Para abordar las
amenazas transnacionales debemos fortalecer las capacidades locales de
ejecución de la ley.

En Colombia, la asistencia estadounidense ha sido crucial en la lucha del
presidente Uribe contra el terrorismo y el narcotráfico; Uribe está
transformando drásticamente a Colombia. Si bien las diferentes
organizaciones terroristas siguen siendo adversarios serios, como lo han
demostrado varios ataques recientes, la política de seguridad democrática
del presidente Uribe ha puesto a los guerrilleros en retirada y el número
total de ataques terroristas ha bajado drásticamente al haber expandido
las fuerzas armadas el nivel de sus operaciones. La erradicación de
cultivos ilícitos ha alcanzado niveles récord, al igual que las
interceptaciones y las extradiciones. Nuestra política es un éxito
sólido, con una reducción de 33 por ciento del cultivo de la coca entre
2001 y 2003. En 2004 se confiscaron más de 178 toneladas métricas de
coca, un aumento de 23 por ciento comparado con 2003. Estamos
comprometidos a sostener en el Congreso el apoyo bipartidista a nuestro
programa de ayuda al presidente Uribe para que gane la paz al derrotar a
los narcotraficantes y desmovilizar a los grupos ilegales.

Al combinar la erradicación, la interceptación, el desarrollo alternativo
y el fortalecimiento de las instituciones gubernamentales en Bolivia,
Ecuador y Perú, hemos ayudado también a esos gobiernos a limitar los
efectos indirectos del cultivo de drogas. En total, el cultivo de la coca
en la región andina declinó un 16 por ciento en 2003, comparado con 2002.
Sin embargo, queda mucho por hacer todavía para erradicar la coca ilegal
en Bolivia y Perú, especialmente frente a la oposición organizada de los
cocaleros. En lo que respecta a Argentina, Brasil y Paraguay, estamos
aumentando la cooperación en la región de la triple frontera, mediante el
Diálogo contra el Terrorismo 3+1.

El Fondo para la Seguridad Regional en el Hemisferio Occidental,
solicitado por el Departamento de Estado, se utilizará para ayudar a
resolver las disputas territoriales y promover la solución de conflictos,
entrenar a las fuerzas de seguridad para que respondan a las amenazas del
siglo XXI, expandir la cooperación en asuntos de seguridad y para reducir
el tráfico de armas.

Finalmente, estamos atacando el crimen al combatir la corrupción.
Nuestros fondos para combatir la corrupción regional se utilizarán para
entrenar al personal de ejecución de la ley y apoyar la reforma judicial,
y para movilizar al sector privado por medio de "pactos de ética". La
asistencia bilateral en México, Centroamérica y en la región andina hará
que aumente la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos.

Al poner en práctica nuestra estrategia en el hemisferio, mantendremos
nuestro compromiso con el multilateralismo. Nuestros vecinos comparten
nuestros valores e intereses; por lo tanto, podremos obtener resultados
por medio de las organizaciones multilaterales.

En 2005, dos importantes acontecimientos multilaterales ayudarán al
hemisferio a avanzar sus intereses comunes. En junio, Estados Unidos
actuará de anfitrión de la Asamblea General de la OEA a celebrarse en Fort
Lauderdale, la Florida. Esa reunión impulsará a nuestro programa de
hacerles llegar a los ciudadanos comunes los beneficios de la democracia.

En noviembre de 2005, Argentina será anfitriona de la Cuarta Cumbre de las
Américas, que se concentrará en crear empleos sostenibles por medio de
políticas que promuevan economías más competitivas, atraigan inversiones y
fomenten el crecimiento impulsado por el sector privado -- en particular
por empresas pequeñas y medianas. Presionaremos nuevamente en favor de
compromisos concretos, incluso simplificar y expandir el acceso a
créditos, de modo que podamos facultar a las personas a beneficiarse de
sus propios esfuerzos.

Hemos visto grandes adelantos en la libertad y en las oportunidades en la
región, pero debemos acelerar nuestro progreso o arriesgar quedarnos a la
zaga en la competencia mundial por capital y comercio. La administración
Bush será un socio innovador para nuestros vecinos que procuran fortalecer
la libertad y la oportunidad. Tenemos ya muchos socios bien intencionados
que trabajan arduamente en la región.

En el segundo período presidencial de Bush, nuestros objetivos son los
mismos: una región más segura y más próspera, donde los dictadores,
narcotraficantes y terroristas no puedan prosperar. El hemisferio puede
sentirse optimista porque sabemos que estas metas están a nuestro alcance,
y porque colaboramos con un espíritu de respeto mutuo y de sociedad.

Muchas gracias. Me complacerá contestar cualquier pregunta que quieran
hacerme.

[Fin]

  
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